martes, 14 de septiembre de 2010

En aquellos días había gigantes en la tierra (Nefilim) Gn 6;4. Fuerón creación de Dios ó perversión genética de satanás ? Causó ésto el Diluvio ?



Si quisiéramos identificar dos libros de la Sagrada Escritura que señalan con claridad la lucha entre el bien y el mal, serían el Génesis y el Apocalipsis. En estos dos libros se encuentra más palpable la acción de Satanás; en el Génesis su asechanza en contra de los Primeros Padres resulta decisiva para la Historia de la humanidad. Por su parte, el Apocalipsis nos revela el ataque final, maduro, calculado y perfectamente camuflado por parte de Satanás, donde se palpa su experiencia adquirida en miles de años de historia del hombre sobre la tierra.

Veamos entonces qué engaño fue el que prometió Satanás, bajo la forma de una serpiente, a la Primera Humanidad. Es en el Génesis donde encontramos uno de los pasajes más misteriosos de cuantos existen en la Sagrada Escritura. Analicémoslo:

“Cuando los hombres comenzaron a multiplicarse sobre la tierra y les nacieron hijas, y vieron los hijos de Dios que las hijas de los hombres eran hermosas, tomaron de entre todas ellas por mujeres las que les agradaron. Entonces dijo Yahvé: ‘No permanecerá para siempre mi espíritu en el hombre, a causa de su delito; no es más que carne, y serán sus días ciento veinte años’. En aquellos días había gigantes en la tierra (en hebreo Nefilim), y también después, cuando los hijos de Dios se llegaron a las hijas de los hombres y ellas les dieron hijos. Estos son los héroes, los varones famosos de la antigüedad. Viendo Yahvé que era grande la maldad del hombre sobre la tierra, y que todos los pensamientos del corazón se dirigían únicamente al mal, se arrepintió Yahvé de haber hecho al hombre en la tierra, y se dolió en su corazón. Y dijo Yahvé: ‘Exterminaré de sobre la haz de la tierra al hombre que he creado (…) porque me arrepiento de haberlo hecho’. Más Noé halló gracia a los ojos de Yahvé” (Gen 6, 1 – 8).

¿Qué quiere decir todo esto? Esto es una piedra de tentación y de tropiezo que ha causado muchos dolores de cabeza: la unión de hijos de Dios e hijas de los hombres, y la existencia de gigantes o los llamados Nefilim. Es un punto que no se puede eludir o desplazar, y más ahora que nos hemos adentrado a las “profundidades de Satanás”.

Más vale no tocarla, no explicarla, aconseja San Agustín (Civ Dei XV, 23).

Es difícil sin embargo dejarla sin explicación: los hombres no saben qué hacer con ella, pero sí saben que es una de las piedras angulares de la Escritura. De hecho, es de aquí donde surge el arrepentimiento de parte de Dios de haber creado al hombre y que le llevó a la decisión de borrarlo de la tierra, todo esto antes de Noé. Por tanto, ¿de qué estamos hablando? No se puede entonces retirarla del estudio de la interpretación, pues ello fue causa de la destrucción de la Primera Humanidad, y todo indica que será también la causa de la destrucción de la actual civilización. Jesucristo se refirió a ella cuando dijo que “en los días que precedieron al diluvio se comía y se bebía, se casaba y se daba en matrimonio hasta el instante en que Noé entró al arca, y los hombres no advirtieron nada hasta que llegó el diluvio. Lo mismo ocurrirá en el advenimiento del Hijo del Hombre” (Mt 24, 38 – 39).

Ahora bien, no podemos profundizar mucho en el tema asertivamente si no dilucidamos primero algunas ideas fundamentales de la Creación del hombre, de las condiciones que gozaba en el llamado Paraíso Terrenal, y desde luego, en su caída, en el misterio de la tentación de comer del fruto del Árbol de la Ciencia del Bien y del Mal.

El Hombre, Centro de la Creación

Ha llegado la hora de formularnos la siguiente pregunta que expresamos mediante distintos cuestionamientos: ¿Aparte de los ángeles, es el hombre la única y privilegiada especie creada por Dios en el universo? ¿Existen otros entes físicos? ¿Existen seres “humanoides” fuera de nuestro sistema solar distintos al ser humano creados por Dios? En la misma línea, ¿existen los llamados alienígenas o extraterrestres, sea cual sea su forma, distinta del hombre, creada por Dios? ¿Existen otros hombres creados por Dios a Su Imagen y Semejanza fuera de nuestro sistema solar?

La respuesta queda de momento en suspenso, pues primero hay que matizar varios aspectos ligados precisamente al principio de la Creación, y en su momento a la Redención realizada por Jesucristo, que nos permitirá entonces entender mucho mejor las distintas respuestas a estas interrogantes que se han hecho más frecuentes en estos “últimos tiempos”, y que desde luego llega a incluir, por extensión, el llamado fenómeno de los “objetos voladores no identificados”, así como otras señales que se han venido dando en los cielos y en la tierra, particularmente los llamados agroglifos o agrogramas en algunos lugares de Inglaterra, donde se encuentran campos de trigo, y cuyo tema también será objeto de estudio.

Argumento Cosmológico

La Vía Láctea es nuestra gran casa, con un diámetro de unos cien millones de años luz. Es una típica galaxia en forma de espiral, cuyos brazos giran a una velocidad promedio de unos 80 Km. /s. El sistema planetario más próximo a nosotros es la Constelación de Orión, a escasos 300 millones de años luz. Nuestro sistema solar se halla en uno de los extremos de la Vía Láctea, y gira a unos 220 Km./s. Nuestro sol es tan pequeño, que la estrella Alfa Orionis, localizada a la izquierda del trapecio inferior de Orión, tiene un tamaño cuyo diámetro ocuparía desde el centro del sol hasta la órbita de la tierra.

Milímetro a milímetro y día y noche se ha venido escudriñando el universo para descubrir señales de vida, pero hasta ahora el resultado ha sido nulo. El hombre está solo en el universo, y este se expande sin cesar y las galaxias se alejan unas de otras a velocidades cada vez mayores. Con los últimos modelos matemáticos y tridimensionales por computadora se ha probado que nuestro sistema solar está en el centro de todo el universo explorado, ubicándose a la tierra como el único planeta conocido donde existe la vida inteligente.

Por su parte, la estrella más próxima a la tierra es Alfa Centauro ubicada a 4,3 años luz (el sol está aproximadamente a 8 minutos luz de la tierra). Si se observa por un telescopio se descubre que es un sistema estelar triple y el tercero más brillante del universo. Por otra parte no sabemos si la estrella Alfa Centauro tiene un sistema planetario propio. Pero asumiendo que así sea, hagamos el siguiente cálculo: si la luz viaja a una velocidad de 300,000 Km. /s y el día (24 hrs x 60 mins x 60 segs) está compuesto de 86,400 segundos, entonces un año (x 365 días) cuenta con 31’536,000 millones de segundos y la estrella Alfa Centauro (x 300,000 = 9,460,800,000 billones de Km por año luz) se encuentra a 4,3 años luz, luego entonces está a ¡40,681,400,000,000 billones de Km. de la tierra!. Recapitulando, si pudiéramos viajar a la velocidad de la luz, tardaríamos 4.3 años en llegar a Alfa-Centauro. En tiempo luz, la distancia de la Tierra al Sol es simplemente de ocho minutos, lo que nos da una idea de lo lejos que está la estrella más cercana. Si viajáramos hacia ella en un vehículo espacial como la sonda Voyager, (60,000 km x hora) tardaríamos en llegar 80, 000 años. Por tanto, no existe un cuerpo físico que pueda transportarse a una velocidad mayor que la de la luz, pues de acuerdo con la Teoría de la Relatividad de Einstein, se convertiría en energía pura. Por su parte, el único sistema solar detectado hasta ahora y el más próximo a la tierra se encuentra a 19 años luz, es decir, 4,4 veces la distancia de la tierra a la estrella Alfa Centauro.

Sin embargo, no ignoramos que el tiempo no es un concepto absoluto. Existen formas de “vencer al tiempo”, pues sabemos de seres que han logrado vencer la muerte, lo que les otorga el “poder sobre el tiempo”. Pero el espacio nos presenta todavía obstáculos insalvables. No se conoce aún la forma de lograr que un objeto pueda conjugar el dominio de las categorías espacio/tiempo y pueda “trasladarse” de un lugar recóndito del universo a nuestro sistema solar mediante “puertas dimensionales”. Mientras eso no ocurra, la Teoría de Einstein seguirá vigente.

Por lo que se refiere a nuestro sistema solar, los planetas presentan condiciones climáticas extremas de frío o calor, falta de agua o de aire, o abundancia de gases tóxicos en los planetas y lunas sólidos. Probablemente Marte podría tener forma de vida “encapsulada” ya sea sobre su superficie o bajo ella, utilizando enormes domos o superestructuras o túneles debidamente acondicionados.

Entonces, ¿de dónde vienen los avistamientos reportados cada año? ¿Quién está detrás de los numerosísimos fenómenos de objetos no identificados, y cuyas señales parecen indicar una realidad fuera de toda duda? ¿Está pues el hombre solo o no?

Ahora bien, el argumento cosmológico respalda al “hombre” como especie única del universo, destruyendo las falsas ideas de visitas de otros seres de otros mundos a excepción de nuestro sistema solar. El explicar qué son los objetos vistos y descritos como no identificados es parte de la historia de la vida del hombre en la tierra, en la que se conjugan dos acciones en una sola causa: el poder de las tinieblas que ha instigado al hombre para que mal utilice el uso de su libertad.

Argumento Teológico

Existen bases suficientes para afirmar que el hombre es el único ser inteligente que puebla uno de los planetas más pequeños del universo, la Tierra. Desde el punto de vista teológico sería injusto y absurdo que Dios Padre, en su plan divino para la Redención del género humano, hubiera sacrificado a Su único Hijo Jesucristo sin que los demás seres inteligentes del universo se hubiesen dado ni siquiera por enterados. Recordemos que estamos hechos a Imagen y Semejanza de la Segunda Persona de la Santísima Trinidad, o sea, Jesús; y al mismo tiempo, poseemos una trinidad a imagen de la Trinidad de Dios.

Este argumento hace pensar que estamos definitivamente solos como especie humana en el universo; que fuera de la tierra y del sistema solar no existen otros seres creados a “imagen y semejanza” de la Segunda Persona de la Trinidad. Pero esta realidad no incluiría posibles variaciones o mutaciones que hayan podido afectar a la raza humana en el pasado o a terribles y diabólicos experimentos de hibridación. La Redención se hizo únicamente para nosotros, llegada la Plenitud de los tiempos en la que María Santísima dio a luz al Hijo Único de Dios Vivo, quien a su vez nació en la tierra con un propósito: liberar al hombre de la esclavitud del pecado, del demonio y de la muerte. La historia de Jesucristo es la historia de la Redención de la humanidad y es la razón misma de la historia de la tierra y de la especie humana

Lic. Luis Eduardo Lopez Padilla

4 comentarios:

  1. ESTIMADOS,

    HUBIERA SIDO MEJOR EXPLICAR DIRECTAMENTE EL GENESIS 6 SOBRE LOS NEPHILIM Y NO DAR TANTAS VUELTAS

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  2. EL VIDEO NO SE PUEDE VER, DICE QUE YA NO EXISTE. ¿ COMO LE PUEDO HACER PARA VERLO ? , PUEDEN PONER QUIEN ES EL CONFERENCISTA ?

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    1. se llama Luis Eduardo Lopez Padilla,tiene un libro que se llama El Retorno,saludos

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  3. La comparación q hace entre El Diluvio y la segunda venida no es precisa en su intención, ya que lo q Nuestro Señor intenta comparar no es el pecado de las edades sino de lo abrupto de su venida, al igual q el diluvio, sin aviso claro del momento.

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