miércoles, 20 de octubre de 2010

PADRE WILSON. DE LAS EXTRAORDINARIAS VISIONES DADAS A LA BEATA ANA CATALINA

AMADA FAMILIA, EL SANTO SACRIFICIO DE LA EUCARISTIA ES VIVIR EL

CIELO EN LA TIERRA, NUNCA COMPRENDEREMOS TAN ALTO MISTERIO

DEL AMOR DE DIOS. AMEMOS A JESUS EN SU DIVINA PRESENCIA Y

ALIMENTEMONOS SOLO DE SU DIVINIDAD PARA ALCANZAR ALGUN DIA

LA GLORIA DEL CIELO.

Contenido:

Introducción

1. El valor de la santa Misa.

2. Imagen de las distracciones de un sacerdote en la santa Misa.

3. Ve la excelencia y la significación de la santa Misa.

4. Ve a Noé y a Moisés ofrecer sacrificios.

5. Ve a la Virgen y a San Juan en la representación de la santa Misa.

6. Ve una representación de la misa sacrilega.

.Introducción

Reúnense aquí las contemplaciones referentes al santo sacrificio de la Misa, reproducción

genuina del Calvario, donde Jesús se ofreció expiatoriamente por la humanidad caída, sobre

los restos de Adán, allí debajo sepultados. La vidente revela que los patriarcas celebraban

sacrificios ante un altar donde colocaban huesos de Adán y de otros justos del Antiguo

Testamento. Los apóstoles continuaron la tradición que la Iglesia mantiene al realizar la

Misa sobre el ara que encierra huesos de santos y mártires.

El sentido teológico de la Misa y su trascendencia espiritual están expuestos con asombrosa

sencillez y ortodoxia. Tan elevado es este augusto Sacrificio, que hasta las celebraciones

hechas con disipación, son suplidas necesariamente de modo sobrenatural. Las

consideraciones acerca de las negligencias de algunos celebrantes, mueven a meditación e

invitan a un estado de mayor gracia personal.

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.1. El valor de la santa Misa.

En la festividad de San Isidro Labrador me fueron enseñadas muchas cosas acerca del valor

de la Misa que se dice y que se oye. Supe que es una gran dicha que se digan tantas misas,

aunque las digan sacerdotes ignorantes o indignos, pues mediante ellas se libran los

hombres de peligros, castigos y azotes de todo género. Conviene que muchos sacerdotes no

sepan lo que hacen; que si lo supieran, no celebrarían por temor, ni ofrecerían el santo

Sacrificio.

Vi cuan admirables bendiciones nos vienen de oír la santa Misa y que con ellas son

impulsadas todas las buenas obras y promovidos todos los bienes y que muchas veces el

oírla una sola persona de una casa basta para que las bendiciones del cielo desciendan aquel

día sobre toda la familia. Vi que son mucho mayores las bendiciones que se obtienen

oyéndola, que encargando que se diga y se oiga por otros. Vi que las faltas que se cometen

en la Misa son compensadas con auxilios sobrenaturales.

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.2. Imagen de las distracciones de un sacerdote en la santa Misa.

Tuve también una visión acerca de las faltas cometidas en el servicio divino celebrado en la

tierra y vi como estas faltas son suplidas y remediadas de modo sobrenatural. Pero me es

difícil y aún imposible decir cómo he visto todo esto; cómo se comprenden y se armonizan

entre sí todos estos cuadros y cómo cada uno de ellos se explica y aclara en otro.

Es muy de notar que las faltas y negligencias cometidas en la celebración del culto aquí en

la tierra sólo hace culpable al que incurre en ellas, porque el culto divino debido al Señor se

compensa y se suple de un modo más elevado. Así se me representan principalmente, entre

otras faltas, las distracciones de los sacerdotes mientras ejercen el ministerio, por ejemplo,

mientras celebran la Misa; veo al sacerdote allí donde están sus pensamientos y entre tanto

veo en el altar, en lugar de él, a un santo que hace sus veces.

Estos cuadros muestran de un modo espantoso la gravedad de la culpa del que celebra los

sagrados ministerios sin devoción ni atención. Así, por ejemplo, veo salir de la sacristía a

un sacerdote revestido para decir misa; pero en vez de acercarse al altar, sale de la iglesia y

se dirige a una fonda, o a un huerto, o va a cazar a casa de alguna persona, o a leer, o a

alguna reunión; lo veo aquí o allá, adonde van sus pensamientos, precisamente como si él

fuese en persona a esos lugares, lo cual causa compasión y vergüenza. Pero es conmovedor

ver que, entretanto, un sacerdote santo celebra los divinos oficios en lugar de aquel otro que

divaga. Con frecuencia veo al tal sacerdote alguna vez en el altar, pero muy pronto se

vuelve a otro lugar poco conveniente. A veces veo que estas distracciones duran largo rato.

La enmienda se me representa en estos casos en forma de constancia y recogimiento en el

culto.

En varios lugares veo quitar mucho polvo y basura de los vasos sagrados, los cuales se

vuelven resplandecientes y como nuevos.

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.3. Ve la excelencia y la significación de la santa Misa.

(Mediados de Agosto de 1820)

Veo en todas partes sacerdotes rodeados de las gracias de la Iglesia y de los tesoros de los

méritos de Jesús y de los santos, enseñando, predicando y ofreciendo el santo Sacrificio,

pero muertos y tibios espiritualmente. Me fue mostrado un pagano que en lo alto de una

columna hablaba de un nuevo Dios, con tal elocuencia que todo el pueblo se conmovió y

participó de sus sentimientos y deseos.

Estas visiones me han turbado de día y de noche, tanto que no sé qué partido tomar. El

estado actual de miseria y corrupción se me muestra en relación con un estado anterior

mejor que el actual, y así tengo que orar sin intermisión.

¡Cosa monstruosa es celebrar indignamente la Misa! ¡Oh! ¡no es indiferente el celebrarla

bien o mal! Supe por un cuadro inmenso de los misterios de la santa Misa, que todo lo que

hay de santo desde el principio del mundo se refería a ella. He visto el Alfa y el Omega. He

visto la significación del círculo, de la forma redonda de la tierra y de los cuerpos celestes,

de los contornos redondos de las apariciones y de la hostia. He visto la correlación de los

misterios de la Encarnación, de la Redención y del santo sacrificio de la Misa y cómo

María comprende lo que ni el mismo cielo puede comprender. Estas visiones se extendían a

todo el Antiguo Testamento. Vi los sacrificios desde la primera oblación y entendí la

admirable significación de los santos huesos. Vi la significación de las reliquias de los

altares donde se dice la Misa.

Vi los huesos de Adán descansar en el monte Calvario y por cierto algo sobre el nivel del

mar, exactamente bajo el lugar en que Cristo fue crucificado. Miré dentro de una cueva y vi

el esqueleto de Adán. Vi que las aguas del diluvio habían dejado intacto este sepulcro; que

Noé tenía en el arca parte de esos huesos; que los puso en el altar cuando ofreció el primer

sacrificio, como después hizo Abrahán, y que los huesos que éste colocaba en el altar eran

los mismos de Adán, que había recibido de Sem. Así la muerte de Jesucristo en el Calvario,

sobre los huesos de Adán, es una significación de la santa Misa, que se celebra sobre las

reliquias que están en el arca del altar. Los sacrificios de los patriarcas eran una preparación

a este sacrificio de la Misa. Así, mediante los huesos que los patriarcas ponían sobre el

altar, recordaban a Dios sus promesas.

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.4. Ve a Noé y a Moisés ofrecer sacrificios.

Vi a Noé ofrecer en el arca sacrificios de incienso; el altar estaba cubierto de blanco y rojo.

Siempre que sacrificaba u oraba ponía en él los huesos de Adán. Estos huesos los poseyó

luego Abrahán, a quien los vi poner en el altar de Melquisedec. La parte posterior del altar

miraba al norte. Los patriarcas edificaban siempre el altar en esta posición, porque el mal

venía del Norte.

También vi a Moisés orando ante un altar donde estaban los huesos de Jacob. Cuando

derramaba sobre el altar alguna cosa, levantábase una llama y en ella echaba el incienso y

los perfumes. En la oración conjuró a Dios por la promesa que el mismo Dios había hecho a

aquellos huesos. Oró muy largo tiempo hasta que le rindió el cansancio; pero a la mañana

siguiente se levantó para orar de nuevo. Moisés oró con los brazos en cruz. Dios no puede

resistir a esta oración, pues su propio Hijo ha perseverado orando así en la cruz hasta la

muerte. Como había visto orar a Moisés, así vi también orando a Josué cuando el sol se

detuvo por su mandato.

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.5. Ve a la Virgen y a San Juan en la representación de la santa Misa.

He invocado a Dios Padre pidiéndole que se digne mirar a su divino Hijo, que a cada

instante satisface por los pecadores, que ahora mismo se ofrece y se ofrece incesantemente

de nuevo. Entonces he visto la representación del Viernes Santo y que el Señor se ofrece en

el altar del sacerdote celebrante como se ofreció en la cruz y he visto de un modo vivo, al

pie de la cruz a María y al discípulo Juan. Esto lo veo a cada momento, de día y de noche, y

veo la comunidad de los fieles, si oran bien o mal, y cómo desempeñan los sacerdotes su

ministerio. Veo primeramente a la iglesia de aquí y después las iglesias y comunidades

próximas, como se ve a un cercano árbol cargado de frutas y alumbrado por el sol, y a lo

lejos, otros, agrupados o formando bosques.

Veo a todas horas, de día y de noche, las misas que se dicen en todo el mundo y en

comunidades muy remotas! donde todavía se celebra como en tiempos de los apóstoles.

Sobre el altar veo en visión una asistencia especial con que los ángeles suplen las

negligencias de los sacerdotes. Por las faltas de devoción de los fieles ofrezco yo también

mi corazón y pido a Dios misericordia. Veo a muchos sacerdotes que desempeñan su

ministerio de un modo deplorable. Guardan las formas, pero muchas veces no se cuidan del

espíritu. Siempre tienen presente que los está viendo el pueblo, y con esto no piensan que

los ve Dios. Los escrupulosos quieren convencerse de su propia devoción.

Muchas veces, durante el día, estoy viendo de esta manera la celebración de la Misa por

todo el mundo; y cuando me dirigen alguna pregunta, me parece como si tuviera que

interrumpir una ocupación para hablar con un niño curioso. Es tanto lo que Jesús nos ama,

que perpetúa en la Misa la obra de la Redención; la Misa es la redención oculta que se

realiza constantemente en el Sacramento. Todo esto lo vi desde mis primeros años y creía

que todos los hombres lo veían como yo.

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.6. Ve una representación de la misa sacrilega.

Cuando vi a mi derecha la espantosa imagen del niño crucificado, me volví a la izquierda;

pero seguía viéndolo. Entonces pedí a Dios que se dignara librarme de aquella escena y mi

Esposo celestial me dijo: “Mira otra cosa peor aún; mira cómo me tratan diariamente en

todo el mundo”. Vi entonces a los sacerdotes que celebran la Misa en pecado mortal. Vi la

Hostia sobre el altar, como un niño vivo, y vi que era despedazado en la patena y ofendido

de un modo horrible: sacrificarlo así es asesinarlo.

Vi además un número indecible de infelices que son hoy en día oprimidos, atormentados y

perseguidos en muchas partes y vi que todo esto sucedía como en la persona del mismo

Jesús. Son malos estos tiempos y no hay recurso alguno. Sobre el mundo se extiende una

niebla espesa de pecados y todas las cosas se hacen con tibieza e indiferencia.

También en Roma vi a malos sacerdotes atormentar de esta manera al Niño Jesús en la

Misa. Ellos querían ver al Papa y exigirle una cosa muy peligrosa. Pero el Papa veía lo

mismo que yo: que un ángel los rechazaba con una espada desnuda siempre que pretendían

acercarse a él

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