martes, 2 de julio de 2013

Mensaje de Nuestra Señora María Llena de Gracia a Darly Chagas del Brasil "...Es hora de escoger dónde queréis morar después que dejéis la Tierra, en el Cielo o en el Infierno, la decisión es vuestra. Entonces vosotros ya sabéis que los Avisos del Cielo son Gracias que Él manda para quien se decide por el Cielo. Quien se decide por el Infierno no necesita de Avisos, porque los Avisos son alertas de peligro, con las trampas del demonio, él os incentiva al pecado. El pecado es la causa de que muchas almas caigan en el Infierno. El hombre que idolatra el pecado, lo hace porque no quiere el Cielo, y lo tendrá perdido cuando no se convierta de alguna manera. Mis hijos, meditad sobre vuestro futuro, quien va al Infierno nunca más tendrá unión con Dios, nunca más será feliz..."


Mensaje de Nuestra Señora – María, Llena de Gracia
El Advenimiento del Nuevo Mundo – Palabras de Nuestra Señora
EL TIEMPO DE LA REALIZACIÓN DE LAS PROFECÍAS DADAS AL MUNDO

07 de Abril de 2013 – Fiesta de la Divina Misericordia – 2º Domingo de Pascua

Queridos hijos, hoy, en el día del Señor, con mucho amor y cariño vengo a bendeciros en el Nombre del Padre, del Hijo y del Divino Espíritu Santo.

Unidos a la Santísima Trinidad, vamos juntos a buscar la verdadera Paz para el mundo.

Mis hijos, Mis hijos pequeñitos, hoy, en este día tan importante para mundo, día dedicado a la Misericordia de Dios sobre el mundo, vosotros debéis abrir más vuestros corazones para que Ella se extienda hasta él.

Rezad pidiendo a Dios que derrame sobre vosotros Su Gracia, vosotros todavía estáis sin fuerza, sin valor para creer realmente que los Avisos que llegan a vuestros oídos vienen del Cielo, creéis dudando.

No podéis soportar vuestros sufrimientos, cuando dudáis de Dios.

Sed humildes, Mis hijos, acoged los Avisos con vuestros corazones abiertos, Dios está derramando sobre el mundo Su Gracia y quien La acoge se fortalece, se prepara para no perder el grano de fe que tiene.

En este momento vosotros sólo tenéis este pequeño grano con el que nacisteis, no sabéis  cultivarlo porque vuestros corazones están hechos de tierra infértil; él para fecundar necesitó del Bautismo que debéis renovarlo todos los días de vuestra vida diciendo: “Señor, yo creo en ti.” Pero esto no sucede, porque sois indiferentes a Aquél que os creó. Os estáis comportando apenas como objetos que no tienen ningún deber por hacer. Por lo tanto, vuestra fe es como la fe de las piedras. La piedra no tiene sentimientos, no se mueve sola, es útil sólo si alguien la pega y la coloca donde tiene alguna función, en aquel momento es que ella sirve para ser cimiento de una construcción.

Como veis, Dios da valor a todo lo que crea, y lo más importante para el hombre es la vida que recibió de Dios, vosotros tenéis un gran valor para Él, Él os llena de sabiduría, de amor, os enriquece con Su Gracia, y hoy Él está derramando sobre vosotros Su Misericordia.

Vosotros sois el tesoro que Él mismo cuida, enseña, da calidad, da brillo, y guarda con mucho cariño para estar eternamente con Él. Hoy Él os quiere dar más belleza, mas no es esta belleza que vosotros conocéis en la Tierra, belleza sólo por fuera, Él os quiere dar belleza interior, la más bella, la más rica, que es un corazón que sabe acoger los Consejos del Padre, el corazón que se calla para oír, un corazón que sabe agradecer los Avisos del Cielo y prestar atención, hasta hacer la pregunta: “¿Por qué Dios nos está dando tantos Avisos?

En verdad Yo misma os respondo, Mis hijos, vosotros estáis en peligro de quedar asustados de repente y sin reconocer la Existencia de Dios y así iréis al Infierno.

Quien no cree en Dios pierde el Cielo.

El mundo hoy está tan violento, porque el hombre no cree con fe que Dios Existe y no Lo respeta —cada hombre quiere gobernar su vida, no acepta límites, no respeta las Enseñanzas del Cielo.

Dios cuida de lo que crea y Él os creó, sois criaturas, sois dependientes de la Gracia de Él, tenéis que hacer lo que Él os enseña, no podéis gobernaros a vosotros mismos. Si así continuáis, en esta desobediencia total, no iréis para el Cielo.
Estad atentos, es hora de volver a Casa, éste ya no es el momento de jugar con vuestra vida, pues vosotros jugasteis más, que tomar en serio vuestra travesía en la Tierra. Es hora de ordenar el corazón para entrar en el eternidad y en la eternidad tenéis dos opciones, el Cielo o el Infierno, no existen tres opciones. Por eso estad atentos, Dios no engaña a nadie. Es hora de escoger dónde queréis morar después que dejéis la Tierra, en el Cielo o en el Infierno, la decisión es vuestra.

Entonces vosotros ya sabéis que los Avisos del Cielo son Gracias que Él manda para quien se decide por el Cielo. Quien se decide por el Infierno no necesita de Avisos, porque los Avisos son alertas de peligro, son alertas para que el hombre esté atento y la mayor atención que debéis tener ahora es con las trampas del demonio, él os incentiva al pecado. El pecado es la causa de que muchas almas caigan en el Infierno.

El hombre que idolatra el pecado, lo hace porque no quiere el Cielo, y lo tendrá perdido cuando no se convierta de alguna manera.

Mis hijos, meditad sobre vuestro futuro, quien va al Infierno nunca más tendrá unión con Dios, nunca más será feliz.

Es preciso creer verdaderamente en la Existencia de Dios y aprender lo que Él enseña, es preciso luchar contra la impureza, es preciso desprenderse del pecado, pedir a Dios la sanación, no sólo de vuestras enfermedades, sino primeramente de vuestros corazones, la protección para vuestras almas, el merecimiento de un cuerpo glorioso, y de la Vida Eterna.

Entonces, vamos hoy a buscar en Dios esta ayuda para el mundo.

Hoy, el día en que Dios está derramando sobre el mundo entero Su última Misericordia para las almas de todos los pecadores. Esta Gracia que Dios está derramando hoy es para que todos procuren cultivar mejor la fe y se arrepientan de sus pecados antes de que sea tarde.

Debéis arrepentiros de vuestros pecados antes de que llegue la última hora de vuestro paso en la Tierra. Dios os está avisando que la última hora que está ahí, muchos mueren todos los días y no estaban preparados.

La preparación es cultivar más la fe para arrepentiros de los pecados y pedir perdón a Dios. Si vosotros no tenéis fe, no temeréis a Dios, no os arrepentiréis de vuestros pecados y acabaréis perdiendo la Salvación. Finalizado este tiempo, no habrá otro más para el mundo arrepentirse. Sólo habrá sufrimiento para los que no se arrepintieron. No es el fin del mundo, sino que es el fin del pecado en el hombre. Sólo será libre y feliz aquel que permanezca fiel a Dios. Ser fiel es humillarse y creer, respetar y obedecer los Mandamientos. Ser fiel es renunciar al pecado y solamente obedecer a Dios. Quien no escucha los Consejos de Él, no es fiel a Él, por eso los que se están haciendo los sordos son infieles a Dios.

Mis hijos, la Santa Palabra de Dios os revela hoy sobre la importancia de la fe. Vosotros oísteis que Jesucristo Se Apareció a Sus discípulos después de Su Resurrección, ellos estaban reunidos en oración después que todo sucedió, ellos fueron bendecidos con la Presencia de Él deseándoles la Paz. Jesucristo les mostró las Manos heridas por los clavos en la Cruz y el Costado herido por la lanza.

Fue en aquella apertura del Costado herido por la crueldad del mundo, que Mi Divino Hijo derramó sobre el mundo Su Misericordia, Su Sangre y el Agua de Su Cuerpo. Con la Sangre Él os da vida y con el Agua, que representa al Divino Espíritu Santo, Él os dio el Bautismo, que hace de los hombres hijos de Dios. El Divino Espíritu Santo en aquel momento Se manifestó para todos los que aceptaron el Bautismo. Él os adoptó como hijos, por eso debéis valorar esta Gracia, la Misericordia Divina. Dios con vosotros en vuestras vidas os está salvando. Quien pisotea la Gracia de Dios pierde la Salvación.

La Sangre y el Agua que fluyen del Cuerpo de Mi Divino Hijo Jesucristo sustentan al hombre en dirección a la Salvación. Entonces fue por eso que Él Se mostró a Sus discípulos, dándoles instrucciones y enviándolos a todos los rincones de la Tierra a predicar el Santo Evangelio.

En aquel momento de Su Aparición a ellos, Él sopló sobre ellos Su Gracia, les dio el Espíritu Santo. Había todavía un discípulo que no estaba presente, era Tomás, y cuando supo lo que aconteció, dudó, le faltó la fe y entonces él hizo exigencias: si él no viese las marcas de los clavos y si no pusiese el dedo en las marcas de los clavos y no pusiese la mano en Su Costado, no creería.

Después de ocho días, Jesucristo estaba nuevamente con ellos en aquel lugar donde estaban con las puertas cerradas, Él Apareció allí entre ellos y les dijo: “La Paz sea con vosotros.” Después dijo a Tomás: “Pon tu dedo aquí y mira Mis Manos. Extiende tu mano y métela en Mi Costado. Y no seas incrédulo, sino fiel.”

Tomás respondió: “¡Mi Señor y Mi Dios!”

Y Jesucristo le dijo, “Has creído porque Me has visto. Bienaventurados los que creen sin haberme visto.” (Juan 20, 26-28).

Así, Mis hijos, quedó bien claro, no debéis exigir de Dios condiciones para creer. Sed humildes, no es que Dios quien necesita de vosotros, reconoced que sois criaturas y la criatura depende del Creador.

Dios hace muchos y muchos años está avisando al mundo que se va a derrumbar una parte de la Tierra, nadie está listo para dejar este mundo en la Tierra y entrar la Eternidad.

Agradeced a Él por esta última Misericordia y preparaos, de aquí en adelante nadie sabe quién va a dejar la Tierra primero.
Es mejor que todos os preparéis; todos, todos, todos. Tomad conciencia, nada llevaréis a no ser vuestras almas, vivid como si cada día fuese el último, esto es con el corazón totalmente entregado a Dios. Debéis pedir  a Él el perdón por vuestras culpas, así vosotros os sabréis preparar. Quien sobreviva, cada día tiene un poco más de tiempo para mejorar su vida. Quien lo va dejando sólo para el último día, puede no conseguirlo. Convertíos, convertíos.

Viene ahí para el mundo un terrible acontecimiento, muy pronto sabréis que Dios no engaña a nadie. Estad atentos. Amad a Dios sobre todas las cosas. Amad a vuestros hermanos y amaos a vosotros mismos no pecando.

Arrepentíos de vuestros pecados todos los días y estad listos para vuestro encuentro con Dios.

Pido al Divino Espíritu Santo que os ilumine y os proteja de todos los males que están frente a vosotros.

Es esto lo que vengo revelaros hoy para vuestra conversión. Estad atentos.

Rezad, rezad, rezad por los que están en desarmonía en la Tierra, poniendo vuestras vidas en riesgo. Estos están poniendo en riesgo vuestras vidas y desafiando el Poder de Dios. Estos sólo piensan en hacer guerras.

Rezad, rezad, rezad por los dos Santos Padres, los Papas Benedicto XVI y Francisco, por todo el Clero, por los religiosos y religiosas, por toda la humanidad.

Rezad por los ateos y paganos, ayudadlos con vuestras oraciones.

Rezad por la Santa Iglesia fundada por Jesucristo, todos unidos en esta hora, extended vuestras manos ayudándoos unos a otros.

Rezad por los países que están en desarmonía, poniendo en riesgo vuestras vidas y desafiando el Poder de Dios con guerras.

Recordad que una Ave María puede detener una guerra, rezad el Santo Rosario con fe, la Paz es lo más necesario para que el hombre reconozca que Dios Existe. Ayudad a los Santos Padres los Papas para recoger a las ovejas.

Yo os amo mucho y os cubro con Mi Manto de Amor.

Brasileros, unión y oración, afianzaos en las Manos de Dios.

Todas las naciones haced lo mismo.

Un gran peligro está cerca. Todos rezando.

Ahora os bendigo en el Nombre del Padre, del Hijo y del Divino Espíritu Santo, la Madre de Jesucristo, el Salvador del mundo,

María, la Inmaculada Concepción.

Debéis reflexionar sobre el Evangelio de hoy: Juan 20, 19-31.


(Primer Juicio = El Aviso)
Mensaje de Nuestra Señora – María, Llena de Gracia
El Advenimiento del Nuevo Mundo – Palabras de Nuestra Señora
EL TIEMPO DE LA REALIZACIÓN DE LAS PROFECÍAS DADAS AL MUNDO


30 de Marzo de 2013 – Sábado Santo
El Lamento de Nuestra Madre Santísima

Queridos hijos, con mucho amor y cariño vengo a bendeciros en el Nombre del Padre, del Hijo y del Divino Espíritu Santo.

Unidos a la Santísima Trinidad, vamos juntos a buscar la verdadera Paz para el mundo.

Mis hijos, la Santa Palabra de Dios os lleva hoy a reflexionar sobre la gran tristeza que la Muerte de Jesucristo causó en todos los que Lo amaban. Aun sabiendo lo mucho que iba a sufrir, Él aceptó todo con humildad y obediencia al Padre, para Salvaros.

Espero que todos comprendan lo que Él hizo para libraros de la muerte eterna. Estad atentos ahora para no cometer ingratitud, valorad la Salvación. La crueldad que Le hicieron fue la más terrible.

Mis hijos, hoy vosotros estáis reviviendo lo que pasó en el segundo día después de la muerte y la sepultura de Mi Divino Hijo Jesucristo. Él fue, después de muerto, llevado al sepulcro, todo fue triste para Mí, Mi Corazón estaba traspasado por la espada, Yo estaba en la mayor soledad sintiendo profundamente aquella separación tan dolorosa.

Ved, Mis hijos, cuánto sufrí al ver a Mi Hijo separado de Mí. Sólo el Amor de Dios Padre Me consolaba y así Yo iba soportando la nostalgia que sentía, Me dolía el Corazón. Él Me preparó para comprender, pero Me dolía mucho esta aflicción, esta nostalgia de no tenerlo cerca de Mí.

Los verdugos Lo arrancaron de Mí, Yo estaba allí derramando Mis Lágrimas, porque en todo instante sentía Su falta.

Aun sabiendo, teniendo la certeza de Su Promesa de que Él Resucitaría al tercer día después de Su Muerte, Yo no conseguía contener Mis Lágrimas, porque pensaba en Él dentro de aquel sepulcro.

Ahora Él estaba lejos, muy lejos, así era como Yo lo sentía, lejos de Mí, de Mi Amor, de Mi calor de Madre que siempre estuve cerca de Él para servirlo, pues Él es Mi Dios y Yo soy la Madre Sierva de Mi Señor. Yo esperaba el amanecer del tercer día para verlo nuevamente después de Su Resurrección. Juntos conmemoraríamos Su Pascua, que sería también la Pascua de todos los pecadores que murieron con Él, en aquella Cruz. Vuestra Pascua, pues Él os libró de la muerte eterna.

Con Su Muerte, vosotros moristeis con Él, y con Su Resurrección vosotros resucitasteis con Él. ÉL VENCIÓ LA MUERTE PARA TODOS LOS QUE PERMANECIEREN UNIDOS A ÉL.

Mas, Mi Corazón enlutado se mantenía lleno de esperanza, sabía que Él ya os había Salvado en aquella Cruz. En aquel día sentí mucho frío, mucha tristeza, porque estaba lejos de Él y comencé a pensar en Él, vivo, pequeñito, cuando el Padre Me escogió para ser la Madre de Su Divino Hijo, Él Lo colocó en Mí y en Mis Brazos después de Su Nacimiento, Yo comencé a cuidar de Él, amamantándolo, sosteniéndolo en Mis Brazos, haciéndolo dormir bien cerca de Mi Corazón. Pero Él creció y murió en la Cruz.

Los verdugos Lo coronaron con una corona de espinas, Le escupían en Su Rostro, Lo abofetearon y Lo arrastraron y, maltratándolo, hicieron todas las maldades con Él insultándolo, porque dudaban de que Él era el Mesías Prometido por Dios Padre.
Pero Él venció a todo el imperio satánico, Él Salvó al mundo.

Fue así que pasé aquel día tan triste, tan doloroso, mas tenía fe en Mi Corazón, fe en el Amor de Mi Padre, Él estaba Conmigo mientras Mi Hijo estaba en aquel sepulcro.

Después comencé a pensar: Yo Lo enseñé a estar de pie y Él se convirtió en un Hombre hecho, había llegado la hora de cumplir la parte final de Su Misión. Esto Me consolaba.
Ved, Mis hijos, cómo fue dolorosa la espera de la Resurrección de Él.

El dolor pasó, sin poderlo Yo impedir, porque ésta era la Voluntad del Padre, que Yo participase de aquel Sufrimiento para ayudar en vuestra Salvación. Ved cómo sufrí Yo por vosotros. Aunque va a llegar el día en que vosotros comprenderéis todas estas cosas, como llegaron ellas para vuestra permanencia en Dios.

Por lo tanto, debéis valorar la Salvación escuchando los Consejos del Cielo. Así cuando Jesucristo vuelva al mundo vosotros podréis recibirlo con amor y alegría, y juntos conmemorar vuestra Pascua definitiva. No permanezcáis indiferentes, para no perder esta Gracia que  podréis recibir si no despreciáis la Salvación.

Los que despreciaren el Amor de Dios, estarán lejos de la Gracia de Él, y ellos habrán de querer que el tiempo vuelva, mas será tarde, el tiempo no volverá más.

Todos los días vosotros tenéis un tiempo nuevo y ahora se necesita mucha atención, porque algo terrible está llegando al mundo. No es sólo la pérdida de lo material, sino el sufrimiento de la conciencia y el sufrimiento provocado por la reacción de la naturaleza, vosotros no sabéis soportar.

Quien se arrepiente de los pecados cometidos, tendrá fuerzas para vencer lo que viene al mundo muy pronto, procurad hacerlo antes de que se cierre completamente este tiempo final de la conversión.

Será un tiempo que vendrá mostrando la consecuencia de vuestros pecados, vosotros tendréis que aceptar el paso de este tiempo, porque fuisteis insensatos, ofendisteis mucho al Creador, ahora necesitáis pasar vuestra purificación, para merecer la Salvación.

Jesucristo derramó Su Sangre para Salvaros, mas vosotros no valorasteis lo que Él hizo por vosotros. Estáis indiferentes, sin agradecimiento.

Estos Mensajes que están en el mundo entero son gotas de rocío que caen del Cielo sobre vosotros, mas vosotros en vez de alegraros, habéis tenido el mayor desprecio por ellos, mas peor todavía que el desprecio por los Mensajes, es el desprecio por Santa Eucaristía, la Santa Misa, así estáis despreciando la Resurrección de Jesucristo, algunos incluso critican. Y ahora sólo os resta pedir perdón.

Pasaréis la purificación muy pronto y entonces veréis todo lo que os hicisteis a vosotros mismos, veréis cómo estuvisteis lejos del verdadero amor por la vida.

¡Ay, de aquellos que perdieren esta última oferta que Dios dará al mundo!

Quien se arrepiente de lo que hizo mal, se humilla, reconoce que erró, y si lo hiciere todo correcto, con fidelidad a Dios, soportará lo que viene para el mundo, si se enmienda de una vez por todas.

Están llegando a vosotros acontecimientos terribles y dolorosos.

Vosotros tendréis las pruebas del Cielo, apretad vuestros cinturones de seguridad todos los días al acostaros y al levantaros, tendréis muchos sustos y para quien no se prepara, despertará en medio de tragedias terribles, sin la condición de poder hacer cosa alguna, puede caerse y no levantarse más.

La naturaleza está agitada, sea de día, sea de noche, el mundo está en peligro de desmoronarse una parte en cualquier momento. La Tierra está parpadeando: ¡Vida! ¡Muerte! ¡Vida! ¡Muerte! Una parte vida, otra parte muerte.

El mundo provocó la Ira de Dios, está perdiendo la unión con Él, y ahora quedará en la soledad, como quedó en aquel día en que Jesucristo fue entregado a la muerte por aquel hombre traidor que Lo traicionó y Lo entregó a los crueles que Lo mataron porque tuvieron miedo de la Verdad.

Ellos eran infieles, tenía la mente en tinieblas, sin ninguna luz porque no quisieron aprender a amar y esto produce tinieblas. La ingratitud produce días así, sin Luz.
Jesucristo fue entregado a la muerte, los que Lo aman también lo serán, mas se levantarán por el Poder de Él y serán felices para siempre.

Preparaos, porque de aquí en adelante en la Tierra habrá gritos y crujir de dientes por todas partes.

El mundo perdió el respeto, el equilibrio, se involucró con el poder satánico y ahora caerá en la soledad de la Tierra sin la Presencia de todos los pueblos sobre ella. Gran parte se consumirá en pocos instantes, cuando los que sirven a satanás provoquen la destrucción total de una parte de la Tierra.

Entonces, los Avisos del Cielo en la Tierra para recordar a la humanidad que es necesario convertirse, porque no es la guerra la que destruye la vida junto con Dios, sino es el pecado el que causa la muerte peor que la pérdida de la unión con Él, con Dios, la guerra no mata al alma, sino el pecado es el que la mata porque por causa del pecado existe el Infierno, lugar donde permanecen aquellos que no aman a Dios.

Vosotros, que Me estáis acogiendo, permaneced junto a Mí escuchando los Avisos del Cielo y enderezando vuestros corazones, convirtiéndoos cada día más, con vuestra obediencia, vuestra atención, podéis buscar ayuda para muchos de vuestros familiares y para otros, porque en consideración a vuestros esfuerzos Dios os acogerá.

Soy vuestro Refugio, para pasar este tiempo. Si tuvierais fe, atentos, escuchándome y transmitiendo lo que os hablo, no caeréis. Yo soy vuestra Madre Celestial, la Mujer vestida de Sol, el Arca de la Tercera Alianza de Dios con vosotros que os prometió el Espíritu Santo.

Soy el Refugio para vuestras almas, para los que se convirtieren hasta el último momento que Dios os permita, vuestro arrepentimiento antes de la muerte.

En el último día Jesucristo volverá al mundo y vuestras almas estarán guardadas a la espera de Él dentro de Mi Inmaculado Corazón, que es vuestro Refugio. Los que estuvieren en este Refugio irán al Paraíso.

Ahora antes soy vuestra Medianera, vuestra Madre Auxiliadora, la Madre que permaneció con los hijos, mientras Jesucristo estaba en la tumba, Él no os dejó solos. Vosotros no podéis comprender todavía lo que Yo soy para vosotros, sólo Dios lo sabe. Él Me hizo vuestra Madre antes de morir y Me dio poderes para protegeros mientras estaba muerto, y hoy vosotros estáis reviviendo aquel día, el Sábado Santo, este poder se extiende hasta el último día de vida de cada hombre que se convierte. Vosotros nunca estaréis sin La oración del Cielo.

Yo soy vuestro Refugio, Refugio de las almas que sufren y tienen la esperanza en la Salvación. Si podéis guardar vuestras almas para no perderlas es porque Jesucristo os dio a Su propia Madre para vuestra protección. Somos la familia de Dios y esta familia no seguirá dividida, como todavía está, porque la mayor parte de la humanidad todavía está despreciando la Gracia del Cielo, despreciando el Amor de Dios, pero pronto todo va a cambiar. Los Misterios de Dios son el Secreto de Él y un día Él va a transformar al mundo, habrá una Nueva Tierra y un Nuevo Cielo.

En la Tierra no habrá más pecado, y en el Cielo todos tendrán la Paz Eterna.

Por eso estáis siendo orientados con los Avisos que vienen del Cielo.

En esta hora en que los sufrimientos están ya comenzando en el mundo, debéis cultivar más la fe, la esperanza y la caridad para permanecer en Dios. Aquí estoy con vosotros para ayudaros. Traigo los Mensajes de Dios para vosotros, apareciendo a muchos hijos en todos los países que Me acogen, estoy hablando para muchos hijos, mostrando claramente al mundo que en la hora de vuestra partida a la eternidad, vuestros cuerpos irán a las tumbas y vuestras almas permanecerán dentro de Mi Inmaculado Corazón hasta que Jesucristo venga a daros la Resurrección.

Es con la Consagración que estáis entrando en el Refugio, este Lugar Santo, donde esperaréis el día del Juicio Final.

Pero antes pasaréis el primer Juicio, el Particular, para quedar listos a la espera del segundo Juicio, que es el último.

La Madre Celestial permanece con los hijos hasta en la hora de la muerte de ellos, muchos morirán. Dios Padre Me envió cerca de vosotros, de todos los pecadores, sea el menor o el mayor, para daros asistencia, Él Me hizo vuestra Madre, y nadie tiene el poder para alejarme de vosotros. Dios es Todopoderoso, sea cual fuere vuestra decisión, Yo estoy cuidando de todos vosotros hasta la hora que Él determinó.

Así lo haré hasta el final. Incluso con el cierre de los Mensajes, después continuaré cuidando de todos hasta la hora de la muerte.            

No os abandono a ninguna hora, cuido de todos.

Yo no soy vuestro juez, no juzgo, no condeno, no humillo a nadie, solamente os ofrezco un Refugio seguro para vuestras almas. Ellas entran en este Refugio a través de la Consagración a Dios Padre, Dios Hijo y Dios Espíritu Santo, Él derrama sobre vosotros la Luz para que percibáis toda la suciedad que está dentro de vuestros corazones, la suciedad olvidada y las nuevas que pusisteis con el desprecio por los Mandamientos que Él os dio. Ésta es vuestra ruina. La desobediencia a Dios, causa todo el mal que llega al mundo. Vosotros tendréis que arrepentiros de vuestros pecados y repararlos para vencer, para vencer los sufrimientos que están a tilde, llegando a partir del primer día después de la Santa Pascua del Señor Jesucristo Nuestro Dios.

De aquí en adelante debéis preocuparos apenas con vuestra situación delante de Dios. Preparaos, Mis hijos, éste es el tiempo final de preparación para entrar en la eternidad.

Deseo que vuestra entrada sea la Puerta del Cielo y no del Infierno.

Esforzaos para merecer la Felicidad Eterna.

Es esto lo que vengo revelaros hoy para vuestra conversión.

Rezad, rezad, rezad por los dos Santos Padres, los Papas Benedicto XVI y Francisco, por todo el Clero, por los religiosos y religiosas, por toda la humanidad.

Rezad por los ateos y paganos, no os olvidéis que podéis ayudarlos con vuestras oraciones y si no lo hiciereis sufriréis el peso de la conciencia causándoos mucho arrepentimiento, mas será tarde.

Rezad por la Santa Iglesia fundada por Jesucristo, es la hora de una gran batalla contra el mal. Soy la Madre de la Iglesia, soy la Mujer vestida de Sol, este Sol que es Dios, que Me ilumina e ilumina vuestras vidas dándoos Sabiduría para tomar la decisión correcta. El Divino Espíritu Santo vendrá muy pronto para daros el Bautismo en el Espíritu y con el Fuego os marcará a todos los convertidos. Quiero recordar a todos vosotros a ayudar hasta los encarcelados, para que los culpados se arrepientan de sus pecados y pidan perdón a Dios y repararen sus errores. Éste es también para ellos un momento de mucha reflexión sobre la vida espiritual.

Viene ahí el primer Juicio.

Es hora de que todos recuerden que delante de Dios nada queda oculto, todo saldrá a la luz dentro de poco tiempo.

El Juez es Dios, nadie consigue mentirle a Dios. Él conoce a Su creación por dentro y por fuera, sabe todo lo que cada hombre piensa y hace. No hay cómo esconder nada.

Él es el Juez Supremo, nadie sabe más que Él. Delante de Dios todos son iguales, quien se equivoca, tiene derecho de pedir perdón y reparar lo que hizo. Quien se humilla pide perdón y repara lo que hizo, acepta la Voluntad de Dios. Pocos están preparados, todavía es necesario rezar mucho por quienes están lejos para que vuelvan pronto. Ayudad a los Santos Padres los Papas a buscar a los que están alejados de la Iglesia. Ellos necesitan regresar antes de que sea tarde.

Yo os amo mucho y os cubro con Mi Manto de Amor.

Brasileros, brasileros, recordad, Soy la Señora Aparecida, a todos los que invocaren Mi Nombre en este tiempo de peligro, tendrán Mi Protección, no os dejo solos, el peligro es muy grande. Viene ahí lo que el mundo nunca esperó que llegase un día. Es muy grave, rezad con más fe y esperanza, practicad la caridad, especialmente con vuestras almas.
Todas las naciones deben estar preparadas, viene mucho sufrimiento para todos vosotros en el mundo. Aseguraos firmes en las Manos de Dios. Él os ama y os quiere dar la Paz.

Ahora os bendigo en el Nombre del Padre, del Hijo y del Divino Espíritu Santo, la Madre de Jesucristo, el Salvador del mundo,

María, la Inmaculada Concepción.    

Sábado dedicado al sufrimiento de la Madre Santísima que llora hoy por los incrédulos del mundo entero y por muchos que morirán sin amar a Dios.


Debéis reflexionar sobre: “El mundo está lejos de Dios. Acercaos, la Tierra va a temblar.”

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