miércoles, 15 de enero de 2014

Descubra el significado revelador y profético de las 101 Lacrimaciones de la Santísima Virgen en Akita - Japón "... Hay un profundo significado al número 101 con los 101 episodios de las santas lacrimaciones de la estatua de la Santísima Virgen María. Esto significa que el pecado entró al mundo a través de una mujer y que es también a través de una mujer que la gracia de la salvación entró al mundo. El cero, que está entre los dos ‘unos’, significa Dios que existe desde toda la eternidad hasta la eternidad. El primer ‘uno’ representa a Eva, y el último ‘uno’ representa a la Santísima Virgen María..."


El 15 de Septiembre de 1981, alrededor de las dos de la tarde, la estatua de la Santísima Virgen María derramó lágrimas por la ocasión número 101. Un total de 65 personas, incluyéndome a mí (Padre Thomas Aquinas Yasuda), fuimos testigos ese día. Las lágrimas nos llegaron a todos al corazón, especialmente porque ese día era la festividad de los Siete Dolores de la Santísima Virgen María. Ninguno de los presentes podía prever, sin embargo, que Dios había deseado que este episodio fuera la última lacrimación de la estatua….
El treceavo día a partir de esa fecha, o sea el 28 de Septiembre, Sor Agnes sintió la presencia de un ángel a su lado durante sus oraciones silenciosas frente a la Sagrada Eucaristía expuesta, lo cual se daba después del rezo del Rosario junto con las hermanas en la capilla.
Sor Agnes no vio Al ángel en persona en esa ocasión. Pero la misteriosa visión de una hermosa y majestuosa Biblia rodeada por una luz celestial surgió delante de ella. El ángel le dio instrucciones para que leyera una pasaje de las Escrituras. En una página abierta de la Biblia, reconoció la referencia: Versículo 15, Capítulo 3 del Génesis. Entonces, oyó la voz del ángel que le decía, en la forma de un preámbulo, que había una profunda relación entre este pasaje y las lágrimas de la Santísima Virgen María.
El ángel continuó diciendo, “Hay un profundo significado al número 101 con los 101 episodios de las santas lacrimaciones de la estatua de la Santísima Virgen María. Esto significa que el pecado entró al mundo a través de una mujer y que es también a través de una mujer que la gracia de la salvación entró al mundo. El cero, que está entre los dos ‘unos’, significa Dios que existe desde toda la eternidad hasta la eternidad. El primer ‘uno’ representa a Eva, y el último ‘uno’ representa a la Santísima Virgen María.”
Entonces el ángel le dio otra vez instrucciones para que volviera a leer el Versículo 15 del Capítulo 3 del Génesis, y le dijo, “Le debes transmitir este mensaje al sacerdote Católico que te ha dado la guía espiritual.”Entonces el ángel se fue. Al mismo tiempo desapareció la visión de la Biblia.
Después de la adoración de la Santa Eucaristía, Sor Agnes corrió a mi oficina y me pidió que verificara el pasaje. Abrí la Biblia y encontré el pasaje que tiene el anuncio profético de Dios a Satanás. “Enemistad pondré entre tí y la mujer, entre tu linaje y su linaje: Ella te pisará la cabeza mientras acechas tú su calcañal.”
Fue por medio del mensaje del ángel, quién citó el Versículo 15 del Capítulo 3 del Génesis, que se pudo entender el profundo significado de las lágrimas de la Santísima Virgen María.
Esto significa que las lágrimas de la estatua resultaron del objetivo Divino de llamar la atención de todos los Católicos Romanos a los sufrimientos de María al pie de la Cruz como Corredentora. Las lágrimas milagrosas fueron creadas por Dios para enseñarle a toda la Iglesia Católica Romana que la Santísima Virgen María sufrió y lloró como la Madre de Jesucristo en su noble acto de Corredención, cuando dio su pleno consentimiento a Su inmolación.
Cuando nuestra Santísima Madre María observó a Jesús crucificado para redimir a la humanidad, consintió al sacrificio de su Hijo y ofreció a su Hijo al Padre Celestial. Sus intensos sufrimientos espirituales (a la luz del evento de perder a su amado Hijo Jesús), sin embargo, hizo que derramara lágrimas de sus ojos físicos. De todas maneras, la Santísima Madre María soportó los sufrimientos.
Las lacrimaciones de la estatua de la Santísima Madre María en el Convento en Akita es igual a las experiencias misteriosas de Santa Bernadette, quién fue testigo de la visión de María la Inmaculada Concepción en la gruta de Massabielle.
He oído que muchas estatuas de María derramaron lágrimas en diversos sitios alrededor del mundo. Pero el significado de ninguna de estas lacrimaciones ha sido explicado por medio de la referencia de un ángel a las Escrituras.
En Akita, Dios relacionó las lágrimas de la estatua de la Santísima Virgen María con el próximo dogma de la Corredentora, al hacer que las mismas lágrimas significaran el próximo dogma con anticipación.
En este sentido, las lágrimas fueron una Divina profecía mística del dogma. Si confirmamos que el significado de los 101 episodios de las lacrimaciones de la estatua puede ser claramente explicado por las palabras de las Escrituras, entonces podemos concluir que las lacrimaciones son realmente Revelaciones Divinas y que tienen un origen sobrenatural celestial.
Para confirmar esto, examinemos la profunda Cristología del Apóstol San Pablo en su carta a los Romanos, en la cual San Pablo, inspirado por Dios, identificó a Jesucristo como el nuevo Adán. San Pablo escribió, “Por tanto, como por un solo hombre entró el pecado en el mundo y por el pecado la muerte, y así la muerte alcanzó a todos los hombres, por cuanto todos pecaron”. (Romanos 5:12).
“Adán prefiguró al que había de venir. El don mismo [de la Redención] sobrepasó por mucho a la caída. Si es cierto que por la caída de un hombre murieron muchos, es aún más cierto que la gracia divina, que venía por un hombre, Jesucristo, les llegó a muchos como un abundante don gratuito. Los resultados del don también sobrepasaron los resultados del pecado de un hombre.” (Romanos 5:15-16)
Debido a que la verdad del contraste entre el viejo Adán y el nuevo Adán, Jesucristo, fue explicado por San Pablo, es natural concluir que San Pablo estaba también consciente de un contraste similar entre la antigua Eva y la nueva Eva, María, la Madre de Dios.
Esto es porque el pecado de Adán tiene relación con el pecado de Eva, quién tentó a Adán para desobedecer la orden de Dios. Es evidente que la gracia de la Redención de Jesucristo, el Redentor, vino al mundo de acuerdo al plan de Dios, quién quiso que Jesús naciera de María, la Inmaculada Concepción, la Nueva Eva.
Ahora, consideremos una analogía entre la Cristología de San Pablo y la explicación del ángel acerca de la misión de nuestra Santísima Madre María, dada a Sor Agnes para nosotros. El ángel dijo: “Hay un profundo significado al número 101 de los 101 episodios de las santas lacrimaciones de la estatua de la Santísima Madre María. Esto significa que el pecado entró en el mundo por una mujer y que es también por una mujer que la gracia de la salvación entró en el mundo…. El primer ‘uno’ representa a Eva, y el último ‘uno’ significa la Santísima Madre María.”
San Pablo comparó al nuevo Adán, Jesucristo, el Redentor, con el viejo Adán, un pecador. En el mensaje de Akita en 1981, Dios quiso que el ángel revelara el contraste entre la antigua Eva, quién tentó a Adán para que pecara, y la nueva Eva, nuestra Santísima Madre María, quién dio a luz al Salvador.
Los 101 episodios de las lacrimaciones de la estatua significan esta verdad: Dios integró a María como una parte inseparable de Su plan de Redención desde toda la eternidad.
Siempre que la Hermana Agnes tenía encuentros con eventos sobrenaturales que no podían ser explicados como fenómenos naturales —ya sean mensajes de la Santísima Madre o del ángel— la hermana, antes que nada, reportaba dichos eventos al Obispo John Ito o a mi mismo,
solicitando guía espiritual.
En ninguna ocasión la Hermana Agnes anunció ella misma esos eventos al público. Cuando recibió el mensaje más importante que explicaba el significado de los 101 episodios de lágrimas de la estatua, también reaccionó de la misma manera.
La autenticidad sobrenatural de las lágrimas de la estatua de la Santísima Madre María fue sustanciado y corroborado por otros dos milagros objetivos.
Uno de ellos, es la curación milagrosa de un cáncer cerebral en 1981 de una ama de casa de Corea del Sur, la Sra. Teresa Chun Sun Ho. La Sra. Chun había entrado en coma a causa de los tumores cerebrales que la redujeron a una existencia meramente vegetativa. Sus parientes, familiares y amistades le rogaron a la Santísima Madre María de Akita que curara a la mujer encamada colocando la fotografía de la estatua de las lágrimas junto a la almohada. Entonces, una visión de la Virgen María, que era exactamente la misma imagen que la de la Santísima Madre María de Akita, se le apareció a la Sra. Teresa Chun a la medianoche del 4 Agosto, en medio de la coma.
Entonces, quedó totalmente curada. Los radiografías de su cerebro —tomadas en el Hospital de San Pablo en Seoul— certifican la total desaparición del cáncer de su cerebro.
Después de la curación, la Sra. Teresa Chun declaró: “La Santísima Madre María de Akita, quién tenía un cordero blanco en sus brazos, se me apareció, cuando estaba encamada, y exhaló sobre mi frente tres veces. Vi que la lana del cordero se movía y agitaba debido a las fuertes exhalaciones de la Santísima Madre.”
Este milagro fue atestiguado por el Dr. Gil Song Lee con un certificado médico, el cual fue enviado a la Santa Sede junto con un documento escrito por el Padre Maryknoll Roman Theisen, S.T.D., entonces jefe del Tribunal Arquidiocesano de la Sede de Seul. La Iglesia de Corea del Sur estableció un comité que se formó para trabajar por la canonización de 103 mártires Coreanos y envió documentos reportando su curación a la Santa Sede.
El milagro fue empleado para obtener la autorización de la Santa Sede para la solicitud del comité por la canonización de 103 mártires.
El otro de los dos milagros, es la curación de la sordera completa de la misma Sor Agnes en 1982. Para entonces, ya habían pasado nueve años desde que perdió el oído en 1973. El 30 Mayo, en festividad de Pentecostés, su sordera fue curada al momento en que recibió la bendición con el Santísimo Sacramento en la custodia que yo elevé en la capilla.
Al momento en que se dio la bendición con la Eucaristía, ella oyó una campanilla de adoración tocada por otra hermana religiosa. Su curación fue atestiguada en un certificado médico emitido por el Dr. Tatsuhiko Arai, del Hospital de la Cruz Roja en Akita.
San Bernardo, un Doctor de la Iglesia, proporcionó una intuición profunda en relación con esta verdad en uno de sus sermones: “El anciano y justo hombre Simeón profetizó que la Virgen María sufriría un martirio espiritual. Simeón le dijo a María que el niño Jesús estaba destinado para ser una señal de rechazo. Entonces, le dijo a María que una espada también atravesaría su corazón.” Entonces, San Bernardo continuó diciendo en la forma de una oración acerca de lo que sucedió en el Calvario, “Querida y Santa Madre, tu corazón fue ciertamente atravesado por una espada. La lanza empleada por el soldado Romano no pudo perforar el cuerpo de tu Hijo sin perforar tu corazón. Después de la muerte de Jesús, la cruel lanza perforó el costado de nuestro Señor sin misericordia. Jesús, quién ya estaba muerto para ese momento, no sintió ningún dolor. Pero esta lanza ciertamente perforó tu corazón…. Es apropiado que yo diga que tu eres más grande que los mártires”.
¡Cuantas lágrimas derramó nuestra Santísima Madre cuando fue testigo del continuo sufrimiento de Jesús en la Cruz!. La intensidad de los sufrimientos de María están más allá de lo que pudiera imaginar cualquier ser humano. Los sufrimientos de María al pie de la Cruz fueron, en un sentido místico, los dolores de parto, cuando aceptó ser la madre de todos los fieles de acuerdo al plan de Dios, quien quiso darle a la humanidad la verdadera Madre Celestial quién continúa cuidando a los creyentes hasta el fin del mundo.
A través de su humilde aceptación de los dolores místicos de un parto, se convirtió en la madre del Cuerpo Místico de Cristo al cual pertenecemos como sus miembros. Primero, concibió en su casto vientre a Jesús, la cabeza del Cuerpo Místico de Cristo, y después, a través del proceso de su Corredención, comenzó a dar a luz a los miembros de Su Cuerpo Místico, que son la comunidad formada por las generaciones de todos los creyentes Católicos.
Debido a que el proceso místico de la aplicación de los efectos del sacrificio Redentor de Cristo continúa hasta el fin del mundo, las actividades de intercesión de María como la Mediadora de todas las gracias, que han fluido desde la Redención, también continúan, al mismo tiempo que actúa como una especial subordinada a Jesús y al Espíritu Santo, el Santificador.
En medio de este proceso místico y real de la distribución conjunta de gracias, Jesús y nuestra Santísima Madre están juntos luchando contra Satanás para ayudar a los creyentes a unirse con valor en la Redención subjetiva, o en la aplicación de los efectos del sacrificio de Cristo. Debido a ésta lucha mística con Satanás —donde están en juego la vida eterna de las almas— uno puede afirmar que nuestra Madre Celestial todavía sigue ofreciendo sus dolores místicos del parto por todos nosotros, por todos los creyentes, al mismo tiempo que actúa como un instrumento de gracias para santificarnos.
Al hacer esto, la Santísima Madre hace una mediación de las gracias de acuerdo con la voluntad y los deseos de Jesucristo, al mismo tiempo que distribuye gracias como una subordinada del Espíritu Santo.
Al reconocer las realidades de esta Redención subjetiva, los creyentes deben usar su libre voluntad para ofrecer sus sufrimientos, oraciones y sacrificios por amor, para cooperar en los efectos del sacrificio de Jesús que serán aplicados a sus almas. De esta manera, son llevados a unirse en la lucha de la Santísima Madre contra Satanás. Esta es la razón por la cual Dios le dijo a la serpiente, “Enemistad pondré entre ti y la mujer, y entre tu linaje y su linaje.”
Porque esta lucha continuará hasta que nuestra Madre complete el proceso de dar a luz a todos los miembros del Cuerpo Místico de Cristo, y, en este sentido, sus dolores místicos de parto continuarán hasta el fin del mundo. Este es el significado más profundo de su Corredención. Las lágrimas derramadas por la estatua de madera de Nuestra Señora de Akita es la evidencia sólida que Dios ha manifestado en la historia, con el fin de demostrar la larga enemistad entre Satanás y nuestra Santísima Madre.
En medio de este perenne antagonismo, el Rosario es nuestra poderosa arma. Con esto, clamamos a nuestra Abogada para que “ruegue por nosotros los pecadores”. Y nuestra Santísima Madre, Mediadora de todas las gracias bajo el Espíritu Santo, aplastará la cabeza de la Serpiente en una batalla a la cual debemos unir nuestra libre voluntad y responsabilidad.
Las Escrituras dicen: “Junto a la cruz de Jesús estaban su madre y la hermana de su madre, María la esposa de Cleofás, y María Magdalena (Juan 19:25)”. Esto significa que las otras dos mujeres, también de nombre María, estaban de pie, mientras lloraban a la vista de Jesús crucificado. Pero las lágrimas de las otras dos Marías eran derramadas por compasión por los sufrimientos de Jesús, por lo tanto no tienen la misma profundidad de significado en sus lágrimas.
En un marcado contraste, las lágrimas de la Santísima Virgen María eran lágrimas que resultaban de sus dolores espirituales cuando dio su pleno consentimiento al sacrificio de su divino Hijo Jesús y lo ofreció al Padre Celestial como la madre del Redentor de la humanidad. En su mente y en su alma, la Santísima Madre no exigió ver a Jesús debido a su obediencia a Dios y debido a su conocimiento de que el Sacrificio de Jesús era necesario para redimirnos a nosotros, la humanidad.
Por lo tanto, hay un abismo esencial entre el significado de las lágrimas de la Santísima Virgen María y el de las lágrimas de las otras dos Marías. Las lágrimas de la Santísima Virgen María fueron las lágrimas de la Corredención objetiva y mística.
¿Cuál es el significado de las divinas revelaciones de las lágrimas de la Corredención usando la estatua de la Santísima Virgen María, en relación con la crisis que abarca la Iglesia Católica Romana en todo el mundo?
Desde la clausura del Concilio Vaticano II, los movimientos ecuménicos han ido ganando fuerza en muchos países. El alcance del significado del ecumenismo ha sido ampliado para significar un diálogo con religiones no Cristianas. Muchos proponentes del ecumenismo dicen que las enseñanzas de otras religiones tienen ciertos grados de verdad relativo a la ética y a la moral, pero se les olvida llamar una específica y especial atención a la Redención de Jesucristo. El resultado ha sido que el verdadero significado de la Redención ha quedado confuso en las mentes de muchos Católicos.
Aun en contra de los antecedentes de esta situación mundial, el dogma de la Redención de Jesucristo crucificado en la cruz continúa emitiendo una luz única. Las religiones que no son Cristianas no tienen la Redención entre sus enseñanzas. La verdad de la Redención por Jesucristo quién sufrió por los pecados de la humanidad ofreciéndose a si mismo en el sacrificio de la cruz para satisfacer la justicia de Dios, es algo único y tiene un valor absoluto.
Si los clérigos Católicos y los laicos desechan o comienzan a darle menos valor a esta Redención, se va a crear un serio peligro de que todas las doctrinas y dogmas Católicos pierdan su significado. Tenemos que considerar este peligro. Si la Iglesia Católica Romana usa mal o no entiende el valor tan especial de la Redención, va a terminar degenerándose en simplemente una secta entre numerosas sectas religiosas de todo el mundo.
Creo que la razón por la cual la Corredención Mariana está ahora bajo el escrutinio internacional en los últimos años, es que Dios está tratando de revivir una seria atención de los Católicos hacia el dogma de la Redención.
El hecho de que este movimiento del dogma esté ganando terreno parece tener conexiones místicas con el plan de Dios para conducir al Santo Padre a definir y promulgar el dogma de la Corredención Mariana. Cuando el Santo Padre promulgue el dogma de la Corredención de acuerdo al plan Divino, esto revivirá la fe de muchos Católicos en el dogma de la Redención de su Hijo, Jesucristo.
El Padre Celestial, ofendido por la proliferación de los valores inmorales y las enseñanzas teológicas heréticas en el mundo de hoy, aparentemente hizo que la estatua de madera de la Santísima Madre en Akita derramara lágrimas, con el fin de ayudarle a los creyentes Católicos a entender más fácilmente la verdad de su Corredención, y a conducirlos a abrazar su fe Católica en la Redención y en la Corredención como sus verdaderos valores heredados.


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