viernes, 6 de agosto de 2010

YO PERMITO QUE MIS IMAGENES LLOREN. Vassula Ryden


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YO PERMITO QUE MIS IMÁGENES LLOREN
NUESTROS DOS CORAZONES DERROTARÁN AL ENEMIGO
2.06.1994
Señor, Dios mío,
Tú Quien Te complaces dando Tus dones en secreto,
Te pido tanto que des a todas las almas el mayor don:
el don que transfigura nuestra imagen manchada,
en la brillantez de Tu Divina Imagen.

Conviértenos en Tu reflejo
para que penetremos en Tu Divinidad.
Igual que en el Día de Tu Transfiguración,
deja que ésta se convierta para nosotros,
en una segunda, nueva fiesta de transfiguración,
para que nosotros también,
podamos escuchar aquellas palabras del Padre:

"Éstos son Mis hijos e hijas, los bienamados;
ellos disfrutan de Mi favor; escúchenles".

Luego, déjanos salir con Tu Espíritu de Verdad
para hablar de Tus poderosas proezas.

Que sea la Transfiguración de todo el mundo. 1
Y en nuestra transfiguración, aprenderemos a amar
y el amor nos conducirá a la vida eterna.

Has dicho bien, hija. Pide este don en tus oraciones diarias y Yo te lo daré. ¿Ves cómo Mis vestidos están salpicados de sangre? ¿Ves cómo están Mis vestidos rojos, empapados en Mi Sangre? Muchas cosas impuras Me dejan en este lastimoso estado... muchos son, verdaderamente, Mis gemidos y Mi Corazón es lacerado por las mismas manos que Yo he formado... Pero son tan pocos los que escuchan Mis gemidos, tan pocos los que prestan atención a Mis Lágrimas de Sangre... Mis Ojos se consumen de llorar.

Yo permito que Mis imágenes lloren para despertar su remordimiento y su dolor, pero lo único que escucho es un breve suspiro en el cual encuentro un breve alivio de él, pero muy pronto permiten que su corazón sea llevado por las preocupaciones del mundo, permiten a su corazón que se aparte de confortarme y que sea un consolador para el Consolador. Aquel Quien podría transfigurarlos, Quien podría resucitar su alma, Quien podría divinizar su alma...

Otros, al ver los torrentes derramados por Mis Ojos, permanecen inconmovibles a causa de su incredulidad. Habiendo perdido el sentido de Mis maravillas, fracasan en entender, y con frenesí, persiguen Mis signos. Sus pecados han asfixiado su corazón y desde entonces, su corazón se agita tras cosas mundanas, sin darse cuenta jamás de cómo su alma está siendo confundida por el maligno. ¿Quién podría entender Mi profundo dolor? ¿Por qué le dan a Mi Enemigo motivo para regodearse sobre de ellos, en secreto? ¿Quién de ustedes puede darme alivio? ¿Quién de ustedes puede darme descanso? Cada hora que contiene el día, cada minuto que existe Yo estoy junto a ustedes y los llamo: "Regresen a Mí, regresen al Amor." ¡Oh! Pero tantos de ustedes se han vuelto crueles...

Me ven empapado en Mi Sangre y sin embargo, dejan que sus ojos descansen. ¡Oh!... ¿Hasta cuándo no escucharán los lamentos de su Dios?...

En cuanto a ti, flor, recuerda el cariño que te tengo y Mi amor. Abandónate a Mí. Ven y confórtame con tu amor. Deja que las naciones Me vuelvan a descubrir a través de ti.
2 Demuestra Mi amor, Mi pena y Mi angustia que tengo por ellos.

¡Tablilla viviente! Yo, Jesucristo, te he confiado Mi Mensaje, no dudes... Yo he puesto un Tesoro en tus manos, te he dado Mi Corazón Entero entre tus manos, ¿qué más podría haberte dado? Puesto que gracias a Mi generosidad Yo te he levantado, para entrar en este estado de gracia en el cual te mantengo, tolera a tus adversarios con amor. ¿No has oído que los sufrimientos traen paciencia? Yo te digo, ellos te acercarán más Mí.

He derramado en tu corazón, a través de Mi Espíritu Santo, Mi intenso Conocimiento, una vestidura real para ser usada para Mi gloria. Te he designado para que Me glorifiques. Todo lo que te he dado Nos complace a Mí y al Padre. Me deleito de hacerte el deleite de Mis Ojos, la alegría de Mi Corazón. ¡En tu sencillez, Mi Alma se regocija! Por eso, no Me rechaces nada. Instruye a los que no saben y no permitas que el maligno te robe las horas que quiero pasar contigo.
3 La instrucción conducirá a muchos a convertirse en el deleite de Mi Alma.

Al final, Nuestros Dos Corazones derrotarán al Enemigo y esa transfiguración que has pedido tendrá lugar: Yo renovaré la faz de esta tierra.

Yo, Jesús, te bendigo. Ic.



1 Alusión a Ap 21
2 Cuando doy testimonio de Él
3 En el dictado





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