Visión y Proposito



Nuestra visión y propósito, en perfecta obediencia al mandato de Jesús Nuestro Señor de "DISCERNIR LOS SIGNOS Y SEÑALES DE LOS TIEMPOS", es el difundir los Mensajes que para este tiempo final, Dios Padre esta recordando y explicitando a su Iglesia y al mundo a través de sus dos Ungidos y Testigos, es decir, los CORAZONES UNIDOS Y TRIUNFANTES DE JESÚS Y MARÍA, y así poder contribuir con su plan en el llamado y preparación de los DISCÍPULOS DEL FIN DE LOS TIEMPOS.


En cuanto a las Revelaciones y Profecías Privadas, que se publica en este Blog, en virtud de la derogación de los cánones 1399 y 2318 del Código de Derecho Canónico y de la vigencia del Decreto del Papa Urbano VIII, SOLO AL SANTO MAGISTERIO DE LA IGLESIA CATÓLICA, APOSTÓLICA Y ROMANA le corresponde determinar sus AUTENTICIDAD Y CARÁCTER SOBRENATURAL, a cuya decisión final dócilmente nos sometemos, sin olvidar, a San Pablo que nos exhorta: " No despreciéis las profecías; examinadlo todo y quedaos con lo bueno" 1ra. de Tesalonicenses 5;20 y San Juan Evangelista que nos profetiza: " Pero cuando EL, el Espíritu de la verdad, venga, os guiará a toda la verdad,...... y os hará saber lo que habrá de venir." Jn 16;13.

Sin embargo, ya que, la Iglesia no objeta en principio el difundir estas revelaciones privadas, mientras se las estudia por su contenido y frutos, esperamos que no se las busque por la sola satisfacción de la curiosidad, sino por un deseo VERDADERO DE CONVERSIÓN Y SALVACIÓN para el Alma, traducido en la realización de obras de Misericordia Concretas.

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lunes, 14 de octubre de 2019

TODO DEFENSOR DE LA FE CATÓLICA Y DE LA SANTÍSIMA VIRGEN MARÍA DEBERÍA APRENDER ÉSTA LECCIÓN. DEFENDER SIN OFENDER "Has de defenderla sólo como ella querría ser defendida. Ninguna madre digna de ese nombre quiere que sus hijos ataquen para defenderla. Ninguna madre digna de ese nombre quiere que sus hijos sean maleducados por defenderla. Ninguna madre digna de ese nombre quiere ser el motivo de una reyerta de patio de colegio" (Scott Hahn)


Por Scott Hahn

Ahora que has leído casi todo este libro sobre la Virgen María, quizá tengas ganas de hablar con tus amigos, familiares o compañeros de trabajo que son cristianos, pero se muestran escépticos cuando se trata de la doctrina mariana. Si estás impaciente por evangelizarlos, me alegro. He escrito este libro para que mis compañeros católicos no se sientan nunca avergonzados de su madre sobrenatural, como yo lo estuve en su día de mi madre natural, cuando vino a recogerme al colegio para llevarme a casa.

Me gustaría también hacer una advertencia y pedirte que no estés demasiado ansioso de evangelizar... o más bien, que no seas entusiasta por razones equivocadas. Te ruego que nunca olvides que, cuando defiendes a la Virgen María, estás defendiendo a tu madre, no al compañero que lleva el balón, ni una portería. Has de defenderla sólo como ella querría ser defendida. Ninguna madre digna de ese nombre quiere que sus hijos ataquen para defenderla. Ninguna madre digna de ese nombre quiere que sus hijos sean maleducados por defenderla. Ninguna madre digna de ese nombre quiere ser el motivo de una reyerta de patio de colegio.

Digo esto porque algunas veces me encuentro personas que hacen apologética como quien practica una modalidad de full-contact o una guerra sin cuartel. Para tales apologistas, el objetivo es salir victoriosos en la argumentación, aun cuando eso signifique humillar totalmente a sus «enemigos».
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Esa no es forma de probar las doctrinas marianas. Los hijos de María no tienen enemigos. Sólo tenemos hermanos y hermanas en Jesucristo: nuestros adelphoi, «del mismo seno». No necesitamos tanto argumentar para que vuelvan a casa (aunque a veces son necesarios los argumentos), como quererlos en casa (aunque el amor algunas veces puede ser duro).

Más aún, no tenemos nunca que enorgullecernos de haber llegado a darnos cuenta de que somos hijos de la reina madre. Nunca debemos creernos que tenemos todas las respuestas. Aunque las respuestas están todas a nuestra disposición, nadie está en la plena posesión de ellas. Dios no cesará de humillarnos, de recordarnos que somos niños, permitiendo que caigamos y que nos encontremos sin la respuesta adecuada en el momento preciso. Incluso permitirá esto cuando estemos, ostensiblemente, trabajando por su causa.

Puedo confirmar todo esto, porque, poco después de mi conversión, Dios me hizo llegar el mensaje a domicilio.

Hacía tiempo que empezaba a sentirme en casa en la Iglesia católica, y estaba encantado por el entusiasmo con que los católicos recibían el testimonio de mi conversión allá donde iba. Fundamentalistas y evangélicos asistían a veces a mis conferencias para ponerme a prueba, pero yo estaba ávido de vérmelas con ellos. Conocía los argumentos antes incluso de que abrieran la boca —antes habían sido los míos— y sabía perfectamente la respuesta bíblica correcta. Incluso empecé a tener ganas de estos desafíos, como un recordman que busca el siguiente reto. Me sentía totalmente el apologista «machote».

Emocionado con tantos éxitos, me encontré un fin de semana en las cercanías de mi antiguo seminario protestante, Gordon-Conwell. Decidí volver hacia atrás en el tiempo y pasar un rato con el profesor con el que trabajé como ayudante. Parecía deseoso de verme e incluso me invitó a quedarme en su casa mientras estaba en la ciudad. Había oído, naturalmente, de mi ingreso en la Iglesia católica y estaba, por decirlo suavemente, defraudado. Dijo que tenía ganas de discutir el tema con tiempo por delante.

Sabía que deseaba ponerme a prueba, y yo estaba ansioso de ser retado.

Llegué, y nos saludamos calurosamente; pero mi presentimiento inicial fue correcto. No había pasado mucho tiempo antes de que mi anfitrión y su mujer empezaran a acribillarme con toda clase de preguntas sobre el Papa, el purgatorio, la Eucaristía, el sacerdocio, la confesión... todo lo cual me pareció bien, porque durante todo el día y hasta entrada la noche, fui como un bateador superestrella, en un entrenamiento, que va dando una tras otra a unas bolas flojitas.

Entonces, hacia la medianoche, justo cuando estaba empezando a tener ganas de un bien merecido descanso, mi amigo me dijo: « ¿qué hay de la Asunción?».

Sabía lo que quería decir... que no hay prueba escriturística sobre la asunción. Me encontraba cansado, y molesto porque estuviera sacando el tema de la asunción a una hora tan tardía de la noche. Pero también me pilló de improviso. Repliqué: «bien, puedes mirar Apocalipsis 12 y ver que estaba allí, en cuerpo y alma en el cielo».

«Está bien, Scott», dijo. «Pero dame una prueba de que alguien en la Iglesia creyó eso antes del siglo VI».

Le respondí que, en toda su historia, la Iglesia nunca ha honrado una tumba como lugar de descanso final de los restos de María.

Él señaló, correctamente, que el argumento de silencio era uno de los argumentos más débiles que se pueden ofrecer.

Reconocí que tenía razón, pero repliqué que los tiempos de persecución raramente proporcionan pruebas doctrinales o de devoción. La supervivencia y la perseverancia son las prioridades máximas de la Iglesia.

Mis anfitriones no se impresionaron.

Y el apologista «machote» empezaba a sentir los efectos de todo un día de arduo debate... y de todo un año de orgullo intelectual.

Argumenté como pude que sí: que hasta finales del siglo VI la asunción no hace su debut en nuestra historia documentada... pero que para entonces la encontramos como algo ya establecido y desarrollado, con sus propios días de fiesta, himnos y literatura.

Cuando el emperador la declaró fiesta universal, no hubo el menor síntoma de resistencia o controversia.

Mis anfitriones sonrieron. «Todo eso está bien, Scott. Pero el hecho es que no tienes nada para explicar cinco siglos de silencio, ¿verdad?»

Hasta ese momento nuestra discusión había sido amistosa. Pero ahora sentía que se volvía de algún modo punzante, casi una confrontación.

Pero hube de responder: «no, no se me ocurre nada».

« ¿Puedes recomendarme un libro, algo que pueda leer?»

Moví la cabeza.

«No tienes respuestas para los cinco primeros siglos. No tienes un libro que pueda leer... tú, que tienes un libro para cada cosa, ¡no tienes un libro sobre la asunción!»

Estaba saboreando el momento, disfrutando esta victoria.

Dije: «no».

«Déjame recordarte, Scott, que se trata de un dogma, definido infaliblemente. ¿Y no puedes explicarme por qué hubo un silencio de cinco siglos?»

«No sé», dije.

Era el momento final de un dramático intercambio que había durado horas, y todos mis anteriores triunfos parecían reducidos a nada. En cierto modo, subí cojeando los escalones hasta la cama del dormitorio que me habían preparado; me sentía como si le hubiera fallado a mi madre.

Me senté en la cama, me puse de rodillas y recé pidiéndole perdón a Jesús. Sentía que le había fallado, por haberle fallado a su madre. Me sentía como si hubiera corrido con el balón hasta la línea de una yarda, sólo para que se te vaya de las manos poco antes de la meta. Le dije: «perdóname, Señor, por mi debilidad y mi fracaso». Recé un Avemaría. Luego caí dormido, extenuado.

Me dejaron dormir todo el tiempo que necesité. Me desperté a las nueve, y un plato de huevos revueltos me esperaba en la cocina.

Según me senté y empecé a comer, me di cuenta de que el calendario decía: lunes, 8 de diciembre. Algo en esa fecha despertó la alarma en mi memoria. ¿Era un día festivo? Entonces recordé que era la fiesta de la Inmaculada Concepción, la primera que celebraba como católico... y casi me la había perdido, estando, corno estaba, en territorio protestante.

Dije tímidamente a mis anfitriones: «Um, hoy es una fiesta de precepto, ¿hay alguna forma de que pueda ir, uh, a misa a un sitio cercano?».

Ella dijo: «ah, estás de suerte. La iglesia de San Pablo está detrás de nuestra casa». Incluso llamó para saber el horario de misas... pero acababan de decir la última misa del día. Así que siguió llamando a unas diez iglesias cercanas, sin encontrar una sola a la que pudiera ir antes de que saliera mi vuelo. Finalmente descubrió en un listado una capilla carmelita en el centro comercial de Peabody, a unas quince millas de distancia.

Una llamada más y averiguó que efectivamente la capilla tenía una misa a mediodía. Habría tiempo suficiente para que fuera allí, volviera a la casa, y que mis anfitriones me llevaran al aeropuerto.

Así que me preparé para la partida y salí para el centro comercial, al que llegué justo un poco antes de mediodía. Pregunté cómo llegar a la capilla y enseguida me encontré rodeado de una multitud de gente que iba de compras de Navidad y que se dirigía hacia un estrecho hueco de escalera hacia el sótano. Abajo del todo, me encontré con una congregación que ocupaba una habitación en la que sólo se cabía de pie, y me coloqué en la parte de atrás.

Sonó una campana y un sacerdote anciano avanzó despacio. Debía tener unos setenta años. Y pensé:

«oh, no, va a ser una misa larga».

Durante las primeras partes de la Misa, me sorprendí mirando frecuentemente el reloj, pensando ansiosamente en mi vuelo.

Cuando llegó la homilía, sin embargo, todo cambió. El anciano subió al pulpito y nos miró. Seguramente todos nosotros podíamos darnos cuenta de que había un brillo en sus ojos. Parecía estarme hablando directamente cuando dijo: « ¡estamos celebrando hoy a nuestra madre! »

Desde entonces empezó a hablar como una tormenta de fuego. Billy Granam no es nada comparado con este hombre. «Si alguien te preguntara, tronó, ¿por qué crees que María fue concebida sin pecado? ¿Qué le vas a contestar?» Hizo una pausa.

«¿Qué le vas a decir?» Hizo otra pausa.

Entonces con un guiño dijo: «dile esto: si tú pudieras haber creado a tu madre y haberla preservado del pecado original ¿lo habrías hecho?, ¿lo habrías hecho?... ¡Por supuesto que lo habrías hecho!

Pero ¿podrías? ¡No, no podrías! Pero Jesús podía, ¡así que Jesús lo hizo!»

Después, me costó mucho concentrarme en la misa, pero ciertamente no estaba pensado en mi viaje de vuelta. Necesitaba hablar con este sacerdote.

Cuando terminó la Misa, el gentío volvió a sus compras y yo me encaminé hacia la pequeña sacristía de la capilla. «Padre, ¿tiene un minuto?», pregunté.

«No», contestó sin levantar la vista.

Le dije: « ¿tiene medio minuto?»

Por fin, me miró.« ¿Qué quiere?»

Le dije: «soy un graduado de la Gordon-Conwell, el primero de mi clase, pero me he convertido al comienzo de este año».

Me sonrió al tiempo que decía: «Gordon-Conwell, allá arriba en South Hamilton... daba clases allí. Enseñé Teología».

«No, creo que no me entiende. Se trata de un seminario evangélico protestante», dije.

Arqueó una ceja. «No, joven, creo que no me entiende. Fue un seminario carmelitano y di clases allí durante décadas... ¿Cuándo se graduó?»

«En 1982, contesté. El primero de mi clase, calvinista a macha martillo. Me convertí. Ahora he vuelto de visita y es realmente humillante».

« ¡Ah!, dijo. Nosotros les damos nuestro seminario; ellos nos dan a sus graduados. Parece un intercambio razonable».

Entonces recordó cómo había empezado nuestra conversación. «Así que, ¿Cuál es su problema?»

Le conté toda la historia del día anterior, con el remate de la humillación de medianoche. «Usted estuvo tan bien en su homilía. Me preguntaba si quizá conoce algún libro que les pueda recomendar».

«Hay una buena razón por la que no puede recordar ningún título, dijo. No hay ningún título editado. Había uno y justo hace una semana se agotó»

Estaba asombrado. «Usted sí que conoce la bibliografía mariana, padre»

Él dijo, «en este caso, es mi obligación. Yo escribí el libro».

Me quedé boquiabierto. No sabía si estaba despierto o soñando.

«Sí, lo escribí. Se llama La Asunción de María. Precisamente la semana pasada me comunicaron que se estaba agotando... pero tengo dos ejemplares». Los sacó de un mueble. «¿Cuál es el nombre de este profesor?»

Se lo dije.

«Y usted..., usted está casado, ¿cómo se llama su esposa?»

«Kimberly».

Y les dedicó el libro con su nombre —padre Kilian Healy, O. Carm. — a mi esposa y a mis amigos.

Luego se marchó abruptamente y me dejó asombrado. Conduje de vuelta a casa de mis amigos, maravillado de la bondad de Dios.

Llegué con el tiempo justo para cargar el coche e ir al aeropuerto Logan. Mi antiguo profesor no pudo llevarme, porque tenía clases aquella tarde. Por eso nos despedimos de pie en la acera.

Le dije: «una última cosa. Me pediste un libro sobre la asunción de María». Busqué en mi bolsillo el libro del P. Healy, al tiempo que en treinta segundos le resumí el episodio de la capilla. Casi sin aliento le expliqué que éste era el único libro disponible, que acababa de agotarse, y que venía de toparme con el autor en el centro comercial esa misma tarde.

Se quedó sin habla. Su mujer se echó a reír mientras me llevaba al aeropuerto.

Cuando entré en el avión, me sentí como un crío. Me imaginaba a María dándome palmaditas en la cabeza y diciendo: «no te preocupes tanto por defenderme. Conténtate con amarme y
amar a mi Hijo, y cuando te quedes corto, ya nos encargaremos de lo que te falte».

Cuando todos mis estudios y retórica habían sido en vano, cuando estaba totalmente humillado según mis propios parámetros humanos, cuando no podía hacer más, entonces hice lo que debía haber hecho desde el principio. Recé un Avemaría.

Aquella oración al final del día, en el momento de mi más profunda debilidad y humillación, fue el punto de inflexión de este episodio de mi vida. Puso en marcha una cadena de acontecimientos que jamás habría podido superar con mis discursos mejor preparados.

Cuando se trata de explicar a la Virgen María, tener mucho amor es más importante que tener muchas respuestas. Cuando nos encontremos necesitados, Ella sacará mayores bienes de nuestras deficiencias, como sólo una madre puede hacer. Cuando estemos humillados y queden patentes nuestras debilidades, hemos de estar preparados para que se realice algo mejor de lo que nunca podríamos planificar y preparar.

Evangeliza con alegría, pues, y con confianza. Sé consciente desde el comienzo de que no tienes todas las respuestas... pero tu Salvador sí, y Él ama a su Madre. Él te dará todo lo que necesites, aun cuando a veces lo que necesitas es fallar.

DIOS TE SALVE REINA Y MADRE, Scott Hahn. Páginas 139-148

jueves, 26 de septiembre de 2019

Mensaje de la Virgen María Reina de la Paz del 25 de septiembre de 2019


“Queridos hijos, hoy los invito a orar por mis intenciones para que los pueda ayudar. Hijitos, recen el Rosario y mediten los misterios del Rosario, porque también ustedes en su vida atraviesan por alegrías y tristezas. De ese modo, convierten los misterios en su vida, porque la vida es un misterio hasta que no la ponen en las manos de Dios. Así tendrán la experiencia de la fe, como cuando Pedro encontró a Jesús, y el Espíritu Santo le llenó su corazón. También ustedes, hijitos, están llamados a testimoniar viviendo el amor con que Dios los envuelve día a día con mi presencia. Por eso, hijitos, sean abiertos y oren con el corazón en la fe. ¡Gracias por haber respondido a mi llamado!”

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miércoles, 25 de septiembre de 2019

¿ SABES CUÁL ES EL LIBRO MÁS ODIADO POR SATANÁS ? El Libro predilecto de San Juan Pablo II (que sabía de memoria). El Tratado de la Verdadera Devoción a la Santísima Virgen de San Luis María Grignon de Montfort, libro redactado directamente por el Espíritu Santo, es el libro más odiado por el infierno sobre la faz de la tierra

(Pulsa sobre la imagen para oír conferencia)

Los demonios han jurado silenciarlo a como dé lugar dentro de la iglesia, pues contiene todo el Secreto Profético del Triunfo de María contra Satanás, al punto que todos los eventos profetizados para estos tiempos están detenidos por causa de la divulgación y enseñanza previa del Santo Tratado de Montfort a la humanidad entera, pues sin ello, estaría detenida la segunda venida de Jesús, según profetiza el mismo San Luis María Grignon de Montfort por el Espíritu Santo.
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lunes, 23 de septiembre de 2019

Según el Santo Padre Pío de Pietrelcina y el Santo Profeta Luis María Grignon de Montfort: ¿ Quiénes son los elegidos de Jesús y María , y de que forma se les llama a la salvación de la vida eterna ? Descubre si eres uno de ellos...


“El alma, si quiere reinar con Cristo en la gloria eterna, ha de ser pulida con golpes de martillo y cincel, que el Artífice divino usa para preparar las piedras, es decir, las almas elegidas.

¿Cuáles son estos golpes de martillo y cincel?

Hermana mía, las oscuridades, los miedos, las tentaciones, las tristezas del espíritu y los miedos espirituales, que tienen un cierto olor a enfermedad, y las molestias del cuerpo.  Dad gracias a la infinita piedad del Padre eterno que, de esta manera, conduce vuestra alma a la salvación.

¿Por qué no gloriarse de estas circunstancias benévolas del mejor de todos los padres?

Abrid el corazón al médico celeste de las almas y, llenos de confianza, entregaros a sus santísimos brazos: como a los elegidos, os conduce a seguir de cerca a Jesús en el monte Calvario. Con alegría y emoción observo cómo actúa la gracia en vosotros.”

San Pío de Pietrelcina
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"El  poder  de  María  sobre  todos  los  demonios  resplandecerá, sin  embargo,  de  modo  particular  en  los  últimos  tiempos, cuando  Satanás  pondrá  asechanzas  a  su  calcañar (Los elegidos),  o  sea,  a sus  humildes  servidores  y  pobres  hijos  que  Ella  suscitará para  hacerle  la  guerra.  Serán  pequeños  y  pobres  a  juicio del  mundo;  humillados  delante  de  todos;  rebajados  y oprimidos  como  el  calcañar  respecto  de  los  demás miembros  del  cuerpo.  Pero,  en  cambio,  serán  ricos  en gracias  y  carismas,  que  María  les  distribuirá  con abundancia;  grandes  y  elevados  en  santidad  delante  de Dios;  superiores  a  cualquier  otra  creatura  por  su  celo ardoroso;  y  tan  fuertemente  apoyados  en  el  socorro  divino, que,  con  la  humildad  de  su  calcañar  y  unidos  a  María, aplastarán  la  cabeza  del  demonio  y  harán  triunfar  a Jesucristo" (TVD 54).

San Luis María Grignon de Montfort

Conocer sobre más temas relacionados (La Lámpara Encendida para el Final de los Tiempos)...

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domingo, 22 de septiembre de 2019

LA LAMPARA ENCENDIDA PARA EL FINAL DE LOS TIEMPOS, EL SANTÍSIMO ROSARIO


Nuestro Señor Jesús nos revela una hermosa parábola de la que San Mateo se referirá como las DIEZ VÍRGENES, de ellas cinco con sus lámparas encendidas y cinco que no lo están (Mateo 25;1-13).

Hacia el final de la era o de los tiempos, el camino a la vida eterna será más tenebroso y peligroso, lleno de grandes asaltos y elaboradas estratragemas del demonio (Efesios 4;14), que en su pernicioso e infernal afán (2 Corintios 2;11), buscará hacer perder al mayor número de almas como jamás en la historia de la salvación haya sido posible.

Partiendo en forma de cuenta progresiva hasta el presente y contado desde el año 1917, año en que la Santísima Virgen aparece en Fátima, Cova de Iría (Portugal).

Podemos palpar:

Que dentro de las diversas estratragemas que el demonio (por demás advertidas por la Virgen en Fátima), se encuentra en su inicio, el divorcio, que llevó a la humanidad al adulterio, éste la condujo al libertinaje sexual, que la arrojó a su vez en la fornicación y demás vicios/perversiones de la carne. Una vez allí, se abrieron las puertas del infierno a uno de los más delectables sacrificios para Satanás, que es el aborto. Siendo este último, el gran genocidio mundial que trajo entonces y en consecuencia, la bestialización sobre el género humano, lo cual prepara y deja también  la mesa servida para la nueva reingeniería social sobre las naciones, que no es otra, que la ideología de género, que es el modelo de la "familia moderna" según Satanás. Allí nos encontramos actualmente.

La Santísima Virgen pedirá e insistirá en la consagración de Rusia, como parte central de su santo mensaje dado en Fátima. Rusia por otra parte, será también la primera nación del mundo en legislar la aprobación del divorcio, justo un tiempo después del año 1917 (en el pleno inicio de la revolución Bolchevique).

"RUSIA ESPARCIRÁ SUS ERRORES POR TODO EL MUNDO... Y MUCHAS NACIONES SERÁN ANIQUILADAS"

                     (Virgen de Fátima)

Jesús profeta, se nos anticipo con varios siglos en la advertencia y en el remedio para evitarlo. Así y en el orden, el Señor nos referirá una profética parábola, en la que su Santísima Madre, se encuentra enclavada, como toda figurada y representada.

Las diez vírgenes de la parábola, representan al universo de almas, comunidades, grupos y familias del linaje en Jesucristo sobre la faz de la tierra. Este universo se partirá en dos, recordando así las mismas palabras del Señor en Mateo (24;40): "Entonces estarán dos en el campo; el uno será tomado, y el otro será dejado". De allí, la separación en dos grupos de vírgenes.

Un primer grupo de cinco vírgenes tienen y tendrán la consagrada condición al Inmaculado Corazón de María, de una lámpara aceitada y encendida (portadoras de un espíritu atento y despierto), por demás vigilante ante las señales del fin de los tiempos. Donde a pesar de la densa y adormecedora oscuridad de los días finales, conservan y conservarán sin embargo sus lámparas con suficiente aceite, signo del sacrificio.

Esta lámpara es la persistente devoción y rezo del SANTÍSIMO ROSARIO. El aceite representa el combustible del fuego de la devoción que enciende  la LLAMA de AMOR del INMACULADO CORAZÓN, que enseguece a Satanás. Este aceite, es aquel que  brota y brotará de las PENITENCIAS, OBLACIONES, REPARACIONES y SACRIFICIOS que estas vírgenes (*) unen y unirán al Santo Rosario.

Son las hijas del Inmaculado Corazón, que con lámpara y aceite, iluminan e iluminarán el camino al cielo y a las bodas con el cordero, en medio de la sediciosa oscuridad que durante los últimos días del combate se suscitará entre los hijos de la Virgen Fiel y los secuaces de Satanás.

Son aquellas de las que dirá el Espíritu Santo por mano de San Luis María Grignon de Montfort (TVD 57): "Serán  nubes  tronantes  y  volantes  (ver  Is  60,8),  en  el espacio,  al  menor  soplo  del  Espíritu  Santo.  Sin  apegarse  a nada,  ni  asustarse,  ni  inquietarse  por  nada,  derramarán  la lluvia  de  la  palabra  de  Dios  y  de  la  vida  eterna,  tronarán contra  el  pecado,  descargarán  golpes  contra  el  demonio  y sus secuaces, y con la espada de dos filos de la palabra de Dios  (Heb  4,12;  Ef  6,17)  traspasarán  a  todos  aquellos  a quienes sean enviados de parte del Altísimo".

Por otro lado, están las del segundo grupo, aquellas vírgenes (*) desprovistas del aceite suficiente y por tanto con una llama lánguida, que poco ilumina (sin frutos/higuera infértil) y que esta próxima a fenecer bajo la fría noche del invierno del anticristo.

Son las hijas del descuido, del sueño y del demonio de la acedia. Que confiadas en su autosuficiencia, se fían de si mismas bajo una falsa devoción al Inmaculado Corazón, presumiendose como primeras, siendo postreras (Mateo 20;16).

Son aquellas que mencionará el Espíritu Santo por mano del Profeta de Montfort (TVD 104): "Pongamos, pues, suma atención, a  fin  de  no  pertenecer al  número  de  los  devotos  críticos,  que  no  creen  en  nada, pero  todo  lo  critican;  de  los  devotos  escrupulosos,  que  temen ser  demasiado  devotos  a  la  Santísima  Virgen  por  respeto  a Jesucristo;  de  los  devotos  exteriores,  que  hacen  consistir  toda su  devoción  en  prácticas  exteriores;  de  los  devotos presuntuosos,  que,  bajo  el  oropel  de  una  falsa  devoción  a  la Santísima  Virgen,  viven  encenagados  en  el  pecado;  de  los devotos  inconstantes,  que  –por  ligereza–  cambian  sus prácticas  de  devoción  o  las  abandonan  a  la  menor  tentación; de  los  devotos  hipócritas,  que  entran  en  las  cofradías  y  visten la  librea  de  la  Santísima  Virgen  para  hacerse  pasar  por santos,  y  finalmente,  de  los  devotos  interesados,  que  sólo recurren  a  la  Santísima  Virgen  para  librarse  de  males corporales o alcanzar bienes de este mundo".

Finalmente, el TRIUNFO DEL INMACULADO CORAZÓN, consistira en aquellas vírgenes forjadas y labradas a imagen e igualdad de Jesucristo con María, de María, por María y para Maria, serán la reconocidas por él, al pie de la puerta (Figura de la Consagración al Inmaculado Corazón), para entrar así, a las bodas del cordero. De ello, el Espíritu Santo dirá por mano del Padre de Montfort (TVD 32), que solo aquellas almas que son formadas dentro del vientre de María (Matriz de los apóstoles del fin de los tiempos), son las verdaderas imágenes de Jesucristo en la tierra y por tanto merecedoras del cielo.

Escrito por:

Pablo J. Vivas. D.
Predicador Católico

Invitaciones:
pablovivas.predicadorcatolico@gmail.com
https://www.facebook.com/PabloVivas.PredicadorCatolico

(*) almas, familias, grupos, comunidades, movimientos, apostolados, etc.
___________________
(Mateo 25;1-13)

Entonces el Reino de los cielos será semejante a diez vírgenes, que tomando sus lámparas, salieron a recibir al esposo. Y cinco de ellas eran prudentes, y cinco fatuas (imprudentes). Las que eran fatuas, tomando sus lámparas, no tomaron consigo aceite; mas las prudentes tomaron aceite en sus vasos, juntamente con sus lámparas. Y tardándose el esposo, cabecearon todas, y se durmieron. Y a la medianoche fue hecho un clamor: He aquí, el esposo viene; salid a recibirle. Entonces todas aquellas vírgenes se levantaron, y aderezaron sus lámparas. Y las fatuas dijeron a las prudentes: Dadnos de vuestro aceite; porque nuestras lámparas se apagan. Mas las prudentes respondieron, diciendo: Para que no nos falte a nosotras y a vosotras, id antes a los que venden, y comprad para vosotras. Y mientras que ellas iban a comprar, vino el esposo; y las que estaban apercibidas, entraron con él a las bodas; y se cerró la puerta. Y después vinieron también las otras vírgenes, diciendo: Señor, Señor, ábrenos. Mas respondiendo él, dijo: De cierto os digo, que no os conozco. Velad, pues, porque no sabéis el día ni la hora en que el Hijo del hombre ha de venir.

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LA SÚPLICA ARDIENTE A LOS SANTOS ÁNGELES CONTRA TODO MAL (ORACIÓN DE EXORCISMO Y PROTECCIÓN)





Dios Uno y Trino, Omnipotente y Eterno!
¡Antes de acudir a Tus siervos,
los Santos Ángeles, para implorar su auxilio,
nos postramos ante Tu presencia y te adoramos,
Padre,  Hijo y Espíritu Santo!
¡Alabado seas y glorificado por toda la eternidad!
Todos los Ángeles y los hombres que creaste
Te adoren, Te amen y Te sirvan,
Dios Santo, Fuerte e Inmortal
Y Tú, oh María, Reina de todos los Ángeles,
acepta benigna, los ruegos que les dirigimos a tus siervos
y preséntalos al Altísimo,
tú que eres la omnipotencia suplicante,
la  medianera de las gracias,
a fin de que obtengamos gracia, salvación y auxilio!
Amén.
A ustedes, grandes y Santos Ángeles
que Dios nos dio para nuestra protección y auxilio:
En nombre de Dios Uno y Trino,
les suplicamos,
-¡Dense prisa en socorrernos!
En nombre de la preciosa Sangre
de Nuestro Señor Jesucristo,
les suplicamos,
-¡Dense prisa en socorrernos!
Por el Santo Nombre de Jesús que todo lo puede,
les suplicamos,
-¡Dense prisa en socorrernos!
Por las llagas de Nuestros Señor Jesucristo,
les suplicamos,
-¡Dense prisa en socorrernos!
Por los  martirios de nuestro Señor Jesucristo,
les suplicamos,
-¡Dense prisa en socorrernos!
Por la Santa Palabra de Dios,
les suplicamos,
-¡Dense prisa en socorrernos!
Por el Corazón de Nuestro Señor Jesucristo,
 les suplicamos,
-¡Dense prisa en socorrernos!
En nombre del amor que Dios tiene por nosotros,
 les suplicamos,
-¡Dense prisa en socorrernos!
En nombre de la fidelidad que Dios tiene con nosotros,
 les suplicamos
-¡Dense prisa en socorrernos!
En nombre de la  misericordia que Dios tiene con nosotros,
les suplicamos
-¡Dense prisa en socorrernos!
En nombre de María, la Reina de cielos y tierra,
les suplicamos,
-¡Dense prisa en socorrernos!
En nombre de María, su Reina y Señora,
les suplicamos,
-¡Dense prisa en socorrernos!
En nombre de María Santísima,
Madre de Dios y Madre nuestra,
les suplicamos,
-¡Dense prisa en socorrernos!
Por su propia bienaventuranza,
les suplicamos,
-¡Dense prisa en socorrernos!
Por su propia fidelidad, les suplicamos,
-¡Dense prisa en socorrernos!
Por su lucha en favor del Reino de Dios,
les suplicamos,
-¡Dense prisa en socorrernos!
Se lo suplicamos:
-¡Protéjanos con su escudo!
Se lo suplicamos:
-¡Defiéndanos con su espada!
Se lo suplicamos:
-¡Ilumínenos con su luz!
Se lo suplicamos:
-¡Sálvenos bajo el  manto protector
de María Santísima!
Se lo suplicamos:
-¡Guárdenos en el Corazón de María Santísima!
Se lo suplicamos:
-¡Confíenos a las  manos de María Santísima!
Se lo suplicamos:
-¡Muéstrenos el camino que nos lleva a la puerta de la vida:
el Corazón abierto de Nuestro Señor!
Se lo suplicamos
-¡Conducidnos con seguridad a la Casa del Padre Celestial!
Ustedes, Nueve Coros de los Espíritus Bienaventurados,
-¡Dense prisa en socorrernos!
Ustedes, compañeros especiales que Dios nos dió,
-¡Dense prisa en socorrernos!
Les suplicamos: -¡Dense prisa en socorrernos!
La Sangre Preciosísima de Nuestro Señor y Rey,
se ha derramado por nosotros.
Les suplicamos: -¡Dense prisa en socorrernos!
El Corazón de Nuestro Señor y Rey
late amorosa ente por nosotros.
Les suplicamos: -¡Dense prisa en socorrernos!
El Corazón Inmaculado de María, la Virgen Purísima,
su Reina, palpita amorosamente por nosotros.
Les suplicamos: -¡Dense prisa en socorrernos!
San Miguel Arcángel
Príncipe de los Ejércitos Celestiales,
vencedor del dragón infernal;
recibiste de Dios la fuerza y el poder de aniquilar,
por la humildad,
la soberbia del príncipe de las tinieblas.
Te suplicamos insistentemente
nos alcances la verdadera humildad de corazón,
la fidelidad inquebrantable,
para cumplir siempre la voluntad de Dios,
la fortaleza en el sufrimiento y la necesidad.
Socórrenos para que no desfallezcamos
ante el trono de la justicia de Dios.
San Gabriel Arcángel
Ángel de la Encarnación,
 fiel  mensajero de Dios,
abre nuestros oídos para que estén atentos
a las  más leves advertencias
 o toques del Corazón amoroso de nuestro Señor.
Permanece siempre junto a nosotros,
 te lo suplicamos, para que comprendamos
debidamente la Palabra de Dios,
la sigamos y obedezcamos
y cumplamos dócilmente
aquello que Dios quiere de nosotros.
Haz que estemos siempre disponibles y vigilantes
para que el Señor, cuando llegue,
no nos encuentre dormidos.
San Rafael Arcángel
¡Tú que eres lanza y bálsamo del amor de Dios,
hiere, te lo suplicamos,
nuestro corazón con el Amor ardiente de Dios.
Deja que nunca sane esta herida,
para que perseveremos cada día
en el camino de la caridad
y que todo lo venzamos por el amor.
Amén.
¡Ayúdenos, santos y poderosos hermanos,
 siervos ante  Dios!
-Defiéndanos de nosotros mismos,
de nuestra cobardía y tibieza,
de nuestro egoísmo y ambición,
de nuestra envidia y desconfianza,
de nuestras ansias de riqueza, bienestar y fama.
-Desátennos de las cadenas del pecado
y del apego a las cosas temporales.
-Quítennos las vendas de los ojos,
que nosotros mismos nos pusimos,
para no tener que ver
las necesidades de nuestro alrededor
y poder así tranquilamente,
ocuparnos de nosotros  mismos.
– Traspasen nuestro corazón
con la Santa Ansiedad de Dios,
para que no dejemos de buscarlo con ardor,
contrición y amor.
-Contemplen la Sangre del Señor
derramada por nuestra causa.
– Contemplen las lágrimas de su Reina
 derramadas por nuestra causa.
– Contemplen en nosotros la imagen de Dios,
desfigurada por nuestros pecados y que
Él por amor imprimió en nuestras almas
– Ayúdenos a conocer, adorar, amar y servir a Dios.
– Ayúdenos en el combate contra el poder de las tinieblas
que sutilmente nos rodea y acecha.
– Ayúdenos para que ninguno de nosotros se pierda
y un día estemos reunidos en la eterna bienaventuranza!
Amén
San Miguel, asístenos con tus Santos Ángeles,
-¡Ayúdanos y ruega por nosotros!
San Gabriel, asístenos con tus Santos Ángeles,
-¡Ayúdanos y ruega por nosotros!
San Rafael, asístenos con tus Santos Ángeles,
-¡Ayúdanos y ruega por nosotros!
Amén

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jueves, 19 de septiembre de 2019

Era un musulmán fervoroso cuando la Virgen se le apareció: Mientras caminaba por Beirut después de las oraciones de la mañana en la mezquita escuchó una voz del cielo que pronunciaba unas palabras que nunca antes había oído: “Gloria a Jesús, el Hijo único de Dios, y gloria a la Virgen María, la Madre de Dios”



Son numerosos los casos de musulmanes que se convierten al cristianismo gracias a sueños y visiones de María, Jesús o algún santo
Son numerosas las conversiones de musulmanes al catolicismo que se producen a través de sueños y visiones. Este fenómeno llamativo y que se produce por todo el mundo está llevando a la Iglesia a numerosos seguidores del islam que reciben a Cristo, a los santos, y en muchas ocasiones a la Virgen María de esta manera. Este es el inicio de un complicado y peligroso camino que inician y que a algunos les puede costar la propia vida.
Un caso de estas curiosas conversiones es la de Charbel, su nombre ya como cristiano, un musulmán sunita del Líbano que fue bautizado en 2017, que llegó a la Iglesia de la mano de la Virgen María, y que ahora está en un monasterio entregado a Dios.
La voz del cielo durante el Ramadán
Este converso recuerda que este primer hecho extraordinario se produjo durante el mes del Ramadán. Mientras caminaba por Beirut después de las oraciones de la mañana en la mezquita escuchó una voz del cielo que pronunciaba unas palabras que nunca antes había oído: “Gloria a Jesús, el Hijo único de Dios, y gloria a la Virgen María, la Madre de Dios”.
Esto fue impactante para mí”, afirma en una entrevista en el National Catholic Register. Charbel creció en un barrio sunita de Beirut y no conocía a ningún cristiano con quien compartir aquella experiencia tan impresionante.
“No tengas miedo”
Entonces, en la Nochebuena de aquel año mientras estaba estudiando en su casa tuvo una visión. “Vi a la Virgen María por primera vez frente a mí, y Ella me dijo: ‘No tengas miedo, sigue buscando, estoy contigo”.

En el Líbano, casi el 40% de la población es cristiana

“Todo lo que sé decir es que fue la cosa más hermosa que he visto en mi vida. Desde el momento en que la vi, sentí paz en mi corazón. Me sentí como si estuviera en casa”, relata Charbel.
Durante un tiempo intentó conocer a cristianos a través de las redes sociales, pero entre el miedo y la desconfianza al final no tuvo éxito.
Pero esta no sería la última vez que vería a la Virgen María. Volvería a verla precisamente en la víspera de la Navidad durante los siguientes tres años. “Ella siempre me dijo las mismas palabras exactas”, recuerda.
Su conversión y bautismo
Fue entonces después de esta última visión cuando Charbel se lanzó a buscar a algún amigo cristiano. Y lo encontró en una fiesta. Le contó sus visiones de la Virgen, sus inquietudes y le dijo que quería aprender más sobre la fe cristiana. Este nuevo amigo se prestó a ayudarle y le presentó a un sacerdote, que le entregó una Biblia y le dio el contacto de Juan Pablo, un cristiano convertido del islam y que ha ido acompañando a numerosos musulmanes en su camino al catolicismo.
Tras reunirse con Juan Pablo empezó a formar parte de un grupo de catequesis y formación cristiana hasta que finalmente fue bautizado en 2017 en la fiesta de la Santa Cruz ocho meses después de empezar este catecumenado. Eligió el nombre de Charbel, en honor del conocido y amado santo libanés San Charbel.
“El día que me bauticé lloré como un bebé durante todo el día: eran lágrimas de alegría, de saberme amado”, cuenta este nuevo cristiano. Desde ese momento Charbel se ha convertido ya en el padrino de dos musulmanes que han seguido sus pasos y se han convertido al catolicismo.
Ha sido tal la fuerza que Charbel ha recibido al ingresar en la Iglesia y el amor tan grande recibido por Dios que seis meses después de su bautismo decidió ingresar en un monasterio. “Ahora mi razón para vivir es estar con la persona que amo”, afirma convencido.
Juan Pablo, otro converso, y padrino de Charbel
El padrino de Charbel, Juan Pablo, tuvo una conversión completamente diferente. En este caso no fueron las visiones de la Virgen sino el contacto con otros cristianos lo que tocó su corazón. Originario de Irak fue educado en un islam suní radical, aunque a los 12 años se hizo amigo de un cristiano.
Desde ese momento su objetivo era intentar convencer de que la fe cristiana era falsa y que sólo el islam era la religión verdadera. Antes de forjar esta amistad consideraba que este chico era “una persona enferma que necesitaba ayuda”.
Así que leyó la Biblia para mostrarle los errores, pero cuanto más la leía más le atraían aquellos textos, así que al final acabó pidiendo a su amigo que le llevara un día a su iglesia. “Fui allí con él, y comencé a rezar para que Dios iluminara los corazones de aquellos infieles”, cuenta Juan Pablo. Pero nuevamente en el templo algo le atraía poderosamente. Y poco tiempo después volvió a aquella iglesia.
“Esta es la casa de Dios”
En aquella ocasión fue solo. Estaba dudando en si entrar o no pero entonces una monja salió a su encuentro. “¿Por qué estás esperando aquí? ¿Por qué no entras? Esta es la casa de Dios. Es para todos, no sólo para los cristianos. Puedes entrar”, le dijo a este entonces adolescente.
Desde entonces fue leyendo textos cristianos y profundizando su amistad con personas de esta religión. “El miedo me había impedido creer en Cristo”, asegura.
Con el estallido de la guerra de Irak, Juan Pablo tuvo la oportunidad de trasladarse al Líbano una vez que concluyó sus estudios de Secundaria. En este país sería más fácil seguir explorando la fe cristiana.
Sin pensárselo dos veces se presentó en una iglesia de Beirut y se encontró con un sacerdote, al que contó sus inquietudes. Empezó unas catequesis y un tiempo después acabaría convirtiéndose en católico. Eligió Juan Pablo como su nuevo nombre. Del santo polaco parece haber recibido el coraje porque ya ha sido padrino de 15 musulmanes convertidos al cristianismo, entre ellos Charbel, el protagonista de esta historia.

Fuente: https://carifilii.es

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