Visión y Proposito



Nuestra visión y propósito, en perfecta obediencia al mandato de Jesús Nuestro Señor de "DISCERNIR LOS SIGNOS Y SEÑALES DE LOS TIEMPOS", es el difundir los Mensajes que para este tiempo final, Dios Padre esta recordando y explicitando a su Iglesia y al mundo a través de sus dos Ungidos y Testigos, es decir, los CORAZONES UNIDOS Y TRIUNFANTES DE JESÚS Y MARÍA, y así poder contribuir con su plan en el llamado y preparación de los DISCÍPULOS DEL FIN DE LOS TIEMPOS.


En cuanto a las Revelaciones y Profecías Privadas, que se publica en este Blog, en virtud de la derogación de los cánones 1399 y 2318 del Código de Derecho Canónico y de la vigencia del Decreto del Papa Urbano VIII, SOLO AL SANTO MAGISTERIO DE LA IGLESIA CATÓLICA, APOSTÓLICA Y ROMANA le corresponde determinar sus AUTENTICIDAD Y CARÁCTER SOBRENATURAL, a cuya decisión final dócilmente nos sometemos, sin olvidar, a San Pablo que nos exhorta: " No despreciéis las profecías; examinadlo todo y quedaos con lo bueno" 1ra. de Tesalonicenses 5;20 y San Juan Evangelista que nos profetiza: " Pero cuando EL, el Espíritu de la verdad, venga, os guiará a toda la verdad,...... y os hará saber lo que habrá de venir." Jn 16;13.

Sin embargo, ya que, la Iglesia no objeta en principio el difundir estas revelaciones privadas, mientras se las estudia por su contenido y frutos, esperamos que no se las busque por la sola satisfacción de la curiosidad, sino por un deseo VERDADERO DE CONVERSIÓN Y SALVACIÓN para el Alma, traducido en la realización de obras de Misericordia Concretas.

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martes, 8 de mayo de 2018

Por qué Urge Instaurar la Devoción al Inmaculado Corazón de María. “Jesús quiere instaurar en el mundo la devoción al Corazón Inmaculado” Las apariciones de Fátima son las más trascendentales entre las innumerables manifestaciones de la Santísima Virgen en la historia de la humanidad. En Fátima Dios quiso proclamar a su Madre Reina del Universo. Su Mensaje no está dirigido a una comunidad o nación, sino a toda la Iglesia, desde el Papa -los Papas- hasta los más pequeños de sus miembros, que precisamente han sido los elegidos para trasmitirlo

giorgio y Juan Pablo II 13 mayo 1992

Juan Pablo II bendiciendo a Giorgio Sernani el 13 de mayo de 1992

En Fátima fue cuando de forma plena se cumplió la visión de San Juan: “Apareció en el cielo un gran signo: Una Mujer revestida del sol, con la luna bajo sus pies, y en su cabeza una corona de doce estrellas” (Ap 12, 1)


La devoción al Corazón de María, voluntad expresa de Dios

Ocurren estas apariciones en el momento culminante de la era mariana, llamada así por Pío XII, cuando el mundo ya había comenzado a recibir los castigos de sus crímenes, que el Señor sólo evitaría por la intervención de su Santísima Madre. Por eso repite, en cierto modo, la entrega que hiciera de Ella desde la Cruz como Madre de la humanidad. Esta vez lo hace señalando el foco de su indecible amor: Su Inmaculado Corazón. Y es así que decide solemnemente, marcando la historia con un día bendito, dar a los hombres de nuestro tiempo esa santa devoción, como verdadera áncora de salvación.
Ese día es el 13 de junio de 1917, fiesta de San Antonio de Padua. Patrono de Lisboa, donde nació en un día de la Asunción de la Virgen a fines del siglo XII. San Antonio es muy celebrado en todo Portugal, donde su fiesta es la fiesta de los niños, y es venerado en el mundo entero: Fue nombrado Doctor Evangélico por la Iglesia, y el pueblo lo llama “El Santo de los Milagros”, “El Arca del Testamento”, “El Santo de todo el mundo”. Sería bueno un estudio aparte para relacionar su vida y virtudes con la devoción al Inmaculado Corazón de María ya que Dios quiso proclamarla al mundo en su día.
Ese día, en su segunda aparición de Fátima, la Virgen mostró su Corazón y dijo estas palabras desgraciadamente no valoradas durante casi un siglo: “Jesús quiere instaurar en el mundo la devoción a Mi Inmaculado Corazón”.
A poco que nos detengamos en este anuncio, veremos queno se trata de un simple pedido, sino de una sentencia del Altísimo. Es la voluntad expresa de Dios, brotada de su infinita misericordia.
La devoción al Corazón de María fue preparada por enviados suyos, Santa Gertrudis, Santa Brígida, San Juan Eudes, San Antonio María Claret… Dios siempre prepara los corazones y en este caso lo hizo de manera muy especial, de modo que el 13 de junio de 1917 no era desconocida. Recordemos que al comienzo del siglo anterior el Papa Pío VII enseñaba:
El Corazón de María, la Madre de Dios y Madre nuestra, es el Corazón amabilísimo, objeto de las complacencias de la Adorable Trinidad, y digno de toda la veneración y ternura de los Ángeles y los hombres, el Corazón más semejante al de Jesús, cuya imagen más perfecta es María, Corazón lleno de bondad y de gran manera compasivo de nuestras miserias. (Pío VII, 18 de agosto de 1807)
Más tarde, en la mitad del siglo XX, otro Papa Pio – el duodécimo -, signado por las Apariciones de Fátima (fue consagrado obispo el día mismo de la primera aparición) y empeñado en cumplir la decisión divina, alentaba a la Iglesia abrazar esta devoción, como lo comprobamos en las expresiones que dirigía al pueblo español reunido en Zaragoza para la Consagración Nacional:
¡Bien merece sin duda ninguna, hijos amadísimos, esta manifestación de vuestra piedad al Corazón Purísimo de la Virgen, sede de aquel amor, de aquel dolor, de aquella compasión y de todos aquellos altísimos afectos que tanta parte fueron en la redención nuestra, principalmente cuando Ella “stabat iuxta Crucem”, velaba en pie junto a la cruz (Jn 19,25); bien lo merece aquel Corazón, símbolo de toda una vida interior, cuya perfección moral, cuyos méritos y virtudes escaparían a toda humana ponderación! (Pío XII, 12 de octubre de 1954)
Las palabras dichas por la Virgen fueron repetidas al mes siguiente en el contexto del gran Mensaje que contenía el Secreto. (en esa oportunidad no dice Jesús, sino Dios). Es la voluntad  de Dios, que debe cumplirse simplemente por eso, porque Dios lo quiere. Y lo que Dios quiere es lo único bueno, lo único válido, lo único posible…
¡Cuántos santos han entregado sus vidas por sólo cumplir la voluntad de Dios!. ¡Cuántos nos han dejado sus enseñanzas y ejemplos de cumplimiento de la voluntad de Dios!. ¡Cuántos lo han perdido todo y hasta han ofrendado su sangre en martirio por hacer la voluntad de Dios!.
Todos ellos siguieron las enseñanzas de Jesús en el Padrenuestro: “Hágase tu voluntad en la tierra como en el Cielo”. Él, aunque siendo Dios, no sólo nos enseñó, sino que nos dio ejemplo de la aceptación de la voluntad de su Padre en su terrible agonía del Huerto: Padre, si es posible que pasé de mí este cáliz, pero no se haga mi voluntad sino la tuya (Mt 26, 39; Mc 14, 36; Lc 22, 42 ).
El incumplimiento de la voluntad de Dios es algo muy grave. Y la oposición a ella es algo terrible, como lo vemos en nuestros años. La gravedad de estos hechos puede estar exenta de culpa por desconocimiento o por otras situaciones. De ninguna manera se pretende en esta exposición juzgar a personas. El juicio corresponde solamente a Dios. Pero eso no obsta a que sea señalada objetivamente esa omisión, sobre todo cuando, como en este caso,  están en juego la salvación de las almas, el bien de la Iglesia y la paz del mundo.
inmaculado corazon de maria

María Reina y Señora de todo lo creado

En Fátima, Nuestro Señor Jesucristo quiso proclamar al mundo que su Madre es Reina, y mostrarla como tal. Ella es la Guebirah mesiánica, según la tradición de la dinastía davídica (III Rey 2, 19-20). Tiene su trono a la derecha del Rey, su Hijo Jesucristo, y co-gobierna con Él. La forma en que comparte ese gobierno es precisamente la intercesión.

Tomemos nota  de la figura del Antiguo Testamento, y las enseñanzas de la Iglesia: María es Reina e Intercesora Universal. Por eso, el mandato de Jesucristo, Rey del Universo, de que se instaure la devoción al Corazón Inmaculado de su Madre, la Iglesia lo ha recibido por medio de Ella misma, la Reina, que se abaja a nosotros misericordiosa y dulcísima en cumplimiento de la voluntad divina para ayudarnos con su solicitud, que es real y es materna a la vez. Y por eso mismo en Fátima Ella se aparece, habla, gobierna y obra como Reina y Señora del mundo Universo.
Cuatro meses después de esa manifestación culminarían las apariciones de la Cova de Iría con el grandioso Milagro del Sol: 70000 personas, llegadas de todos los rincones de Portugal, sin que les intimidara una lluvia copiosa y persistente, vieron girar al sol por tres veces como un disco de plata despidiendo colores, y enseguida “despegarse” del cielo con la apariencia de caer sobre la multitud, para después volver a su lugar.
Al terminar esa “danza del sol” (así la llamaron los peregrinos y los periódicos) todos tenían sus ropas secas…De ese milagro resaltamos aquí solamente esta afirmación de Lucía:
“Nuestra Señora extendió sus manos y fue la luz que venía de sus propias manos la que se reflejó en el sol en el momento del milagro”.
Compartimos el pensamiento del Dr. Peter Chojnowski:
“El sol danzó para Nuestra Señora, el Arca de la Nueva Alianza, tal como David danzó frente al Arca de la Antigua Alianza. Este milagro habla de la intercesión todopoderosa de Nuestra Señora”.
Y a continuación afirma:
“No hay ninguna duda que este milagro fue destinado a ser una prueba absoluta del Reinado Universal de Nuestra Señora.”
Es el Reinado de la Mujer Vestida del Sol de la divinidad, que nos muestra, en la luz de sus manos, la magnitud del poder que Dios le ha dado sobre la creación. Poder que reside -ahora lo comprendemos- en su Corazón Inmaculado.
La palabra Señora viene de Dómina, que en latín significa Dueña, y la palabra Reina deriva del verbo también latino, “regire”, que significa “regir”.
Son dos palabras complementarias, usadas indistintamente por el Papa Pío XII para señalar a María como Soberana a lo largo de su Encíclica “Ad Coeli Reginam” (La Reina del Cielo).La Realeza de María es una verdad que profesamos cada vez que rezamos el último Misterio del Santo Rosario: La Coronación de María como Reina y Señora de todo lo creado.
Conviene meditar esa proclamación que hacemos llos miembros de la Iglesia de Cristo en forma continua, individualmente, en familias y en comunidades: Si bien ambas palabras mencionan a María como Soberana, cada una de ellas tiene una característica especial: como Señora es Dueña, y como Reina rige. Señora porque el Señor la constituyó Reina de toda la Creación, y Reina porque participa su Realeza Universal en virtud de su Corredención.
Pero como en la aceptación de su gobierno interviene la libertad humana, María, verdadera  Reina nuestra, no dice esa palabra en Fátima, porque del todo unida a la voluntad de Dios quiere nuestra libre aceptación de tal Realeza. Nosotros frecuentemente la llamamos Reina, y la coronamos. Su Imagen de Fátima recibió la coronación pontificia en 1946, del parte del Papa Pío XII como Reina del mundo, Regina Mundi, Reina del mundo y de la Paz, agregó el Papa en esa ocasión.
Sin embargo, la palabra Señora la menciona expresamente en la última aparición, cuando da a conocer su nombre: “Soy la Señora del Rosario” porque de esa manera nos está ofreciendo las indecibles gracias del Rosario. Y así la llamamos cuando pedimos sus gracias. Ésa es la naturaleza humana debilitada por el pecado: Aceptamos que sea Señora para pedirle incansablemente las gracias que necesitamos, pero no aceptamos tan fácilmente que sea Reina y nos exija, aunque lo haga con una suavidad indecible, los designios de Dios. Todos queremos sus  dones, pero no todos aceptamos sus mandatos.
Los fundamentos de la Realeza de María fueron desarrollados en la mencionada Encíclica de Pío XII con abundantes testimonios de la historia, la Liturgia, la piedad, el arte, y también el llamado sensum fidei. Ese valiosísimo documento fue dado a la Iglesia con la mayor solemnidad en la clausura del Primer Año Mariano Universal. Sin embargo, muy poco se habla de la Realeza de María, y muy poco se la conoce.  ¡En cambio se oyen voces que hablan de “exageraciones” en el Magisterio mariano de Pío XII…!
Desgraciadamente, aún con el conocimiento de esas enseñanzas, no todos aceptan la Realeza de María, sobre todo cuando la ejerce en Fátima. Y esto ocurre a pesar de que al coronarla y proclamarla Reina, el Papa lo hizo como un acto solemne de gobierno.
Los que condenaron al Señor no soportaban que se proclamara Rey, siendo ése el motivo de su Crucifixión, testimoniado por Pilatos al colocarle la conocida inscripción sobre su Sagrada Cabeza. Sus enemigos todo lo podían soportar, menos que fuera Rey… La obsesión del poder es tan antigua como el mundo.
Y bien, María es Reina, junto a Jesucristo Rey. La coronan los papas y los obispos. Pero su Realeza suscita reacciones o es relegada. No son pocas las veces en que hasta oímos protestas ante las coronaciones marianas porque quieren una Virgen “sencilla”, y “pobre”.  En realidad el motivo es que no quieren aceptar sus mandatos, una actitud que huele mucho a protestantismo.
inmaculado corazon de maria

El Corazón Inmaculado de María es un don especialísimo de Dios

Hemos recibido una orden de Dios, es verdad, pero mucho más que eso, la frase de la Santísima Virgen nos habla de un don inmerecido de la Bondad del Altísimo para la salvación de las almas y para la paz del mundo. Esa orden es un ofrecimiento al retorno a Él, donde sólo se puede encontrar la felicidad.
La devoción al Inmaculado Corazón de María es la devoción propia de Dios, si así se nos permite expresarlo, recordando las afirmaciones de los Santos: El primer devoto del Corazón de su Madre es el propio Jesús. Por eso, y teniendo en cuenta que el corazón es el lugar donde reposa todo lo que es una persona, podemos leer estas enseñanzas del gran maestro de la devoción mariana, San Luis María de Montfort agregando las palabrasInmaculado Corazón sin cambiar el sentido que le ha dado el santo:
“Dios Padre ha hecho una reunión de todas las aguas, que ha llamado mar; ha hecho una reunión de todas las gracias, que ha llamado María, dice San Antonio. Este gran Dios tiene un tesoro riquísimo donde ha encerrado todo lo que hay de bello, de resplandeciente, de raro y de precioso, hasta su propio Hijo; y este tesoro inmenso no es otro que el Inmaculado Corazón de María, que los Santos llaman el Tesoro del Señor, de cuya plenitud son enriquecido los hombres.
Dios Hijo ha comunicado al Inmaculado Corazón de su Madre todo lo que Él ha adquirido por su vida y su muerte, sus méritos infinitos y sus virtudes admirables.
Dios Espíritu Santo ha comunicado al Inmaculado Corazón de María, su fiel esposa, sus dones inefables, y lo ha elegido por dispensador de todo lo que posee”.
El Corazón de María es el Sagrario viviente de Dios, afirma la venerable Madre María de Jesús de Ágreda, y San Antonio María Claret, que culmina la preparación querida por la Providencia de Dios para establecer esta devoción, nos enseña:
“María fue preservada del pecado original por haber sido Ella la destinada para Madre del mismo Dios; para esto, Dios la dotó de un Corazón inmaculado, purísimo, castísimo, humildísimo, mansísimo, santísimo, pues que de la sangre salida de este Corazón se había de formar el cuerpo del Dios humanado”.(San Antonio María Claret, Escritos Espirituales).
A las almas devotas del Corazón Inmaculado de María la Virgen promete la salvación y una predilección especialísima de Dios  como lo demuestran las palabras que siguieron a la manifestación del 13 de junio:

“Jesús quiere establecer en el mundo la devoción a mi Inmaculado Corazón, a quien la abrazare prometo la salvación, y estas almas serán queridas por Dios como flores puestas por mí para adornar su trono”(Escritos de Sor Lucía – Cartas y otros documentos, pag 401)

Por eso, mucho antes del establecimiento divino de la devoción, el mismo San Luis María de Montfort mientras nos daba las enseñanzas de la consagración a María en la santa esclavitud, exclamaba:
“Quiero lo que Vos queréis María;

me arrojo en Vuestro Corazón abrasado de amor,

divino molde en el que quiero formarme,
y en él me escondo y me pierdo para rogar,
obrar, sufrir siempre por Vos, con Vos y para Vos,
a la mayor gloria de Vuestro Divino Hijo Jesús”.

compuesto de virgen de fatima y pastorcitos fondo

Toda la gloria de la hija del Rey está en su interior (Cant 45,13)

Mencionemos ahora sólo algunas de las características de esta benditísima devoción:

La devoción al Inmaculado Corazón de María es santísima

Esta devoción viene directamente del Cielo, es el modo con que el buen Dios nos muestra, en estos tiempos de desamor, de odio y de muerte, el amor indecible e incomparable de su Madre, y nos la da nuevamente como nos la dio desde la cruz en la hora suprema de la Redención.
Sabemos que Dios colmó tan maravillosamente a María, como proclama el Beato Pío IX 
“de todos los celestiales carismas, sacados del tesoro de la divinidad, muy por encima de los Ángeles y de los santos, que Ella, absolutamente siempre libre de toda mancha de pecado, y toda hermosa y perfecta, manifestó la plenitud de inocencia y santidad, que no se concibe en modo alguno mayor, después de Dios, y nadie puede imaginar fuera de Dios” (Ineffabilis Deus, 8 de diciembre de 1854).
De esa plenitud de santidad, cuyo asiento es el Inmaculado Corazón de María, nos podemos beneficiar cada uno de nosotros y toda la Iglesia, con esta devoción que Dios mismo quiere instaurar en el mundo.

La devoción al Inmaculado Corazón de María es tiernísima

Nos dice San Luis María de Montfort:
“Poned, si podéis, todo el amor natural que todas las madres de todo el mundo tienen para sus hijos, en un mismo corazón de una madre para un único hijo; ciertamente esta madre amará  mucho a ese hijo; sin embargo es verdad que el Inmaculado Corazón de María ama aún más tiernamente aún a sus hijos”.
Y esto lo comprenderemos si meditamos que el Corazón de María es el trono y tabernáculo del Verbo encarnado, que lo ama más y mejor que todos los Ángeles y los hombres, amor que Él quiso compartir con nosotros, cuando desde la Cruz nos dijo en la persona de Juan: “He aquí a tu Madre”, y cuando lo repitió de manera inefable para nuestros tiempos, al mandarnos esta santa devoción.

La devoción al Inmaculado Corazón de María es dulcísima

Dice San Bernardo:
“Oh dulce Señora, cuyo solo recuerdo endulza el corazón. La meditación de tu grandeza eleva la mente; tu belleza cautiva los ojos del alma… No sé pedir otra cosa que ése tu Corazón”.
La dulzura del Corazón de María es del todo celestial, no es posible describirla, sólo es posible gustarla y aprovecharla para nuestra vida espiritual, para reconfortarnos en las penas de esta vida y para desear las delicias del Cielo.
Las maravillas que esta devoción puede realizar en nuestras almas nos hacen afirmar con verdad que Dios nos la ha dado como un verdadero anticipo del Cielo.
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La devoción al Inmaculado Corazón de María es poderosísima

Inspirado por el Espíritu Santo, el Beato Pío IX se anticipa al Mensaje de Fátima invocándola así:
“La Santísima Virgen, que elevó a la cumbre de sus merecimientos sobre todos los coros ángeles hasta el solio de la Divinidad, y trituró con la firmeza de su pie la cabeza de la antigua serpiente, y que puesta entre Cristo y la Iglesia, toda suave y llena de gracias, arrebató siempre al pueblo cristiano de cualesquiera calamidades por grandes que fuesen, y de las asechanzas y acometidas de todos los enemigos, y lo libró de la muerte, querrá, compadecida también de nuestra tristísima y lamentabilísima situación, y de nuestras amarguísimas angustias, trabajos y necesidades, con aquel, su acostumbrado inconmensurable afecto de su Maternal Corazón, querrá –decimos- … desviar los azotes de la ira divina, que nos afligen por nuestros pecados, y reprimir y deshacer las turbulentísimas tempestades de males que, con increíble dolor de nuestro corazón, en todas partes zarandean la Iglesia, y convertir nuestro llanto en gozo” 

La devoción al Inmaculado Corazón de María es baluarte contra el infierno y sus demonios

Afirma San Buenaventura que
“así como las moscas huyen del gran fuego, así del Corazón de María, todo llama de caridad, huyen los demonios, que jamás fue tentada por ellos, pues los aterraba la llama de su Caridad”.
Si nosotros tenemos verdadera y profunda devoción al Inmaculado Corazón de María, y perseveramos en ella, la Virgen nos dirá como a Lucía de Fátima: “Mi Corazón será tu refugio”.
Efectivamente, en estos tiempos en que los demonios hacen tantos daños a la Iglesia y se ensañan más aún con los que quieren permanecer fieles a la verdadera fe, el Corazón de María es nuestro refugio donde ningún daño nos pueden hacer los demonios, donde permaneceremos fieles como Lucía, que durante toda su larga vida perseveró en esta excepcional devoción, que la hizo fuerte ante todo embate del enemigo, como cuando el alcalde de Ourem pretendió, sin conseguirlo a pesar de sus terribles amenazas, hacerla traicionar a la Blanca Señora.

La devoción al Inmaculado Corazón de María es convenientísima y necesaria para el mundo en que vivimos

Es el recurso máximo y extremo de la misericordia de Dios, que nos señala a nosotros el objeto de su propio amor, con su voluntad misericordiosa de contagiarnos al menos una pequeña partecita de su divino amor.
Es el tesoro precioso que nos regala el Sacratísimo Corazón de Jesús, como lo manifiesta la pequeña Beata Jacinta cuando dice a su prima Lucía:
“Dile a todos que el Sagrado Corazón de Jesús quiere que a su lado sea venerado el Inmaculado Corazón de María”.
Recordemos también estas palabras de Jacinta “Diles que la paz debemos pedirla por medio del Corazón de María”. En el Mensaje de Fátima se nos dice claramente que es la única forma en que podemos recibir el don de la paz para el mundo. A esta devoción está concedido el don preciosísimo de la paz. 

La devoción al Inmaculado Corazón de María tiene un especial carácter de desagravio

Pero el Corazón de María, que nos presentara San Antonio María Claret y otros santos rodeado de rosas y lirios, aunque traspasado por la espada que profetizó Simeón,ahora ya no lo vemos con flores, en torno a él sólo hay una corona de espinas:
“Delante de la mano derecha de Nuestra Señora había un corazón rodeado de espinas que parecía se clavaban en él. Comprendimos que era el Inmaculado Corazón de María ultrajado por los pecados de los hombres y que pedía reparación” (Cuarta Memoria de Sor Lucía)
“¡Oh María! –se preguntaba San Alfonso María de Ligorio– ¿No están satisfechos los hombres con haber perseguido a vuestro Hijo hasta quitarle la vida, sino que todavía no cesan de perseguirle con sus pecados, y continúan ingratos, afligiéndoos a Vos Madre Dolorosa?”. A lo que podríamos nosotros agregar en este tiempo: “con una multitud de blasfemias públicas…”
A una persona piadosa no le es difícil entender el porqué precisamente es en este tiempo que Dios quiere que veneremos el Corazón Inmaculado de su Madre Corredentora con un particular acento en el desagravio.
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La fiesta del Corazón Inmaculado de María

La culminación del desarrollo de una devoción en la Iglesia es, indudablemente, su celebración litúrgica. Por eso, siendo tan importante el llamado de Dios por la devoción al Inmaculado Corazón de María, se entiende que Sor Lucía haya pedido al Papa esa fiesta con la misma vehemencia con que pidió la consagración de Rusia y los Cinco Primeros Sábados: El 2 de diciembre de 1940, ella rogaba además de esos dos actos,
“que la fiesta en honor del Inmaculado Corazón de María se extienda a todo el Mundo como una de las principales de la Santa Iglesia” (Cartas y otros documentos).
El gran promotor de esta celebración había sido San Juan Eudes, que mereció ser llamado por León XIII y San Pío X “padre, doctor y primer apóstol” del culto a los Sagrados Corazones de Jesús y María.
La fiesta fue celebrada por primera vez en forma pública el 8 de febrero de 1648 en la Catedral de Autun. Pronto se extendió por Francia, despertando la furia de los jansenistas quienes pusieron toda clase de trabas que influyeron indirecta pero efectivamente para que Roma negara la autorización.
La fiesta se siguió pidiendo. Uno de los más entusiastas fue el Padre jesuita Gallifet, (primera mitad del siglo XVIII) a quien le llegaron dos respuestas negativas, la segunda con el agregado de “no insistir”…
Sólo siendo Papa el Beato Pío IX, poco después de haber proclamado la Inmaculada Concepción como dogma de fe, fue aprobada en 1855, y en 1914 fue instituida para todos los lugares que lo deseen.
Finalmente, el 4 de marzo de 1944 el Papa Pío XII extendió a toda la Iglesia la fiesta litúrgica del Inmaculado Corazón de María asignándole la fecha de la octava de la Asunción, el 22 de agosto. Al hacerlo, el Papa quiso dejar expresado que esta fiesta se instituía para obtener por medio de la intercesión de María “la paz entre las naciones, libertad para la Iglesia, la conversión de los pecadores, amor a la pureza y la práctica de las virtudes”, Pío XII resumía así los pedidos de Fátima, para remedio a los males que ya estaban en el mundo.
Posteriormente, con la reforma del Vaticano II, la fiesta fue cambiada para el sábado siguiente al viernes de la fiesta del Sagrado Corazón de Jesús. Fue un paso atrás, porque los sábados hay muy pocas misas por la mañana y por la tarde se celebra la dominical. Sumando a esto el olvido de los pedidos de la Virgen, la fiesta quedó prácticamente anulada en el calendario del Novus Ordo, por lo que actualmente, y salvo una intervención directa del Santo Padre, la única esperanza es que se siga difundiendo junto con la Liturgia tradicional, liberada por el Motu Proprio de Benedicto XVI.

Por todo lo dicho me atrevo a proponer que junto con la Consagración de Rusia y la devoción de los Primeros Sábados, se solicite la restauración de la fiesta del Corazón de María en todo su esplendor, con las mismas palabras de Sor Lucía: “que la fiesta en honor del Inmaculado Corazón de María se extienda a todo el Mundo como una de las principales de la Santa Iglesia”.

fatima

La urgencia de instaurar esa devoción

La devoción al Inmaculado Corazón de María es condición sine qua non para evitar los castigos que estamos viviendo y los que ya atisbamos en el horizonte.

Es doloroso presenciar el olvido de los pedidos de la Virgen, como es el caso de la devoción de desagravio de los Primeros Sábados, cuando la cantidad de blasfemias a la Madre del Señor multiplican su veneno por la divulgación globalizada que se realiza por todos los medios. Esas blasfemias son pecados “de los que claman al Cielo”.
Y también es doloroso ver cómo se cumplen inexorablemente los anuncios del 13 de julio de 1917 por no ser realizada la consagración de Rusia por el Papa con todos los obispos del mundo, y que por ambas omisiones “Rusia sigue esparciendo sus errores por el mundo”, “el Papa y los buenos tienen mucho que sufrir…”.
Causa estupor comprobar que estamos viviendo tiempos donde las cosas más sublimes no llegan a conmover a los hombres y mujeres que están desesperados por servir a los ídolos de barro entronizados por las fuerzas del mal en los “altares” modernos por todos los medios, aún dentro de los propios hogares, donde en otros tiempos existía la religiosidad o al menos la intimidad, gobernada por los padres de familia.
Posiblemente haya mucho de ignorancia, ya que los conceptos han sido trastocados por una confusión espantosa que aumenta día a día. Confusión que no es propia de la Iglesia de Dios, donde todo debe ser claro y seguro. Por eso mismo nosotros, hijos de la Iglesia, tenemos una obligación grave de difundir con precisión y urgencia los pedidos de Nuestra Señora.
Y por todo lo dicho, en nombre de los Caballeros de la Orden del Inmaculado Corazón de María, junto con todos los hermanos que nos hemos reunido en la ciudad de Roma bajo la celestial mirada de Nuestra Reina y Señora del Rosario de Fátima, en este momento dramático de la historia de la Iglesia, suplico ardientemente al Santo Padre, la revelación aún oculta del Secreto de Fátima y la realización de los pedidos ya conocidos de la Madre de Dios y Reina del Mundo, a saber:

La Consagración de Rusia realizada por Su Santidad en unión con todos los Obispos del mundo al Inmaculado Corazón de María; la Bendición por parte de Su Santidad, de la devoción reparadora de los Primeros Sábados del mes, haciéndola pública por todo el mundo, y la restauración de la fiesta del Inmaculado Corazón de María para sea celebrada en todo el Mundo  como una de las principales de la Santa Iglesia.

mujer vestida de sol

Apareció en el cielo un gran signo:Una Mujer vestida de sol, con la luna bajo sus pies, y en su cabeza una corona de doce estrellas (Ap 12, 1)

La Mujer Vestida del Sol es la Santísima Virgen. No hay ya discusión al respecto cuando los últimos pontífices coinciden en que ésa es la primera interpretación del primer versículo del capítulo 12 del Apocalipsis. El Sol que la reviste es la divinidad de Cristo, la luna debajo de sus pies representa todo lo cambiante de la tierra, y las estrellas del Cielo a los Doce Apóstoles.

El Apocalipsis se puede aplicar a muchos momentos de la historia, pero ya no hay dudas que los tiempos precisos del Libro de la Revelación llegaron, y que la Mujer Vestida del sol fue manifestada en Fátima por el mismo Dios. Así lo vieron los últimos Papas. Pablo VI dirigió una Exhortación Apostólica a la Iglesia iniciándola con las palabras del Apóstol Juan: “Signum Magnum”. Y cuando Juan Pablo II  beatificó a los pastorcitos en Fátima, eligió personalmente la lectura del capítulo 12 del Apocalipsis para la Misa, y en su homilía decía:
…Por designio divino, “una mujer vestida del sol” (Ap 12, 1) vino del cielo a esta tierra en búsqueda de los pequeños privilegiados del Padre (San Juan Pablo II, 13 de mayo de 2000, en Fátima, homilía de la Misa de beatificación de Jacinta y Francisco).
Sí, verdaderamente la Señora del Rosario apareció en Fátima “Vestida del Sol”. Así lo dice expresamente Lucía:
Vimos sobre una carrasca una Señora toda vestida de blanco, más brillante que el sol y esparciendo una luz más clara e intensa que un vaso de agua cristalina atravesado por los rayos del sol más ardiente. (Cuarta Memoria de sor Lucía, pag 331)
Tiene en sus manos el arma invencible de todos los tiempos: El Rosario. Son las apariciones del Inmaculado Corazón de María.
Dios hizo en la Cova de Iría una nueva presentación de su Madre como aquélla que hizo a los ángeles en el Paraíso.
Y bien, la Mujer del Génesis está ya en el campo de batalla. Está Vestida del Sol. Pero no la vemos con su corona de doce estrellas, ni con la luna a sus pies. El motivo: Las doce estrellas significan, en interpretación unánime de los exégetas, a los doce apóstoles: el gobierno de la Iglesia. Ese gobierno de la Iglesia no está unido en la obediencia de la voluntad de Dios, al que representan. No han consagrado a Rusia al Inmaculado Corazón de María. Cuando lo hagan,  veremos las doce estrellas coronándola en su Imagen de Fátima.
Y veremos la luna a sus pies, lo mutable, que simbolizó en un primer momento la princesa mora convertida al catolicismo, (la media luna sabemos que es el símbolo del Islam) y fue el mismo Islam, cuando fue derrotado en Lepanto, por el rezo fervoroso del Rosario en toda la Iglesia.
Pero en estos tiempos es sin duda Rusia y el mundo entero, por donde esa nación esparció sus errores que hoy, habiendo crecido monstruosamente, conmueven la integridad de la Iglesia. Rusia, y sus dominios en todo el mundo, conquistados con sus errores a causa de la debilidad de los cristianos, debida a los pecados y la falta de oración, aún no está a los pies de la Mujer Vestida del Sol. Rusia no está convertida, y sigue siendo la gran amenaza para el mundo. Cuando el Papa y todos los obispos unidos a él la consagren, será completo el simbolismo de las Escrituras, la de la visión de San Juan, con el triunfo de su Corazón Inmaculado.
El “dragón bermejo, con siete cabezas y diez cuernos”que aparece inmediatamente luego de la Virgen en la visión, es la serpiente antigua, Satanás, que con su cola arrastra a la tercera parte de los consagrados. Nadie, desgraciadamente, puede negar esa realidad en estos momentos.
“El dragón se puso delante de la Mujer… para devorarse a su hijo”. Muy bien podemos entender aquí la pretendida aniquilación de la Iglesia Católica con la protestantización de la Misa “¡destruyamos la Misa y destruiremos la Iglesia!” clamaba Lutero.
El Dragón quiere destruir la fe en la Presencia Real, por eso San Miguel Arcángel, el Ángel de Portugal, inauguró las apariciones con las oraciones de fe en la Presencia Real de Jesucristo en la Hostia Consagrada, con la adoración, la esperanza y el amor hacia esa Presencia. Y también con el desagravio. El ángel nos enseñó a proclamar nuestra fe eucarística.
En ese momento (1916) no se veía esa amenaza. Pero cincuenta años después el Papa Pablo VI tuvo que dirigir una Encíclica a toda la Iglesia para refirmar la Transubstanciación, la Presencia Real, el sacerdocio ministerial y el carácter sacrificial de la Misa.
“Entonces se trabó una batalla grande en el Cielo”. Una batalla similar a la de los Ángeles cuando el Altísimo les dio a conocer su voluntad de encarnarse, por lo que deberían adorarlo en la unión hipostática con la naturaleza humana, y reconocer a su Madre como Reina del Universo.“¡Non serviam!” gritó Luzbel entonces. Y ese grito tuvo su eco en el siglo XX, y en el que comenzamos se hace más estruendoso:
“¡No queremos adorar a Dios, no queremos aceptar sus Mandamientos ni su Evangelio, no queremos a María Madre de Dios y nuestra, Virgen e Inmaculada, Asunta y Reina, no queremos su Rosario, no queremos sus Mensajes, no queremos su Iglesia, queremos otra a nuestro modo, con las sugestiones del infierno!”
“Miguel y sus ángeles pelearon contra el dragón y el dragón lidiaba con sus Ángeles. Pero estos no prevalecieron”. San Miguel es el Jefe del ejército de la Virgen Santísima Y “así fue abatido aquel gran dragón, la antigua serpiente que se llama demonio y Satanás”
Los dogmas y todas “las maravillas que Dios hizo en María” también fueron  atacados, por eso es necesario el desagravio de los Primeros Sábados.
Rusia insultó a Dios y con su ateísmo descarnado, que hoy prevalece y aún se agiganta, es la gran amenaza para el mundo. Sin embargo no se obedece a la Reina del Universo, porque paralelamente a esas herejías se ha revivido y aumentado el nefasto minimismo mariano, que pretende una María sin los  privilegios con que Dios la ha enriquecido, por ser su Santísima Madre.
Algunos teólogos de hoy han elaborado una frase monstruosa: “Debemos preferir la mariología del servicio a la mariología de los privilegios”, lo cual supone una María aceptable a los protestantes, en palabras del Padre Fáber de hace un siglo y medio en Inglaterra.
Ellos pretenden “la María de la historia” a “la María de la Fe”, y eso es absolutamente herético y blasfemo, insultante no sólo de Nuestra Señora sino del mismo Dios Altísimo que la ha colmado de dones. Y supone un ataque frontal a la misma Iglesia, a su Tradición patrística, a su Magisterio Pontificio, y aún a la que ellos llaman despectivamente la “religiosidad popular”.
Aquí se cumple también la palabra del Libro de la Revelación:
“El dragón fue persiguiendo a la Mujer, que había dado a luz a aquel hijo varón” y “vomitó de su boca en pos de la Mujer, cantidad de agua como un río, a fin de que fuese arrebatada por la corriente”.
Y sigue el libro sagrado:
“La tierra socorrió a la Mujer, y abriendo su boca, se sorbió al río que el dragón arrojó de su boca. Con esto el dragón se irritó contra la Mujer y marchose a guerrear contra los demás descendientes de Ella, que guardan los Mandamientos de Dios y mantienen la confesión de Jesucristo…”
En esa lucha estamos, y vamos a triunfar con la Mujer Vestida del Sol. El triunfo está prometido por la Virgen. Es el triunfo de su Corazón Inmaculado. La devoción al Corazón Inmaculado de María es la devoción del triunfo.
De ese triunfo que llegará tanto más pronto cuando más pronto inundemos la tierra con el fuego que vemos surgir de ese mismo Corazón, y del Corazón de Jesús. Ese fuego sólo se enciende y se extiende con las directivas que dio la Blanca Señora de Fátima: Rosario, sacrificios, Consagración de Rusia por el Sucesor de Pedro y los sucesores de los demás Apóstoles, y Desagravio de los Primeros Sábados.
Todo con almas limpias, sometidas a los Mandamientos, en una confianza total, plena y absoluta en la autoridad y el poder que Dios ha dado a su Sacrosanta Madre.
mujer vestida de sol william_blake

Conclusión

San Ignacio de Loyola enseña que a las sugestiones del demonio debemos responder “opositum per diametrum”, es decir oponiendo diametralmente a lo que nos propone, y no contemporizando, o dialogando, o cediendo.
El mundo de hoy está gobernado por las fuerzas del mal. El demonio sugiere toda clase de caminos para la perdición de las almas, y esas sugerencias llegan por los medios de comunicación a lo más íntimo de los hogares.
El oponerse firme y diametralmente es la única forma de salvar el alma y de vivir en paz, aún con tribulaciones y luchas.

La devoción al Corazón Inmaculado de María, además de ser consuelo y gozo para nuestras almas, nos libra de las asechanzas del enemigo y nos permite cumplir los votos y promesas del Bautismo: renunciar a Satanás a sus pompas y a sus obras, y ser fieles a la verdadera Iglesia de Jesucristo.

El demonio, en efecto, nos invita a adorar a los ídolos de barro: el poder, el dinero y el sexo. El Corazón de María nos ayuda a adorar a Jesucristo, verdadero Dios, “presente en todos los Sagrarios de la tierra”.
El demonio nos engaña con el menosprecio de esa Divina Presencia Real, con la Comunión hecha indignamente, sin Confesión, primeramente de pie, últimamente en la mano. El Ángel de Fátima nos enseña a postrarnos con la frente sobre la tierra ante la Santísima Eucaristía y nos invita, por medio del Corazón de su Madre, a desagraviarlo, creer en El, adorarlo, esperar en Él y amarlo.
El demonio ha inducido a que prevalezcan doctrinas mariológicas que minimizan a la Virgen. La devoción al Corazón de María la alaba como Reina del Universo, y a la vez la toma como Madre tiernísima y llena de misericordia.
El demonio ha desatado una ola de blasfemias a la Madre de Dios, que le clavan espinas muy dolorosas en su Corazón Esta devoción de desagravio arranca esas espinas y le brinda neustro consuelo filial.
El demonio nos lleva a la desacralización, el Corazón de María a la Consagración personal, de las familias, personas y naciones.
El demonio “ha introducido modas que ofenden mucho al Señor”. La Virgen nos lleva a la modestia y el recato en el vestir.
El demonio quiere apoderarse del mundo, por medio de los errores de Rusia, convertidos en terribles aberraciones y crímenes. El Corazón de María nos promete la Paz.
El demonio está llevando a gran parte de la Iglesia a la apostasía, la devoción al Corazón de María con el rezo diario y confiado del Santo Rosario, es garantía de la verdadera fe católica.
La no aceptación de este llamado es una terrible ingratitud hacia Dios, y es la prolongación del verdadero suplicio que está sufriendo la Iglesia y la humanidad.
El Papa Pío VII que padedciera el sacrílego cautiverio de Napoleón, pronunció unas palabras en su audiencia del 14 de enero de 1815, que nos pueden guiar en nuestra respuesta a Dios:
Corazón de María, tierno, sensibilísimo, solícito, generoso, compasivo, amantísimo, afligido, angustiado, zarandeado, fatigado, martirizado, atravesado, amargado…
Pidamos a la Santísima Virgen que nos conceda la gracia de grabar en nuestra memoria y en nuestros corazones la voluntad del buen Dios, dichas y repetidas por Ella misma en Fátima: “Jesús quiere establecer en el mundo la devoción a mi Corazón Inmaculado”.
Y agradezcamos al Señor con las palabras del salmista, que broten de nuestros corazones convertidos:
Alabemos al Señor que nos dio, benigno el Sagrado Corazón de su Madre, un refugio estupendo  (Salmo 31, 22)
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Giorgio Sernani Q.E.P.D.

Fuente y Reconocimiento

La que se leyó fue la ponencia de Giorgio Sernani en un Congreso Mariano realizado la primera semana de mayo de 2010 en Roma, para adherir a la peregrinación que haría Benedicto XVI a Fátima unos días después, en celebración de los 10 años de la beatificación de los videntes Jacinta y Francisco.
Giorgio Sernani fue un mariólogo argentino, prolífico escritor, colaborador y amigo de los Foros y de su editor, con quien compartimos algunas jornadas marianas memorables. Su obra póstuma fue la creación del himno a la Virgen de Luján. Recemos por su alma, sea donde sea que hoy esté.
En la primera semana de mayo de este año 2010, adhiriendo a la peregrinación de Su Santidad a Fátima para celebrar los 10 años de la beatificación de los pastorcitos Jacinta y Francisco, se realizó en Roma una llamada Conferencia “La demanda de Fátima” destinado a estudiar el Mensaje de Fátima y su incumplimiento.
En ese encuentro, estudiosos de distintas disciplinas fueron exponiendo la situación actual del mundo desde distintas ópticas: religiosa, social, histórica, política, económica, etc. a fin de demostrar el equívoco de creer que el mensaje de Fátima ha concluido en el siglo XX, y que al contrario, cada vez se acentúan más los horrores de las guerras y persecuciones a causa de no haber cumplido con los pedidos de la Virgen, según Ella misma lo advirtiera en su aparición del 13 de julio de 1917:
“…Si atienden a mis deseos, Rusia se convertirá y habrá paz; si no, esparcirá sus errores por el mundo, promoviendo guerras y persecuciones a la Iglesia. Los buenos serán martirizados y el Santo Padre tendrá mucho que sufrir, varias naciones serán aniquiladas. Por fin mi Corazón Inmaculado triunfará. El Santo Padre me consagrará a Rusia, que se convertirá, y será concedido al mundo algún tiempo de paz”.
Quiera Dios que el equívoco sea borrado con la clara afirmación del Santo Padre realizada pocos días después en la Homilía de la Misa del 13 de mayo en la explanada del santuario de Fátima: “Se equivoca quien piensa que la misión profética de Fátima está acabada”.
Los deseos de la Virgen, que para la Iglesia son una orden a cumplir con diligente amor filial, constituían el medio extremo para lograr la salvación de las almas y la paz del mundo que en aquel tiempo ya se encontraba en medio de un aluvión de pecado, y que en los nuestros ha llegado a un límite inimaginable, precisamente por no haber aceptado la ayuda de su Madre Santísima, la única que puede detener su brazo justiciero.

Todos esos pedidos estaban enmarcados en la voluntad de Dios de “Establecer en el mundo la devoción al Inmaculado Corazón de María” y eran expresamente: El rezo diario del Santo Rosario, la conversión, los sacrificios por los pecadores,  el ejercicio de los Primeros Sábados de reparación a su Corazón Inmaculado y la Consagración de Rusia al mismo, realizada por el Papa con todos los obispos del mundo.

A ese incumplimiento se suma el hecho de no haberse dado a conocer una parte del Tercer Secreto que por voluntad expresa de Nuestra Señora debía haberse hecho en 1960, y que, según los estudios realizados a partir de las declaraciones de quienes lo han leído, se refiere ante todo a la apostasía general en la Iglesia junto con cataclismos de la naturaleza, y al asesinato del Santo Padre, dignatarios de la Iglesia, religiosos y laicos que anuncia la parte del mismo dada a conocer en el año 2000.
La conferencia, interesantísima y esclarecedora, incluyó la asistencia a la audiencia general del Papa y una peregrinación de un día por algunos de los lugares santos de Roma. Asistieron obispos, sacerdotes y muchos laicos llegados de países del mundo, creándose en un ambiente de devoción mariana y calidez fraternal.
A pedido de los Foros de la Virgen María, Giorgio publicó por primera vez la ponencia llevada desde nuestros dos países hermanos del Río de la Plata, y dedicada al centro del Mensaje de Fátima: La instauración en el mundo de la devoción al Corazón Inmaculado de María, que ha dispuesto el Señor y que iniciada en la Iglesia, no fue realizada plenamente, cayendo pronto en el olvido y hasta el menosprecio, salvo en donde lo ha hecho la misma Virgen Santísima, en su solicitud maternal, según lo vemos en las crónicas de sus posteriores apariciones.

miércoles, 2 de mayo de 2018

EL IMPACTANTE EXORCISMO DONDE EL DEMONIO CONFESO QUE LOS PROTESTANTES ERAN SUYOS Y CONDUCIDOS POR ÉL, al punto de Afirmar que eran incluso peores que él, pues él creía en la Real Presencia de Jesús en la Eucaristía, mientras que ellos la NEGABAN ! Este exorcismo fue llevado a cabo en medio del fervoroso enfrentamiento entre católicos y protestantes. Por lo que, Dios hizo uso de su archi-enemigo, el diablo, para probar la Real Presencia, lo cual denunció la apostasía de Lutero en la abolición de la misa y negar la presencia real de Jesuscristo en la eucaristía !

La primera posesión demoníaca documentada por médicos, sociedad e Iglesia, data del año 1565-66, en una localidad francesa llamada Laon.

Tuvo lugar en presencia de más de 150.000 personas: de autoridades eclesiásticas y civiles, de protestantes y católicos por igual. La posesión tuvo lugar entre el ocho de noviembre de 1565, y se prolongó hasta el ocho de febrero de 1566.

la disputa del santisimo sacramento de rafael sanzio

Los espectadores viajaban diariamente de muchos lugares para presenciar el exorcismo de la niña endemoniada en el altar de la iglesia. La niña se llamaba Nicole Aubrey, tenía 16 años, y ya estaba casada. Había sido poseída varias veces desde que tenía 6 años.

En cierto momento deciden atarla al altar principal y el mismo obispo se dispuso al exorcismo. Durante ese tiempo, ella se quedaba rígida, y los asistentes, para comprobar que no mentía, le pinchaban agujas por el cuerpo y la palpaban.
Las crónicas hablan de verla levitar, y confesar pecados secretos de los asistentes, para avergonzarlos.

El ritual terminó con la comunión de la hostia sagrada, que expulsó a Belcebú, el demonio que se le había metido dentro, junto a otros 29. Es la primera posesión de Belcebú de la que se tenga noticia, la primera vez que este demonio es nombrado en rituales así.

Nicole terminó el exorcismo destrozada físicamente, incluso con huesos rotos y heridas graves, y para colmo, 9 meses después dio a luz.
No fue la última vez que sería poseída, volvió a estarlo 11 años después, pero aquella ocasión no se convirtió en espectáculo y no se tienen registros de ello.
Este exorcismo se ha llevado a cabo en medio del fervoroso enfrentamiento entre católicos y protestantes. Dios hizo uso de su archi-enemigo, el diablo, para probar la Real Presencia, lo cual denunció la apostasía de Lutero en la abolición de la misa y negar la presencia real de Jesuscristo en la eucaristía.
mujer poseida acostada

EL PRIMER EXORCISMO

Para este propósito, Dios permitió a una cierta Nicole Aubrey, un inocente, ser poseída por Belcebú y veintinueve otros espíritus malignos. La posesión tuvo lugar el ocho de noviembre de 1565, y se prolongó hasta el ocho de febrero de 1566.
Sus padres la llevaron al padre de Motta, un sacerdote piadoso de Vervins, con el fin de que pudiera expulsar al demonio por los exorcismos de la Iglesia.
El Padre de Motta intentó varias veces expulsar al espíritu maligno mediante la aplicación de las sagradas reliquias de la santa cruz, pero él no pudo tener éxito, satanás no se apartaría.
Por fin, inspirado por el Espíritu Santo, decidió expulsar al diablo por medio del Sacramento del Cuerpo y la Sangre de Nuestro Señor.

Mientras Nicole estaba acostada en un estado de letargo no natural, el padre de Motta coloca el Santísimo Sacramento en sus labios, y al instante el hechizo infernal fue quebrado, Nicole fue restaurada a la conciencia, y recibió la Sagrada Comunión con cada señal de devoción.

Tan pronto como Nicole había recibido el Sagrado Cuerpo de Nuestro Señor, su rostro se convirtió en brillante y hermoso como el rostro de un ángel, y todos los que la vieron se llenaron de alegría y asombro, y bendijo a Dios desde lo más íntimo de su corazón.
Pero con el permiso de Dios, satanás regresó y volvió a tomar posesión de Nicole en varias oportunidades y este es el relato.
dibujo exorcismo nicole aubrey

LOS PASTORES PROTESTANTES

Cuando las extrañas circunstancias de la posesión de Nicole fueron conocidas en todas partes, varios predicadores calvinistas llegaron con sus seguidores, para “exponer este truco papista”, como se decía.
A su entrada, el diablo los saludó burlonamente, los llamó por su nombre, y les dijo que habían venido en obediencia a él. Uno de los predicadores tomó su libro de oración protestante, y se puso a leerlo con una cara muy solemne.
El diablo se reía de él, y ponía su aspecto más cómico, él dijo:
“Ho Ho Mi buen amigo, tiene la intención de expulsarme con sus oraciones e himnos ¿Cree que me van a causar algún dolor? ¿No sabes que son míos? Yo ayudé a componerlos”.
“Yo te expulsaré en el nombre de Dios”, dijo el predicador, con solemnidad.
“¡Tú!” dijo el diablo burlón. “Tú no puedes expulsarme ya sea en el nombre de Dios o en el nombre del diablo.¿Has oído hablar de un diablo expulsando a otro?”
“Yo no soy un demonio”, dijo el predicador, con enojo: “Soy un siervo de Cristo.”

“Un siervo de Cristo, en efecto” satanás dijo, con una sonrisa burlona. “Lo que yo te digo es que eres peor que yo. Yo creo, y tú no quieres creer. ¿Tú piensas que  me puede expulsar del cuerpo de esta miserable desgraciada? ¡Ja. Vaya primero a expulsar a todos los demonios que hay en tu propio corazón!”

El predicador se despidió, un tanto desconcertado. Él va a desaparecer, dijo, volviéndose hacia arriba la parte blanca de sus ojos,
“¡Oh Señor, te ruego que ayudes a esta pobre criatura!”
“Y yo ruego a lucifer,” gritó el espíritu malo, “que él nunca pueda dejarte a ti, sino que siempre te mantenga firmemente en su poder, como lo hace ahora.Eres todo mío, y yo soy tu señor”.
A la llegada del sacerdote, varios de los protestantes se fueron – ellos habían visto y oído más de lo que querían.
Otros, sin embargo, se mantuvieron, y grande fue su terror cuando vieron cómo el diablo se retorcía y aullaba de dolor, tan pronto como el Santísimo Sacramento fue llevado cerca de ella.
Por fin, el espíritu malo se apartaba, dejando a Nicole en un estado de trance antinatural. Mientras ella estaba en este estado, varios de los predicadores trataron de abrirle los ojos, pero le fue imposible hacerlo. El sacerdote entonces coloca el Santísimo Sacramento en los labios de Nicola, y al instante ella fue restaurada a la conciencia.
El Rev. Padre de Motta luego se volvió hacia los predicadores atónitos, y le dijo:
“Vayan ahora, vosotros los predicadores del nuevo evangelio; vayan y relaten por todo el mundo lo que han visto y oído. No nieguen por más tiempo que el Señor Jesucristo está verdaderamente y realmente presente en el Santísimo Sacramento del altar. Vayan ahora, y dejen el respeto no humano para confesar la verdad”.

Durante los exorcismos de los siguientes días, el diablo se vio obligado a confesar que él no había sido expulsado en Vervins, Francia, y quetenía con él veintinueve demonios, entre los que se encontraban tres poderosos demonios: Cerberus, Astaroth, y Legio.

sacerdote exorcisando a mujer dibujo

EXPULSIÓN DE 27 DEMONIOS

El día tres de enero de 1566, el obispo llegó a Vervins, y comenzó el exorcismo él mismo en la iglesia, en presencia de una inmensa multitud.
“Te mando en el nombre y por el poder de la presencia real de Nuestro Señor en el Santísimo Sacramento, partir de inmediato”, dijo el obispo a satanás con voz solemne.
Satanás estaba, por fin, expulsado por segunda vez por medio del Santísimo Sacramento.

Al salir, él paralizó el brazo izquierdo y el pie derecho de Nicola, y también hizo que su brazo izquierdo quedara mas largo que el derecho, y no había poder en la tierra para curar esta extraña dolencia, hasta algunas semanas después, cuando el diablo fue al fin total e irrevocablemente expulsado.

Nicole ahora fue llevada a la peregrinación célebre de Nuestra Señora de Liesse, sobre todo porque el diablo parecía temer mucho al lugar.
Al día siguiente, el P. de Motta comenzó el exorcismo en la iglesia de Nuestra Señora de Liesse, en presencia de una inmensa multitud. Él tomó el Santísimo Sacramento en la mano, y, mostrándolo al demonio, él dijo:
“Yo te ordeno, en el nombre del Dios viviente, el gran Emmanuel, que tú ves aquí presente, y en quien crees”.
“¡Ah, sí!” -gritó el demonio, “creo en Él”. Y el diablo volvió a aullar cuando hizo esta confesión, porque se retorcía por el poder de Dios Todopoderoso.
“Yo te mando, pues, en Su nombre”, dijo el sacerdote,“que salgas de este cuerpo al instante.”
Al oír estas palabras, y sobre todo a la vista del Santísimo Sacramento, el diablo sufrió la tortura más espantosa. En un momento el cuerpo de Nicole fue enrollado como una bola, y luego de nuevo se volvió terriblemente hinchado.

En un momento su rostro estaba extrañamente alargado, luego se amplió en exceso, y a veces estaba tan rojo como la grana. Sus ojos, a veces, sobresalían horriblemente, y luego otra vez se hundían profundamente en el cráneo. Su lengua colgaba hasta la barbilla, era a veces negra, a veces roja, y a veces como la de un sapo.

El sacerdote continuaba instando y torturando a satanás.
“¡Maldito espíritu!” – exclamó, “Yo te mando, en nombre y por la presencia real de Nuestro Señor Jesucristo aquí en el Santísimo Sacramento, partir de inmediato desde el cuerpo de esta pobre criatura”.
“¡Ah, sí!” – gritó satanás, aullando salvajemente,“veintiséis de mis compañeros lo dejarán en este instante, ya que están obligados a hacerlo”,
La gente en la iglesia ahora comenzó a rezar con gran fervor.

De pronto los miembros de Nicola comenzaron a resquebrajarse, como si todos los huesos de su cuerpo se estuvieran rompiendo; un vapor pestilente salió de su boca, y veintiséis demonios salieron de ella, para nunca más volver.

Nicole luego cayó en un desmayo poco natural, excitada solo por el Santísimo Sacramento.

A la recuperación de sus sentidos, y recibir la sagrada comunión, la cara de Nicola se puso brillante como el rostro de un ángel. El sacerdote continuaba instando al demonio, y utilizaba todos los medios para expulsarlo.

“No voy a dejarla, a no ser mandado por el obispo de León”, contestó el demonio, enojado.
santo nombre exorcismo dibujo

EXPULSIÓN DE LOS TRES DEMONIOS QUE QUEDABAN

Nicole ahora fue llevada a Pierrepont, donde uno de los demonios, de nombre Legio, fue expulsado por medio del Santísimo Sacramento.

A la mañana siguiente Nicola fue llevada a la iglesia. Apenas había abandonado la casa, cuando el diablo volvió a tomar posesión de ella. El obispo que fue solicitado para exorcizar a Nicola, se preparó para esta terrible tarea con la oración y el ayuno, y otras obras de penitencia. A la llegada de Nicola a la Iglesia, el exorcismo comenzó.

“¿Cuántos son ustedes en este cuerpo?”, preguntó el obispo.
“Hay tres de nosotros”, respondió el espíritu maligno.
“¿Cuáles son sus nombres?”
“Belcebú, Cerberus, y Astaroth”.
“¿Qué ha sido de los otros?”, preguntó el obispo.
“Ellos han sido expulsados”, respondió satanás.
“¿Quién los expulsó?”
“¡Ja!”,-gritó el diablo, rechinando los dientes,“fue el quien tiene en sus manos, en la patena”. El diablo quería decir nuestro querido Señor en el Santísimo Sacramento.
El obispo acercó el Santísimo Sacramento cerca de la cara de Nicole. El demonio se retorcía y aullaba de dolor.
“¡Ah, sí! ¡Yo me iré, me iré!”, chilló, “pero voy a volver.”
De repente, Nicole se puso tiesa e inmóvil como el mármol. El obispo entonces tocó los labios con el Santísimo Sacramento, y en un instante estaba completamente restaurada a la conciencia. Ella recibió la sagrada comunión, y su rostro brillaba ahora con una maravillosa belleza sobrenatural.
Al día siguiente, Nicole fue traída de nuevo a la Iglesia, y el exorcismo comenzó como de costumbre. El obispo tomó el Santísimo Sacramento en la mano, lo sostuvo cerca de la cara de Nicola, y dijo:
“Te mando en el nombre del Dios viviente, y por la presencia real de Nuestro Señor Jesucristo aquí en el sacramento del altar, partir de inmediato del cuerpo de esta criatura de Dios, y nunca más volver.”
“¡No! ¡No!”, gritó el diablo, “No voy a irme. Mi hora no ha llegado todavía.”
“Yo te mando que salgas. ¡Sal fuera, impuro, espíritu maldito! ¡Vete!” y el obispo colocó el Santísimo Sacramento en la cara de Nicole.
“¡Detente, detente!”, gritó satanás, “déjame ir, me iré, pero volveré”.
Y al instante Nicole cayó en las convulsiones más espantosas. Un humo negro fue visto saliendo de su boca, y ella volvió a caer en un desmayo.

Durante su estancia en León, Nicole fue examinada cuidadosamente por médicos católicos y protestantes. Su brazo izquierdo, que había sido paralizado por el diablo, se encontró totalmente sin reflejos.

Los médicos cortaron el brazo con un cuchillo afilado; le quemaron con fuego; pusieron alfileres y agujas bajo las uñas de los dedos, pero Nicole no sentía dolor, su brazo estaba completamente insensible.

Una vez, mientras Nicola estaba acostada en un estado de letargo artificial, los médicos le dieron un poco de pan mojado en vino (que era lo que los protestantes llaman a su comunión o Cena del Señor); frotaban sus piernas rápidamente; echaban agua en la cara; traspasaban su lengua hasta que la sangre fluía; intentaban por todos los medios despertarla, pero en vano.
Nicola se mantuvo fría e inmóvil como el mármol. Por fin, el sacerdote tocó los labios de Nicola con el Santísimo Sacramento, y al instante ella fue restaurada a la conciencia, y comenzó a alabar a Dios.

El milagro fue tan claro, tan palpable, que uno de los médicos, que era un calvinista intolerante, inmediatamente renunció a sus errores, y se convirtió al catolicismo.

Varias veces, también, los protestantes tocaron la cara de Nicola con una hostia que no estaba consagrada, y que, en consecuencia, era sólo pan, pero satanás no fue atormentado por esto. Él sólo ridiculizó sus esfuerzos.
El veintisiete de enero, el obispo, después de haber caminado en procesión solemne con el clero y los fieles, comenzó el exorcismo en la iglesia, en la presencia de una gran multitud de protestantes y católicos.

El obispo ahora expone el Santísimo Sacramento cerca de la cara de Nicola. De repente, un salvaje y sobrenatural grito suena a través del aire – un negro y denso humo sale de la boca de Nicole. El demonio Astaroth es expulsado para siempre.

Durante el exorcismo, que tuvo lugar el primero de febrero, el obispo dijo:
“¡Oh espíritu maldito! Desde que ni la oración, ni los santos evangelios, ni los exorcismos de la Iglesia, ni las santas reliquias, te pueden obligar a salir, voy a mostrate a tu Señor y el Maestro, y con su poder yo te voy a mandar”.
Durante el exorcismo, que tuvo lugar después de la misa, el obispo expuso el Santísimo Sacramento en la mano, y dijo:
“¡Oh, espíritu maldito, archi-enemigo del Dios siempre bendito, yo te mando, por la sangre preciosa de Jesucristo aquí presente, que te apartes de esta pobre mujer! ¡Apartaos malditos, al fuego eterno del infierno!”
Al oír estas palabras, y sobre todo a la vista del Santísimo Sacramento, el demonio estaba tan terriblemente atormentado, y la apariencia de Nicole era tan horrible y repugnante, que el pueblo apartó sus ojos con horror.
Por fin un profundo suspiro se escuchó, y una nube de humo negro salió de la boca de Nicola. Cerberus fue expulsado. Otra vez Nicola cayó desmayada sepulcralmente, y de nuevo fue llevada a la conciencia sólo por medio del Santísimo Sacramento.
sacerdote con cruz difuminada

LA EXPULSIÓN DE BELCEBÚ

Durante el exorcismo, que tuvo lugar en el séptimo día del mes de febrero, el obispo dijo a Satanás:
“Dime. ¿Por qué has tomado posesión de esta mujercatólica honesta y virtuosa?”
“Lo he hecho con el permiso de Dios. He tomado posesión de ella a causa de los pecados del pueblo.

Lo he hecho para mostrar a mis calvinistas que hay demonios que pueden tomar posesión del hombre cuando Dios lo permita. Sé que no quieren creer esto, pero yo les mostraré que soy el diablo.

Yo he tomado posesión de esta criatura para convertirlos, o endurecerlos en sus pecados; y, por la Sagrada Sangre, voy a realizar mi tarea”.
Esta respuesta llenó todos los que lo oyeron con espanto.
“Sí”, respondió el obispo, solemnemente, “Dios quiere unir a todos los hombres en la única santa fe. Como no hay más que un solo Dios, no puede haber más que una religión verdadera.

Una religión como la que los protestantes han inventado, no es sino una burla hueca. Debe caer.

La religión establecida por Nuestro Señor Jesucristoes la única verdadera, y durará por siempre. Está destinada a unir a todos los hombres dentro de su abrazo sagrado, por lo que no habrá sino un solo rebaño y un solo pastor.
Este pastor divino es Nuestro Señor Jesucristo, la cabeza invisible de la santa Iglesia Católica, cuya cabeza visible es nuestro Santo Padre el Papa, sucesor de San Pedro”.

El diablo estaba en silencio – él fue puesto en vergüenza ante toda la multitud. Fue expulsado de nuevo por medio del Santísimo Sacramento.
En la tarde del mismo día el diablo se puso a llorar:
¡”Ah, Ha! tú piensas que usted me puede expulsar de esta manera. Tú no tienes la asistencia adecuada para un obispo. ¿Dónde están el decano y el arcediano¿ ¿Dónde están los jueces reales? ¿Dónde está el primer magistrado, que estaba asustado en la noche, en la prisión? ¿Dónde está el procurador del rey? ¿Dónde están sus abogados y consejeros? ¿Dónde está el secretario de la corte? “(El diablo menciona cada uno de ellos por su nombre.)”.

“No voy a salir hasta que todos estén reunidos. Si yo me marcho ahora, ¿qué prueba podrían dar al rey de todo lo que ha sucedido? ¿Creen que la gente les va a creer fácilmente? ¡No! ¡No! Hay muchos que harían objeciones. El testimonio de esta gente común aquí tendrá muy poco peso.
Es un tormento para mí que tengo que decirte lo que tienes que hacer. Me veo obligado a hacerlo. ¡Ja! Maldita sea la hora en que tomé posesión de esta vil canalla”.

“Encuentro poco placer en tu charla”, respondió el obispo. “Hay testigos suficientes aquí, los que has mencionado no son necesarios. ¡Sal ahora, da gloria a Dios. Parte, ve a las llamas del infierno!”
“Sí, me marcho, pero hoy no. Sé muy bien que tengo que salir. Estoy condenado. Me veo obligado a dejarla.”
“No me importa tu parloteo”, dijo el obispo, “te voy a expulsar por la fuerza de Dios: Por la Preciosa Sangre de Nuestro Señor Jesucristo”.
“Sí, tengo que ceder a ti”, gritó el demonio salvajemente. “Si me torturas debo darte este honor”,
El obispo ahora tomó el Santísimo Sacramento en la mano, y se lo acercó a la cara de la mujer poseída. Por fin, satanás se vio obligado a huir una vez más.

A la mañana siguiente, después de que se terminó la procesión, se ofreció el Santo Sacrificio de la Misa como es habitual. Durante la consagración, la mujer poseída fue dos veces levantada más de seis metros en el aire, y luego volvió a caer pesadamente sobre la plataforma.

Cuando el obispo, justo antes del Pater Noster, tomó la Hostia Santa, una vez más en su mano, y la levantó con el cáliz, la mujer poseída fue elevada de nuevo al aire, llevando con ella a los guardianes, quince en número, por lo menos seis metros por encima de la plataforma, y después de un tiempo, ella cayó pesadamente en el suelo.

Al ver esto, todos los presentes se llenaron de asombro y terror. Un protestante alemán llamado Voske cayó de rodillas, él se echó a llorar y se convirtió.
“¡Ah!” exclamó: “Ahora creo firmemente que el diablo realmente posee a esta pobre criatura. Creo que es realmente el cuerpo y la sangre de Jesucristo, que lo expulsa. Creo firmemente. Ya no voy a seguir siendo protestante.”
Después de la misa, el exorcismo comenzó como de costumbre.
“Ahora, por fin,” dijo el obispo, “has de partir. ¡Vete tú, espíritu maligno!”
“Sí”, dijo satanás, “es verdad que tengo que salir, pero todavía no. No voy a salir antes de que la hora haya llegado”.
Por fin, el obispo tomó la Sagrada Hostia en la mano, y dijo:
“En el nombre de la adorable Trinidad: Padre, Hijo y Espíritu Santo – en nombre del cuerpo sagrado de Jesús Cristo aquí presente – yo te mando, malvado espíritu, que salgas”.
“Sí, sí, ¡es cierto!” – gritó el demonio violentamente. “Es verdad. Es el cuerpo de Dios debo confesar, porque me veo obligado a hacerlo, Él me tortura y debo confesar esto, yo tengo que decir la verdad solamente. Me veo obligado a hacerlo. La verdad no viene de mí. Viene de mi Señor y Maestro. He entrado en este cuerpo por el permiso de Dios”.
El obispo ahora expone el Santísimo Sacramento cerca de la cara de la mujer poseída. El demonio se retorcía en agonía terrible. Intentó de todas las maneras de escapar de la presencia de Nuestro Señor en el Santísimo Sacramento.
Por fin, un humo negro fue visto saliendo de la boca de Nicole. Ella cayó en un desmayo, y fue restaurada a conciencia sólo por medio del Santísimo Sacramento.
El ocho de febrero, el día señalado por Dios en el que satanás debía dejar a Nicole para siempre, llegó por fin. Después de la solemne procesión, el obispo comenzó el último exorcismo.
“Yo no te pediré por más tiempo”, dijo el obispo a satanás: “yo te voy expulsar al instante por el poder del Dios viviente, y por el preciosísimo Cuerpo y la Sangre de Jesucristo, su Hijo amado, aquí presente en el Sacramento del Altar”.
“¡Ja, sí!” -gritó el demonio. “Confieso que el Hijo de Dios está aquí real y verdaderamente presente. Él es mi Señor y Maestro. Me tortura para que confiese, pero me veo obligado a hacerlo”
Luego repitió varias veces, con un salvaje, aullido sobrenatural:

“Sí, es verdad, debo confesar que me veo obligado a dejarla, por el poder del cuerpo aquí presente de Dios tengo que salir, me atormenta…. debo irme muy pronto, y debo confesar esta verdad. Pero esta verdad no viene de mí, viene de mi Dios y Señor, que me ha enviado aquí, y quien manda y me obliga a confesar la verdad públicamente”.

El obispo entonces tomó el Santísimo Sacramento en la mano, y, sosteniéndolo en alto, dijo, con voz solemne:
“¡Oh tú, malvado, espíritu inmundo, Belcebú. Tú archienemigo del Dios eterno. He aquí, aquí presente! el precioso Cuerpo y la Sangre de Nuestro Señor Jesucristo, tu Señor y Maestro.
Te conjuro, en nombre y por el poder de nuestro Señor y Salvador Jesucristo, verdadero Dios y verdadero hombre, que está aquí presente, yo te mando salir al instante y para siempre de esta criatura de Dios y salir hacia lo más profundo del infierno, allí serás atormentado por siempre. ¡Vete, espíritu inmundo, sal! Contempla aquí a tu Señor y Maestro”.
Al oír estas palabras solemnes, y al ver a nuestro Señor sacramental, la pobre mujer poseída se retorcía con miedo. Sus extremidades eran rotas como si todos los huesos de su cuerpo se estuvieran rompiendo.
Los quince hombres fuertes que la sujetaban, apenas podían mantenerla de espaldas. Se tambalearon de lado a lado, estaban cubiertos de sudor. Satanás trataba de huir de la presencia de Nuestro Señor en el Santísimo Sacramento.
La boca de Nicola estaba abierta, su lengua le colgaba por debajo de la barbilla, su cara estaba terriblemente hinchada y deformada. Su color cambiaba de amarillo a verde, y se hizo aún más gris y azul, por lo que ya no parecía un ser humano, sino que era más bien la cara de un demonio encarnado horrible.
Todos los presentes se estremecieron de terror, sobre todo cuando se oyó el grito salvaje del demonio, que sonaba como el rugido de un toro salvaje. Ellos cayeron de rodillas y con lágrimas en los ojos, comenzaron a gritar:“¡Jesús, ten piedad!”
El obispo continuó instando a satanás. Por fin, el espíritu malo se apartaba, y Nicole cayó sin sentido en los brazos de sus cuidadores. Todavía, sin embargo, se mantuvo sorprendentemente distorsionada.
En este estado se le mostró a los jueces, y a todas las personas presentes, ella estaba enrollada como una bola. El obispo ahora se puso de rodillas, con el fin de darle el Santísimo Sacramento, como de costumbre.
Pero de repente el demonio vuelve loco de rabia, se esfuerza por tomar la mano del obispo, e incluso intenta alcanzar el propio Santísimo Sacramento.
El obispo comienza de nuevo; Nicole se eleva en el aire y el obispo se levanta de sus rodillas, temblando de terror y pálido como la muerte.
El buen obispo necesita valor de nuevo para perseguir al demonio, expone el Santísimo Sacramento en la mano, hasta que al final el demonio, vencido por el poder del sagrado cuerpo de Nuestro Señor, sale en medio de humo y relámpagos y truenos. 
Así fue el demonio al fin expulsado definitivamente, elviernes por la tarde, a las tres de la tarde, el mismo día y hora en la que Nuestro Señor triunfó sobre el infierno por su muerte siempre bendita.

Nicole estaba completamente curada, ella podía mover su brazo izquierdo con la mayor facilidad. Ella cayó de rodillas y dio gracias a Dios, así como el buen obispo, por todo lo que había hecho por ella.

La gente lloraba de alegría y cantaron himnos de alabanza y acción de gracias en honor a nuestro querido Señor en el Santísimo Sacramento. Por todas partes se oían las exclamaciones:
“¡Oh, qué gran milagro. Oh, gracias a Dios que fui testigo! ¿Quién puede dudar de la presencia real de Nuestro Señor Jesucristo en el Sacramento del altar?”
Muchos protestantes también dijeron:
“Creo ahora en la presencia de Nuestro Señor en el Santísimo Sacramento, lo he visto con mis ojos. Ya no me quedaré como calvinista. Maldita sea los que me han mantenido hasta ahora en el error. Ahora puedo entender que es una buena cosa el Santo Sacrificio de la Misa”.
Un solemne Te Deum se entonó, en el órgano y las campanas sonaban con un timbre alegre. Toda la ciudad se llenó de alegría.
Fuentes: