Visión y Proposito



Nuestra visión y propósito, en perfecta obediencia al mandato de Jesús Nuestro Señor de "DISCERNIR LOS SIGNOS Y SEÑALES DE LOS TIEMPOS", es el difundir los Mensajes que para este tiempo final, Dios Padre esta recordando y explicitando a su Iglesia y al mundo a través de sus dos Ungidos y Testigos, es decir, los CORAZONES UNIDOS Y TRIUNFANTES DE JESÚS Y MARÍA, y así poder contribuir con su plan en el llamado y preparación de los DISCÍPULOS DEL FIN DE LOS TIEMPOS.


En cuanto a las Revelaciones y Profecías Privadas, que se publica en este Blog, en virtud de la derogación de los cánones 1399 y 2318 del Código de Derecho Canónico y de la vigencia del Decreto del Papa Urbano VIII, SOLO AL SANTO MAGISTERIO DE LA IGLESIA CATÓLICA, APOSTÓLICA Y ROMANA le corresponde determinar sus AUTENTICIDAD Y CARÁCTER SOBRENATURAL, a cuya decisión final dócilmente nos sometemos, sin olvidar, a San Pablo que nos exhorta: " No despreciéis las profecías; examinadlo todo y quedaos con lo bueno" 1ra. de Tesalonicenses 5;20 y San Juan Evangelista que nos profetiza: " Pero cuando EL, el Espíritu de la verdad, venga, os guiará a toda la verdad,...... y os hará saber lo que habrá de venir." Jn 16;13.

Sin embargo, ya que, la Iglesia no objeta en principio el difundir estas revelaciones privadas, mientras se las estudia por su contenido y frutos, esperamos que no se las busque por la sola satisfacción de la curiosidad, sino por un deseo VERDADERO DE CONVERSIÓN Y SALVACIÓN para el Alma, traducido en la realización de obras de Misericordia Concretas.

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martes, 13 de noviembre de 2018

(Combate Espiritual) Las sietes armas espirituales contra el demonio. Santa Catalina era constantemente tentada por el demonio que la llenaba de dudas, ¿cómo venció?


Santa Catalina de Bolonia, perteneció a una familia noble, fue dama de honor de la princesa Margarita de Este. En la corte y desde muy niña recibió una rica formación en arte y cultura. Eran muy notables sus tendencias naturales a la vida de piedad, oración, y su gran compasión generosa hacia los pobres. Catalinaganó la simpatía de todos por sus dotes físicas y espirituales, sin embargo en ella, cada día iba creciendo más y más el deseo de consagrarse al Señor.
Tenía catorce años cuando decide dejar la corte y debido a los acontecimientos no previstos dentro de su familia, como la muerte de su padre, ella queda sola con una gran fortuna; y aunque si tenía muchos pretendientes, sentía que no había nacido para esa vida.
Por un tiempo se unió a un grupo de mujeres piadosas orientadas a la espiritualidad agustiniana, así pudo profundizar en su fe y camino de oración. Que no le fue nada fácil, porque era constantemente tentada por el demonio que la llenaba de dudas y sufrimientos en cuanto a su vocación, pero en realidad esta pruebas al final robustecieron su espíritu e iluminaron su mente para discernir lo que proviene del espíritu de Dios y lo que son insidias del demonio en las almas. De allí surge sus escritos biográficos, ya como clarisa, llamados: “Las siete armas espirituales”.
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Benedicto XVI en una de sus ilustres catequesis sobre los santos, nos cuenta detalladamente la vida de santa Catalina y resume brevemente el tratado de “Las siete armas espirituales”:
  1. Tener cuidado y solicitud en obrar siempre el bien.
  2. Creer que nosotros solos nunca podremos hacer algo verdaderamente bueno.
  3. Confiar en Dios y, por amor a Él, no temer nunca la batalla contra el mal, tanto en el mundo como en nosotros mismos.
  4. Meditar a menudo los hechos y las palabras de la vida de Jesús, sobre todo su pasión y muerte.
  5. Recordar que debemos morir.
  6. Tener fija en la mente la memoria de los bienes del Paraíso
  7. Tener familiaridad con la Santa Escritura, llevándola siempre en el corazón para que oriente todos nuestros pensamientos y acciones.
Y agrega el santo padre a modo de recomendación:
“¡Un buen programa de vida espiritual, también hoy, para cada uno de nosotros!”

Fuente: Benedicto XVI, Audiencia General, Miércoles 29 de diciembre de 2010; Santopediapreghiereagesuemaria.it

lunes, 12 de noviembre de 2018

(Apologética) "El DEMONIO ES PROTESTANTE", fue la primera frase que pronuncié, tras mi conversión, a quienes me escucharon por más de doce años como su pastor.Testimonio de conversión al Catolicismo del Ex- Pastor Luis Miguel Boulló


"El Demonio es protestante"

Testimonio de mi conversión al Catolicismo        
Por el Ex- Pastor Luis Miguel Boulló

El tiempo en que buscaba objeciones 

        "El Demonio es protestante", fue la primera frase que pronuncié, tras mi conversión, a quienes me escucharon por más de doce años como su pastor. El escándalo fue mayúsculo. Algunos ya habían notado que mis vacaciones fueron demasiado precipitadas y quizá hasta exageradamente prolongadas. Fueron unas vacaciones raras incluso para mi familia, que me veía reticente a las prácticas habituales en casa, como la lectura y explicación de la Biblia. Ya habíamos tenido demasiadas rencillas a causa de mis nuevos pensamientos.

"Al principio fue el Verbo"

        Recuerdo vívidamente los primeros movimientos de rabia que tuve al leer un artículo en una revista. Yo encontraba que la nota era demasiado radical en sus afirmaciones, demasiado rotunda para lo que yo estaba acostumbrado a leer.

        No me dejaba muchos ‘flancos’ descuidados por donde atacar. O refutaba el centro del asunto o no tenia sentido desmenuzar tres o cuatro aspectos como se me había enseñado a realizar de forma automática e inconsciente. Generalmente los católicos tienen como que una cierta vergüenza por mostrar todas las cartas sobre la mesa, y como no muestran todo con claridad, es muy fácil prender fuego a sus tiendas de campaña, porque dejan demasiados lados flojos.
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         En lo personal nunca recurrí a lo que ahora entiendo como "leyendas negras", porque me parecía que era inconducente debatir basándome en miserias personales o grupales sin haber derribado la propia lógica de su existencia. Eso hice con algunas sectas o con temas como la evolución o algunos derechos humanos según se les entiende normalmente.

         Reconozco que muchos de los que en ese momento eran mis hermanos caen en ese error, tratando de derribar moralmente al "adversario" diciéndole cosas aberrantes sobre su fe. Pero basta un buen argumento, y bien plantado, para que uno se vea obligado a retirarse a las trincheras de la Biblia y no querer salir de allí hasta que el temporal que iniciamos se calme al menos un poco. Pero no nos funciona a todos el mismo esquema. Muchos no se rigen tanto por la razón como por el placer de vencer en cualquier contienda.

         El artículo en cuestión me obligaba a pensar sólo con ideas, porque de eso trataba. Mi manual con citas bíblicas para cada ocasión me servía poco. Cualquier cosa que dijera sería respondida con otra. No era ese el camino.

         Creo haber estado meditando en el problema unas cinco o seis semanas. Hasta que resolví acudir a la parroquia católica que quedaba cerca de mi templo. El sacerdote del lugar se deshacía en atenciones cada vez que nos encontrábamos. La verdad es que él estuvo siempre mucho más ansioso de verme que yo de verle a él. En ocasiones nos veíamos forzados a encontrarnos en público por obligaciones propias del pueblo. Pero de ordinario no nos encontrábamos. Era lo que ahora se llama un "cura nuevo", con una permanente guitarra en las manos y muchas ganas de acercarse a mí.

Con complejo de superioridad 
Primera confesión de mala fe

         Yo aprovechaba –Dios me perdone– para sacarle afirmaciones que escandalizaban a mis feligreses. El pobre nunca entendió que el ecumenismo muchas veces sirve más para rebajar a los católicos que para acercar a los separados. Uno tiene la sensación de que si la Iglesia puede ceder en cosas tan graves y que por siglos nos separaron, entonces realmente no le importan tanto como a nosotros, que jamás cambiaríamos una sola jota de la doctrina.

         Otra cosa que solía hacer –me avergüenzo al recordarla– era tirar a mis chicos a discutir con los de la parroquia. Los pobres parroquianos se veían en serios apuros en esas ocasiones.

         En el fondo yo me aprovechaba de que los chicos católicos estaban muy mal formados. Como comentábamos a sus espaldas: sólo van a la parroquia a divertirse, para repartir cosas a los pobres y para hacer ‘dinámicas de vida’, pero de doctrina y de Escrituras no saben nada.

         Nos gustaba vencerlos con las cosas más tontas posibles. A veces surgían temas más sabrosos, pero con los argumentos normales bastaba para al menos hacerles callar.

El viejo párroco le plantó cara con santa paz 
        Esa tarde no estaba el sacerdote de siempre. Había sido removido de la parroquia por una miseria humana comprensible en alguien tan "cálido" en su manera de ser. Cayó en las redes del demonio bajo la tentadora forma de una parroquiana, con la que ni siquiera se casó.

         A cambio del párroco de siempre salió a atenderme, con una cara menos complacida, un sacerdote viejo y de mirada penetrante. Lo habían ‘castigado’ relegándolo dándole el cuidado de la parroquia de nuestro pequeño pueblecito. En los últimos treinta años la población había pasado de mayoritariamente católica a una mayoría evangélica o no practicante.

         Yo generalmente acudía para refrescar mi memoria y cargarme de elementos que luego trabajaba como materia de mis prédicas, o para sondear la visión católica de alguna cosa.

         El Padre M. no fue tan abierto. Me recibió con amabilidad, pero con distancia. Le planteé asuntos de interés común y me pidió tiempo para aclimatarse y enterarse del estado de la feligresía. Noté que habían sido arrancados varios de los afiches que nosotros les regalábamos cada cierto tiempo y que constituían verdaderos trofeos nuestros plantados en tierra enemiga.

         En verdad quedé un poco desarmado, pero logramos charlar casi de todo. Casi... porque en doctrina comenzó él a morderme. Yo comencé a responder como de costumbre, citando con exactitud una cita bíblica tras otra, para probarle su error o mi postura.

         En un aprieto que me puso, le dije: "Padre M... comencemos desde el principio" Y el varón de Dios, a quien supuse enojado conmigo, me dice: "De acuerdo: al principio era el Verbo y..."

         Me largué a reír nerviosamente. Aparte de que me respondía con una frase utilizada en la Misa (al menos en la tradicional), ¡imitaba mi voz citando la Biblia!

         "Pastor Boullón", me dijo luego, "No avanzaremos mucho discutiendo con la Biblia en mano. Ya sabe usted que el Demonio fue el primero en todo crimen... y por eso también fue el primer Evangélico".

        Eso me cayó muy mal. ¡Me insultaba en la cara tratándome de demonio! Sin dejarme explicar lo que pensaba, se adelantó:

         —Si... fue el primer evangélico. Recuerde que el Demonio intentó tentar a Cristo con ¡la Biblia en mano!

         —Pero Cristo les respondió con la Biblia...

         —Entonces usted me da la razón, Pastor... los dos argumentaron con la Biblia, sólo que Jesús la utilizó bien... y le tapó la boca.

         Tomó su Biblia y me leyó lo que ya sabía: que cuando el Señor ayunaba el demonio le llevó a Jerusalén, y poniéndole en lo alto del templo le repitió el Salmo XC, II-12: "Porque escrito está que Dios mandó a sus ángeles que te guarden y lleven en sus manos para que no tropiece tu pie con alguna piedra"

         Pero el Señor le respondió con Deuteronomio VI, 16: Pero también está escrito "No tentarás al Señor tu Dios". Y el demonio se alejó confundido.

         Yo también me alejé, como el demonio, confundido. Me sentía rabioso por haber sido llamado demonio, y por lo que es peor: ¡ser tratado como el demonio en el desierto!

         Creo que fue la plática más saludable de mi vida.

También los demonios creen  pero no se salvan 
La táctica del demonio

         Llegué a casa rabioso. Me sentía humillado y triste. No era posible que la misma Biblia pruebe dos cosas distintas. Eso es una blasfemia. Forzosamente uno debe tener la razón y el otro malinterpreta. Busqué ayuda en la biblioteca que venia enriqueciendo con el tiempo. Consulté a varios autores tan ‘evangélicos’ como yo, pero de otras congregaciones. No coincidíamos en las mismas cosas, pese a que todos utilizábamos la Biblia para apoyar lo que decíamos y demostrar que los otros se equivocaban.

         Me armé de fuerzas y a la primera oportunidad, caí sobre el despacho parroquial del Padre M. Me recibió tan amable como la vez pasada, sólo que esta vez su distancia la hacía menos tajante a causa de su mirada divertida y curiosa de la razón que me llevaba otra vez a su lado.

         Le largué un discurso de media hora sobre la salvación por la fe y no por las obras. Concluí –creo– brillantemente con la necesidad de abandonar a la Iglesia. Y cerré tomando la Biblia del cura y le leí Hechos XVI, 31: "¿Qué debo hacer para salvarme?, preguntó el carcelero. Cree en el Señor Jesús –respondió Pablo– y te salvarás tú y toda tu casa".

         Bebí un sorbo del té que me había ofrecido y le miré desafiante, esperando su respuesta. Pasaron eternos minutos de silencio.

         Cuando carraspeé, el sacerdote me dijo:

         —"¿Continuará la lectura de San Pablo?"

         —"Ya terminé, Padre M."

         —"¿Cómo que ha terminado? ¡Continúe! Vaya a Corintios, XIII, 2.

         —Leí en voz alta: "Aunque tanta fuera mi fe que llegare a trasladar montañas, si me falta la caridad nada soy"

         —Entonces la fe...

         —La fe... la fe... la fe es lo que salva.

         —¡Vaya novedad! Me dice riendo. ¡No se bien quien creó la estrategia protestante de argumentar con la Biblia, pero creo que bien pudieron ser los demonios que ahora encontraron un buen medio para salvarse.

         —¿Salvarse?

         —Si.. salvarse, amigo mío. ¿Acaso no es el apóstol Santiago quien nos dice que hasta los mismos demonios creen en Dios? Y si sólo la fe salva...

         —...

         —No se quede en silencio, Pastor... siéntese aquí que se aliviará un poco. Si quiere seguir como el Demonio, tentándome con la Biblia, le recuerdo que ahí mismo se nos dice que esa fe no salvará a los demonios, porque "como un cuerpo sin espíritu está muerto, la fe sin obras está muerta" (c.II) Y aún así los católicos no decimos que sea sólo fe o sólo obras. Cuando al Señor se le pregunta sobre qué debemos hacer para salvarnos, Él dice "Si quieres salvarte, guarda los mandamientos" Ahí tiene usted la respuesta completa.

         Me acompañó hasta la puerta y me dijo: Le dejo con dos recomendaciones. La primera es que se cuide de sus hermanos de congregación. Ya sospechan de usted por venir tan seguido. La segunda es que vuelva usted cuando me traiga alguna cita bíblica –sólo una me basta– en que se pruebe que solo debe enseñarse lo que está en la Biblia.

         Caminé a casa más preocupado por los comentarios que por el desafío. Eso sería fácil.

La Biblia no es orgullosa 
"Sólo la Biblia"

         Mientras buscaba una cita que respondiera al sacerdote, caí en cuenta de que estaba parado en el meollo del asunto que por primera vez me llevó a esa parroquia con otros ojos. "Si es sólo la Biblia", me dije, "entonces el problema del artículo queda resuelto: se debe probar por la Biblia o no se prueba".

         Ya imaginarán ustedes el resultado. Efectivamente no encontré nada. En años de ministerio, jamás me percaté de que lo central, esto es, que sólo debe creerse y enseñarse la doctrina contenida en la Biblia, no está en la Biblia. Encontré numerosos pasajes bíblicos que le conceden la misma autoridad que a las enseñanzas escritas en la Biblia a las doctrinas transmitidas por vía oral, por tradición.

         Desde este punto en adelante muchos otros cuestionamientos fueron surgiendo de la charla con el Padre M. y de la lectura de revistas y de mucha literatura escrita con fines apologéticos.

Nadando guardando la ropa y sufriendo 
        El pago del mundo

         Por un momento distraeré la atención de mis incursiones a la parroquia católica. Quizás sea porque un sacerdote es esencialmente distinto a un "Pastor" protestante, o quizás por la experiencia de distintos ordenes (confesión, dirección espiritual, etc.), el Padre M. acertó en su advertencia sobre las miradas que me dirigían mis feligreses a causa de esas visitas "no estrictamente ecuménicas".

         Yo aún no me había percatado de esa desconfianza, pero observando con mayor atención notaba reticencias, censuras y reproches indirectos. Aún la guerra no se declaraba. Sólo desconfiaban.

         Me decepcioné mucho, pero no me dejé vencer por la tentación. El demonio –pensaba– me estaba tentando con Roma y para eso endurecía los corazones.

         Pasada una semana de angustias, me senté con mi esposa para charlar. Necesitaba desahogarme. Me encontraba en un punto tal que no quería volver a la parroquia católica pero tampoco me sentía en paz con eso.

         Después de la cena, oramos con los chicos y se fueron a dormir. Me senté y abrí mi corazón a mi esposa. Ella había sido una amante confidente y mi compañera de penurias y alegrías. Me escuchó con atención.

         Sus palabras fueron tan sencillas como su conclusión: debía alejarme inmediatamente del sacerdote católico y tratar de recuperar la confianza de mis feligreses. Eso era lo prioritario. Teníamos una obligación de fe y teníamos que mantener una familia. No se hablaría más. El caso estaba resuelto... para ella.

         Traté de cumplir con todo. Ella siempre fue la sensatez y me refrenaba en las locuras. Dejar de ir a la parroquia fue más fácil para el cuerpo que para mi alma. Algo me atraía de ese ambiente, y por lo demás deseaba la compañía de ese sacerdote provocador y bonachón.

         Más difícil fue ganarme la confianza de los feligreses. Me exigían como prenda evidente que atacase más que nunca a la Iglesia para demostrar públicamente que no les guardaba ninguna simpatía.

         Esto me costó, pues tenía que predicar omitiendo aquellos puntos en los que difería ya de mi anterior pensamiento.

         Con el tiempo, mi familia y mis feligreses me dieron vuelta sus espaldas y fue la gran cruz que tuve que soportar por amar a Cristo en Su Iglesia.

Entrada en la Iglesia y abandono de todos 
Mi querido amigo se despide

         No he querido exponer aquí todas las cosas que charlé con el buen Padre M. durante semanas y semanas. Yo le visitaba furtivamente y el me acogía con amable paternalidad. Yo daba vueltas en torno al tema e intentaba responder a las sabias preguntas con las que me desafiaba. ¡Cómo detestaba tener que darle la razón!

         El tiempo me fue haciendo más perceptivo a sus sutilezas e ironías. De alguna forma misteriosa este sacerdote me tenía cautivado. Me acorralaba hasta la muerte, pero me daba siempre una salida honorable. Le gustaba desmoronar todos mis argumentos.

         Su estilo era único: destrozaba mis argumentos, acusaciones y refutaciones primero desde la lógica, dándome dos posibilidades... o quedar como un tonto o verificar por mi mismo esa estupidez. Luego, y sólo luego, me invitaba a revisar el punto que yo trataba –si tenía sentido– desde el punto de vista de las Sagradas Escrituras. Supongo que uno de sus mayores puntos fuertes era su sólida cultura y su gran vida de piedad.

         Recuerdo perfectamente una fría mañana cuando recibí un aviso telefónico de la parroquia. Me pedía que le visitara en un hospital de los alrededores. Sin meditar en las normas de cautela que tomaba para evitar que mis feligreses se irritaran aún más conmigo, abandoné todo y partí. Ahí me enteré del doloroso cáncer que padecía –jamás dio muestras de sufrir– y del poco tiempo que le quedaba. La cabeza me daba vueltas. Sentía dolor por la partida de quien ya consideraba un amigo.

         Tomé una decisión: haría pública nuestra amistad y le visitaría a diario. Pocos días después le trasladaron, a petición suya, a su residencia.

         Desde ese día le acompañé a diario. Dejé muchos compromisos de lado. La tensión comenzó a crecer hasta llegar a agresiones verbales abiertas y amenazas de quitarme el cargo y el sueldo. Mi familia estaba amenazada con la pobreza.

         Fueron días de mucha angustia. Sabía que caminaba por los caminos correctos. Incluso pensaba en hacerme admitir en la Iglesia. Los temores y las dudas de antes de la internación del Padre M. se disiparon. No quería arrepentirme de mis errores ni recibir el perdón y el consuelo de nadie más. Pero la situación que me rodeaba era tan compleja que me paralizaba.

         Recé muchísimo y acudí a pedir el consejo del Padre M. Él me recibió con mucha amabilidad y escuchó con atención mis problemas. Él ya los conocía. Me habló de la fortaleza de esos mártires que no tuvieron en cuenta ni la carne ni la sangre ni las riquezas, sólo amaron la verdad y dieron público testimonio de su adhesión a la fe. "Más vale entrar al Cielo siendo pobres que irse al infierno por comodidades", sentenció.

         Como adelanté al principio, reuní a mis feligreses y les hice una declaración de mi conversión. "¡El Demonio es protestante!" les dije para abrir la charla. Luego fueron abucheos y no me dejaron terminar las explicaciones.

         Mas tarde reuní a mi familia y les platiqué de cada punto, y respondí a todas las objeciones de fe y de la situación. Mi esposa no discutió mucho: me expulsó de casa. Esa noche dormí acogido por el Padre M. quien me tranquilizó respecto al altercado. Desde entonces y después de pasados años de mi conversión nunca más fui admitido en casa como padre y esposo. Hoy les visito con tanta frecuencia como me permiten, pero sus corazones siguen muy endurecidos. El Padre M. tuvo muchas palabras para mí, pero las que más me llegaron fue su confesión de ofrecimiento de su vida por la salvación de mi alma... y que con gusto veía el buen negocio ya cerrado. Dios escuche las plegarias de mi buen amigo en el Cielo por mi esposa y mis seis hijos para que a su tiempo y forma vivan la vida de gracia de la santa fe.

La importancia de no tener miedo a la exigencia de la Iglesia Católica 
Roma... mi dulce hogar

         Rogué al buen sacerdote me preparara para abjurar mis errores y ser admitido en la Iglesia. Dispuso de todo y una mañana de abril de 2001 fui recibido en el seno de la Esposa de Cristo. En junio de ese mismo año mi querido amigo entregó su alma al Señor, siendo muy llorado por todos cuantos le conocimos mejor. Le lloraron los enfermos y presos que visitaba, los niños y jóvenes de catequesis, los pobres y necesitados que consolaba, los fieles que acudían a él en busca de consejo y del perdón de Dios. En tributo a él escribo estas líneas. Mi querido sacerdote y Revista Cristiandad.org fueron mis dos grandes apoyos e impulsores tanto de mi conversión como de mi impulso apostólico al trabajar especialmente con los conversos y preparados para la conversión.

         Tras su partida la parroquia fue administrada por un sacerdote más cercano al estilo del predecesor del Padre M. Yo sentí mucho esto porque con su prédica y actuar desmentía muchos de esos grandes principios eternos que había conocido y amado.

         A veces me pregunto por la oportunidad de muchos cambios que se hacen más para contentar a los malos que para agradar a los buenos. Recuerdo que mi sacerdote amigo no era muy afecto a ceder ante nosotros, sino mas bien a mostrarnos todas las banderas, incluso las más radicales. Y éstas fueron, precisamente, las que más me indignaron pero a un mismo tiempo me atrajeron.

         Pero persevero en el amor a la Iglesia de siempre, a esa doctrina de la que el Señor dijo que pasarían Cielo y Tierra pero que ni una sola jota sería cambiada.

         Bien sé por experiencia propia y por la de tantos que han compartido conmigo sus testimonios de conversión, que esos coqueteos con el error no producen conversiones. Y las pocas que se producen son de un género muy distinto –por superficiales y emocionales– de las verdaderas conversiones, esas que producen santos. La realidad es la que constataba a diario como Pastor protestante, cuando la poca preparación de los católicos y la confusión que produce el falso ecumenismo llenaban las bancas de nuestras iglesias y los bolsillos de nuestras congregaciones evangélicas. La ignorancia religiosa de los fieles es la cosa más agradecida por las sectas, porque al ser muchas veces hija de la pereza espiritual se acompaña por la pereza intelectual. Basta entonces cualquier cosa que les emocione, que les haga sentir queridos, y luego viene el sermón acostumbrado para hacerles dudar primero y luego darles respuestas rotundas. Eso los desestabiliza y luego les atrae nuestra seguridad. ¡Y luego salimos a la calle a gritar contra los dogmas!

         Ahora, junto con ustedes, puedo acudir a los pies de María Santísima y pedir que por amor a la Divina Sangre de Su Hijo Amado obtenga la conversión de los paganos, de los herejes y cismáticos y que haciendo triunfar a la Iglesia sobre sus enemigos instaure la Paz de Cristo en el Reino de Cristo.

domingo, 11 de noviembre de 2018

¿Cuánto tiempo está presente Jesús en la Eucaristía tras recibir la Comunión? ¿Cuánto tiempo permanece la presencia real de Jesús en nuestros cuerpos?

La respuesta de san Felipe Neri

El gran tesoro de la Iglesia católica es la Eucaristía: Jesús mismo oculto bajo la apariencia de pan y de vino. Creemos, como dice el Catecismo, que “en el Santísimo Sacramento de la Eucaristía están ‘contenidos verdadera, real y substancialmente el Cuerpo y la Sangre junto con el alma y la divinidad de nuestro Señor Jesucristo, y, por consiguiente, Cristo entero’” (CIC 1374).
Además, esta presencia real de Cristo en la Eucaristía no termina inmediatamente después de recibirlo en la Comunión. 
El Catecismo continúa explicando cómo “la presencia eucarística de Cristo comienza en el momento de la consagración y dura todo el tiempo que subsistan las especies eucarísticas” (CIC 1377).
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¿Qué quiere decir esto cuando recibimos a Jesús en nuestra boca? ¿Cuánto tiempo permanece la presencia real de Jesús en nuestros cuerpos?
Hay una historia famosa sobre la vida de san Felipe Neri que nos sirve para responder esta pregunta. Cierto día, mientras Felipe Neri celebraba misa, un hombre recibió la Sagrada Comunión y abandonó pronto la iglesia. El hombre no parecía tener mucha consideración por la Presencia en su interior, así que Neri decidió aprovechar esta oportunidad como ejemplo didáctico. Envió a dos monaguillos con velas encendidas a que siguieran al hombre fuera de la iglesia. Después de un rato caminando por las calles de Roma, el hombre se volvió para ver que los monaguillos continuaban siguiéndole. Confundido, regresó a la iglesia y preguntó a Neri por qué había enviado a los monaguillos. San Felipe Neri respondió: 
“Tenemos que rendir el debido homenaje a Nuestro Señor, a Quien usted lleva consigo. Ya que usted ha descuidado la adoración a Él, envié a dos acólitos para que lo hicieran en su lugar”. El hombre quedó perplejo ante la respuesta y decidió ser más atento a la presencia de Dios en el futuro.
Por lo general, se supone que las especies eucarísticas del pan permanecen durante unos 15 minutos después de su recepción. Es un tiempo basado en la biología básica y refleja la declaración del Catecismo de que la presencia de Cristo “dura todo el tiempo que subsistan las especies eucarísticas”.
Por este motivo muchos santos han recomendado ofrecer 15 minutos de oración después de recibir la Eucaristía, como una muestra de agradecimiento a Dios. Esto permite al alma “saborear” la presencia de Dios y tener una auténtica conversación “corazón a corazón” con Jesús.
En este mundo de ritmo frenético, a menudo nos resulta difícil quedarnos mucho después de misa, pero eso no quiere decir que no podamos al menos decir una breve oración de gracias.
La cuestión principal es que tenemos que recordar que Jesús en la Eucaristía permanece con nosotros durante varios minutos y nos ofrece un momento especial en el que podemos conversar con Él y sentir Su amor en nuestro interior.
Así que ya sabes, que no te sorprenda si algún día tu párroco envía a unos monaguillos para que te sigan hasta tu coche si te olvidas y te vas antes de la misa.

Fuente: Aleteia

jueves, 8 de noviembre de 2018

La Santísima Eucarística salva a una prostituta del suicidio. Gracias a que en la Iglesia encontró, quizá por primera vez, a alguien que se acercó a ella para amarla y no para utilizarla, está recuperando la esperanza

Anteayer me llamó el padre Osmín, un sacerdote venezolano también del Movimiento Cultural Cristiano, consultándome si conocía alguna institución eclesial para la recuperación de las prostitutas. Me comprometí a llamar a las religiosas adoratrices y le pregunté si me podía explicar qué ocurría.
Muy temprano había llegado a su parroquia, en el desvencijado centro de la ciudad, una muchacha de 17 años que buscaba el amparo de la Iglesia para escapar de la trata de mujeres.A los 14 años, tras discutir agriamente con su madre, se escapó de casa y no encontró otra forma de sobrevivir que entregarse por dinero.
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Ha recorrido media Venezuela y parte de Colombia, alquilada a los devastadores de cuerpos y almas jóvenes. Así llegó a nuestra localidad, muy lejos de su lugar de origen. Pero, no aguantó más. Huyó del hotel donde debía encontrarse con unos desalmados y pasó la noche escondiéndose de la oscuridad de sus recuerdos.
Al rayar el alba, añorando el abrazo materno, buscó el regazo que siempre nos acoge, la Iglesia y su figura, María. Y ahí la encontró mi compañero, gimiendo a los pies de la Inmaculada, Consolatrix aflictorum. Ella sabía que esa era su casa y su Madre. Lo sabía con la certeza que el Espíritu solo da a los sencillos y a los sufrientes.
Osmín no la juzgó ni quiso salir de aquello rápidamente. Escuchó largamente a la joven, que le fue desvelando el sufrimiento atroz de un alma hecha jirones a causa del pecado del mundo, también del nuestro, como describe magistralmente el escritor francés Van der Meersch.
Solo al final del relato de su vía crucis, el sacerdote amigo le preguntó cómo había soportado tanta humillación. “Gracias a la Misa, padre”, contestó la adolescente. “He ido todos los domingos, estuviese donde estuviese. Eso me lo enseñó mi abuela en el pueblo donde me crié y es lo que me ha salvado. Si no fuera por la Misa me habría suicidado mil veces. Con vergüenza, me escondía detrás de una columna y le rogaba a Jesús y a la Virgencita que me sacasen de esto. Domingo tras domingo”.
Gracias a que en la Iglesia encontró, quizá por primera vez, a alguien que se acercó a ella para amarla y no para utilizarla, esta joven está recuperando la esperanza y ha empezado a restablecer los lazos rotos con su familia, pieza clave para la sanación.
Yo nunca había entendido eso de que “las prostitutas nos precederán en el Reino de los cielos” como hasta ahora: para ellas, como para los demás que llevan el peso de las consecuencias de nuestro mal, la Eucaristía, la Iglesia, la Santísima Virgen… no son juegos burgueses para usar a capricho. Son cuestiones de vida o muerte. Literalmente.

Por Carlos Ruiz, misionero del Movimiento Cultural Cristiano. Venezuela
Artículo publicado originalmente por Alfa y Omega.

lunes, 5 de noviembre de 2018

Médico abortista en Medjugorje recibe una aterradora visión por los miles de abortos que había practicado y se convierte de manera radical, cambiando para siempre su vida


En el 2011, un grupo de médicos abortistas ateos se extravió durante una caminata turística en Medjugorje.
De pronto, se encontraron en la colina de Crnica, el lugar donde la Virgen María supuestamente se apareció a unos niños en 1981.
Ninguno tuvo la intención de visitar este lugar, solo estaban ahí por los paisajes y diversión.
En ese momento, una ginecóloga de aproximadamente 60 años que había hecho miles de abortos, tuvo una experiencia que cambió su vida.
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“Apenas había puesto un pie en esa colina -indicó- cuando de repente todo cambió ante mis ojos. Las rocas desaparecieron y la colina de repente se convirtió en una pila de huesos y cráneos. Eran todos los bebés que aborté durante 40 años”.
Fue en ese momento en que ella sacó las manos de su bolsillo y gritó: “¡Miren estas manos! ¡Estas son las manos que mataron a una ciudad entera!”
A partir de ese día, ella nunca más participó en abortos, y varios médicos del grupo también tuvieron experiencias de conversión.
Roguemos por la conversión de las almas, y por la perseverancia de estos nuevos hijos de María.
Nota original de ChurchPop.  

domingo, 4 de noviembre de 2018

¿ Deseas AYUDAR en la difusión del CONOCIMIENTO, AMOR y HONRA a la SANTÍSIMA VIRGEN MARÍA, través de su Verdadera Devoción según San Luis María Grignion de Montfort ? Descubre aquí como poder hacerlo ...

El Santo Tratado de la Verdadera Devoción (-numeral 55-) redactado por el Espíritu Santo a través de San Luis María Grignion de Montfort, nos revela: "...Sí, DIOS QUIERE que su Madre Santísima SEA AHORA MÁS CONOCIDA, AMADA y HONRADA QUE NUNCA. Lo que sucederá, sin duda, si los predestinados, con la gracia y luz del Espíritu Santo, entran y penetran en la práctica interior y perfecta de la devoción..." 

Dr. Pablo José Vivas Díaz 
 Predicador del Tratado de la Verdadera Devoción


Romanos 10;14 Pero ¿cómo van a invocarlo, si no han creído en él? ¿Y cómo van a creer en él, si no han oído hablar de él? ¿Y cómo van a oír, si no hay quien les anuncie el mensaje? 15 ¿Y cómo van a anunciar el mensaje, si no son enviados? Como dice la Escritura: «¡Qué hermosa es la llegada de los que traen buenas noticias!»

Para hacer tu generoso aporte a esta valiosa causa de la 
Santísima Madre y Virgen María
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...Lo que enviaron fue como una ofrenda de incienso perfumado, un sacrificio que Dios recibe con agrado. Por lo tanto, mi Dios les dará a ustedes todo lo que les falte, conforme a las gloriosas riquezas que tiene en Cristo Jesús... Apostol San Pablo a los Filipenses 4;18-19

sábado, 3 de noviembre de 2018

Mensaje de la Virgen de la Paz (Medjugorje) "... Queridos hijos, mi Corazón materno sufre mientras miro a mis hijos que no aman la verdad y que la esconden, mientras miro a mis hijos que no oran con los sentimientos y con las obras. Estoy muy triste mientras hablo a mi Hijo de tantos hijos míos que ya no tienen fe y que no le conocen a Él, mi Hijo..."


Mensaje del 2 de noviembre de 2018 en Medjugorje. 

"Queridos hijos, mi Corazón materno sufre mientras miro a mis hijos que no aman la verdad y que la esconden, mientras miro a mis hijos que no oran con los sentimientos y con las obras. Estoy muy triste mientras hablo a mi Hijo de tantos hijos míos que ya no tienen fe y que no le conocen a Él, mi Hijo. 
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Por eso os invito a vosotros, apóstoles de mi amor: tratad de mirar hasta lo profundo del corazón humano y allí encontraréis con seguridad aquel pequeño tesoro escondido. Mirar de esta manera es la misericordia del Padre Celestial. Buscad el bien también donde domina el mal, tratad de comprenderos los unos a los otros y no juzgaros. Esto es lo que mi Hijo os pide y yo, como Madre, os invito a escucharlo. 

Hijos míos, el espíritu es más potente que el cuerpo y llevado con amor y con las obras supera todos los obstáculos. No lo olvidéis: mi Hijo os ha amado y os ama. Su amor está con vosotros y en vosotros cuando sois una cosa con Él. Él es la luz del mundo y ninguno y nada logrará detenerlo en la gloria final. 

Por eso, apóstoles de mi amor, no tengáis miedo de testimoniar la verdad. Testimoniadla con entusiasmo, con las obras, con amor, con vuestro sacrificio y sobre todo con humildad. Testimoniad la verdad a todos aquellos que no han conocido a mi Hijo. Yo estaré a vuestro lado, yo os fortaleceré. Testimoniad el amor que no pasa nunca, porque proviene del Padre Celestial que es eterno y que ofrece la eternidad a todos mis hijos. El Espíritu de mi Hijo estará a vuestro lado. 

Nuevamente os invito, hijos míos, a orar por vuestros pastores. Orad para que puedan ser guiados por el amor de mi Hijo. Os doy las gracias".

Mirjana ha dicho que la Virgen estaba triste.

jueves, 1 de noviembre de 2018

Oraciones de Poder y Liberación: ...Se deberán hacer con aplomo, potencia, autoridad y voz de mando. Tiene que ser con ésta autoridad y contundencia porque de lo contrario los demonios se burlan y no obedecen a una oración débil y sin autoridad...



La Siguiente y potente oración la pueden hacer todos los fieles devotos en estado de gracia (confesados y comulgados frecuentemente). Se deberá hacer con aplomo, potencia, autoridad y voz de mando. Tiene que ser con ésta autoridad y contundencia porque de lo contrario los demonios se burlan y no obedecen a una oración débil y sin autoridad, ni mucho menos obedecen a los que no viven en el Espíritu, ni están en santidad, puesto que no producen luz y para esto es necesario la confesión, la comunión, la oración y la palabra de Dios.

Según la Virgen María en la Revelación que le dio al Padre Stefano Gobbi, debemos confesarnos mes con mes y comulgar frecuentemente.
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Si la persona está siendo asaltada, atormentada y asediada en especial por cualquiera de las siguientes situaciones: sufrimiento, enfermedad y sombra de muerte (en uno mismo o en alguien de la familia), frustración, fracaso, depresión, ansiedad, angustia, miedos, desesperación, falta de trabajo, falta de Fe en la familia o en uno mismo, celos, desprecio, incapacidad para disfrutar la vida, rechazo, humillación, opresión, infelicidad matrimonial y personal, pesadillas, sensación de ser perseguido o acechado, sensación de ser víctima de trabajos de ocultismo, de brujería, santería o energéticos que provocan maldiciones tanto personales como familiares; en caso de todo tipo de torturas mentales, pensamientos de lujuria, lascivia, odio, blasfemia y soberbia (aversión a las cosas de Dios o a la religión y devoción católicas), malas palabras, albur, murmuración, etc; si hay debilidad para caer en tentación y pecado, en fin.. (la lista de situaciones es grandísima). Es necesario comulgar frecuentemente y confesarse. Puede comulgarse incluso diario y confesarse cada 15 días si el ataque es muy fuerte.
Aunque los ataques del mal no sean tan fuertes, es necesario comulgar frecuentemente y confesarse mes con mes siempre pues a diario se nos pega "polvo de pecado" o iniquidad como explica el Padre Carlos Arturo Cancelado Velasco.
La Virgen María le mostró en una visión al Padre Gobbi, que la Iglesia Católica espiritualmente es como un leproso llena de llagas Hediondas. La Virgen le dijo al Padre Gobbi: No existe ninguna celebración eucarística en la que no se cometan comuniones sacrílegas". Pues como explica el Padre muchas personas reciben el cuerpo de cristo en pecado, sin estar confesadas y totalmente limpias (en estado de gracia, en estado de santidad) para comulgar y esto es tremendamente grave.
En 1982 la Virgen a través de una de las videntes de Medjugorje pidió que nos confesáramos una vez al mes, pero más tarde ella pidió a los visionarios que se confesaran cada semana.
En la noche de la Fiesta de la Anunciación (24/3/85), la virgen nos vuelve a decir: "Hoy quiero invitarlos a que se confiesen, aunque lo hayan hecho hace poco...Los invito a que se reconcilien con el Señor".

Dice la Virgen que si la gente supiera esto harían filas y filas para confesarse.

La Virgen le dijo al padre Gobbi: En estos tiempos nunca fue tan necesario el "sacramento de la confesión frecuente" como hasta ahora. Hoy en día, la confesión está desapareciendo de la vida práctica de mis amados hijos y éste, es un signo de crisis por la que atraviesa la Iglesia....Deseo que el sacramento de la reconciliación sea nuevamente puesto en todo su esplendor. Deseo que todos mis hijos se acerquen profusamente y con gran entusiasmo a esta fuente de gracia de la Misericordia divina (tomado de la Virgen habla a sus bien amados sacerdotes).

La confesión no solo consiste en decir nuestros pecados personales sino en denunciar a las fuerzas del mal que están azotando nuestra vida y la de nuestros seres amados. Es necesario pedir al Espíritu Santo y a María, nos iluminen días antes de pasar a la confesión. La confesión extirpa el pecado de raíz.

Para los que se conocen católicos pero no son devotos y que no llevan una vida de crecimiento espiritual en la santidad y que no se acercan a los sacramentos (sobre todo no se confiesan), ni asisten a misa con devoción, y solo asisten por tradición moral por invitación de eventos familiares que involucren la celebración de la Santa Misa y que incluso llegan a comulgar con pecados graves. Es necesario se reconcilien lo antes posible con Dios. Si hay pecados graves, es necesaria la confesión mensual, la penitencia y comulgar diario. Si solo hay pecados veniales, también es necesaria la confesión mensual.

Todos hemos sido llamados a ser Santos: 1a Corintios 1:2, Romanos 1:7. La Santidad no es sinónimo de volverse agachado, menso, débil o masoquista en contra de las fuerzas del mal que sin descanso y a cada momento buscan oprimirnos, torturarnos, humillarnos, aplastarnos y destruirnos. Muchas personas tienen el mal concepto de que "volverse santo" es volverse débil y esto es un grave error. La Santidad consiste en disciplinar nuestra mente, edificar nuestro espíritu y romper las cadenas del mal que azotan nuestras vidas, no con nuestras fuerzas o habilidades mentales y físicas sino con nuestra vida de oración, con nuestra vida en el Espíritu Santo a través de la Cristificación y Santificación constantes a través de la meditación de la palabra de Dios, la Biblia, la Confesión, la Misa, las obras de misericordia y reparación o penitencia y nuestras vastas y vastas riquezas católicas como el poder del Santo Rosario (San Pablo dice a los Romanos: No te dejes vencer por el mal antes bien, vence al mal con el bien Romanos 12:21). La Santidad a través del Don de Ciencia y discernimiento que da el Espíritu Santo se convierte en un arma que nos capacita ver la atrocidad y destrucción del mal (del pecado) no sólo físico sino a nivel espiritual en nuestras vidas. La Santidad es la única Verdad y luz de Dios que siempre ha existido antes del mundo y existirá por toda la eternidad. La Santidad es una disciplina mental para que crezcamos día a día en la luz de Dios y no regresemos a nuestra antigua naturaleza (La Carne). La Santidad nos faculta en la purificación y el camino a Dios. Esta disciplina mental se llama "santificación" y solo se obtiene a través de una "Cristifiación" diaria (el crecimiento en Cristo) y los dones del Espíritu. Todos los santos fueron verdaderos héroes, verdaderos combatientes de Luz, que se revistieron de la armadura de Dios (Efesios 6:10,11) y que disciplinaron al máximo su vida, su cuerpo, su mente, su alma y su espíritu.

En conclusión para hacer que la siguiente Oración tenga su poderoso efecto tenemos que: estar confesados y comulgados frecuentemente (a lo que llamamos "estado de gracia" con Dios), y como nos lo ha mandado nuestra Santísima Madre.
Llevar una vida de santidad (una vida en el espíritu y ya no en la carne (Leer Romanos 8).
Hacer el Rosario y el Viacrucis frecuentemente si es posible todos los días de nuestra vida.
Estudiar, meditar, aprender, aplicar y practicar "la palabra de Dios" (La Biblia) todos los días de nuestra vida y no solamente conformarse con escuchar el evangelio de la misa y también leer, estudiar y meditar nuestro catecismo.
Conocer la vasta riqueza de la Iglesia católica: que es un escapulario, cuantos tipos hay que promesas tienen, así igual los diferentes tipos de rosarios (el Santo Rosario, el de la Sangre de Cristo, el del Espíritu Santo, el del liberación, el de la Coronilla de San miguel Arcángel, etc), las miles de imágenes, oraciones, novenas con su respectiva historia, promesas e indulgencias (el sagrado corazón, la medalla de San Benito, la Medalla Milagrosa, la vida de los más de 6,500 santos y sus obras, los cuales fueron verdaderos combatientes de luz contra las fuerzas demoníacas a través de una vida ejemplar de cristificación y santidad). Conocer que es la comunión de los santos como una arma poderosa que tenemos los católicos además de la intercesión de María la cual encabeza junto con San Miguel Arcángel la ofensiva contra los ejércitos demoníacos. Conocer la historia y las miles y miles de riquezas y armas que tenemos como católicos y que muchos han ignorado y siguen ignorando (Como católicos estamos invitados a volvernos verdaderos fieles devotos santos, verdaderos valerosos combatientes de luz, verdaderos católicos cristianos combatientes de Dios armados con la armadura de la Fé (Efesios 6:13), cristificándonos, santificándonos, y edificándonos todos los días. Pues ya no podemos ser del mundo, pues ahora somos de la luz (Efesios 5:8).
Hacer oración: La Virgen María dijo a los videntes de Medjugorje "ustedes pueden orar hasta 4 horas al día", cuando alguien dijo "eso es pedir demasiado" la Virgen contestó "Es solo una sexta parte del día". Sin la oración estamos enfermos espiritualmente como dice el Padre Albert Shamon. La Virgen ha dicho: "Queridos jóvenes, comiencen Hoy a cultivar sus corazones, de la misma manera que cultivan sus campos". Cultivar un campo no solamente requiere tiempo sino también esfuerzo.
Hacer el Santo Rosario y el viacrucis frecuentemente (3 veces por semana como mínimo) y en la medida de lo posible todos los días de nuestra vida. Después de esto se puede hacer cualquier oración que uno necesite. Cuando no estemos en la Iglesia, orar de preferencia con un Crucifijo y Medalla de San Benito bendecidos.


Oraciones de Liberacion Corta:
a) Padre Hijo y Espíritu Santo, protégeme con la Sangre de Jesús y con la Pureza Inmaculada de María, Con San Miguel Arcángel. Yo.....Renuncio, corto, ato, amordazo y destruyo, mando fuera de mí y de nosotros todo daño de Satanás, y de sus malos espíritus, todos los sellos de maleficio, sortilegio, encatamiento, de magia blanca y negra, de muerte y destrucción, de robo, miseria, pobreza, enfermedad de cáncer y muerte, infelicidad personal y matrimonial. Todo lo Mando derrotado y fuera de mí y nunca más regresen a nosotros y todo se vaya sin hacer daño a nadie. Sello esta liberación con el Espíritu Santo para que sea quitada de míy de nosotros toda venganza y revancha de Satanás y de los suyos; Espíritu Santo, danos tu Divina P con la Virgen María providencia conforme a tu divina voluntad. Amén.

b) Invoco la protección de la Sangre Preciosa de Jesús sobre todo mi ser, mis bienes materiales y espirituales. Padre, Hijo y Espíritu Sango en el Nombre de Jesús, por la Virgen María Inmaculada y la ayuda de San Miguel Arcángel, Yo (diga su nombre completo) denuncio, renuncio, ato, amordazo, destruyo, nulifico y hecho fuera de mí todo daño de satanás así como a todos los espíritus inmundos que él ha enviado contra mí, contra mis bienes personales y comunitario, específicamente nulifico todos los sellos malignos que me hayan puesto desde el seno de mi madre y remuevo todo espíritu ancestral que haya llegado a mi familia por maleficio antiguo, sortilegio, encantamiento, prácticas de magia blanca, negra o de cualquier color, y que esto u otras cosas demoniacas y ocultas nos estén causando: exterminio, muerte, destrucción, despojo, rechazo, humillación, robo, miseria, pobreza, miedos, cualquier tipo de bloqueo o infelicidad personal y matrimonial, persecución incesante de la maldad para desalentarme y para obligarme a ceder en acciones contrarias a Dios, todo esto lo mando derrotado a los pies de la Santa Cruz, sin hacer daño a nadie, para nunca jamás volver. Nulifico cualquier clase de venganza o revancha del demonio y sus secuaces por esta oración que acabo de hacer y sello con el Espíritu Santo de Dios mi ser para que lo que ha sido liberado no vuelva nunca jamás. Amén.

Oraciones de liberación Larga:

a) Santa Trinidad Padre, Hijo y Espíritu Santo, los amamos y adoramos. Cúbrenos con la victoriosa "Sangre de Nuestro Señor Jesucristo" y con la "Pureza Inmaculada de la Virgen María". Señor Jesús "Por tus llagas todos hemos sido sanados y liberados del poder del mal" (1 Pedro 2,24). Santa Trinidad: Padre, Hijo y Espíritu Santo, cúbrenos con la providencia y protección de San Miguel Arcángel y todos los ángeles del Cielo, con san Pedro y san Pablo y todos los santos. Gracias Jesús porque por tu Bautismo nos has hecho sacerdotes laicos. Padre Nuestro somete a tu Poder, toda mi persona, mi familia, mi trabajo, mis bienes contra todo mal y daño. Yo (dí tu nombre) renuncio a Satanás, corto, ato, amordazo, nulifico, hecho fuera de mí todo daño, todo ataque, seducción, fascinación, opresión, obsesión de voces, insinuaciones y obras contrarias a mi Señor Jesús, por medio de trabajos de magia blanca y negra que yo me he hecho, o que me han o me estén haciendo otras personas vivas o muertas. Con la autoridad de Jesús y de María mandamos fuera de nosotros todo espíritu de muerte destructora por alcohol, droga, enfermedad, cáncer o conjuro que va contra tu Voluntad Divina, Mandamos fuera de nosotros a Satanás y a todos los espíritus mayores y menores del aire, del suelo, del subsuelo, a todo espíritu que ataca mi pensamiento, palabra y obra; con enfermedad de muerte destructora por alcohol, droga, de cáncer (gripa, picazón, embolia, pérdida de la razón y de la memoria, arritmia, taquicardia, vejez prematura, invalidez, ceguera, sordera; falta de trabajo, pobreza y miseria, robo, asalto, terremoto o desgracia; infelicidad personal y matrimonial; por toda falta de fe, esperanza y caridad o conjuro que va contra tu Voluntad Divina. Con tu Santo Espíritu tomamos tu autoridad Jesús y María para atar y desatar en la tierra y en el cielo todo el mal que nos aparta de la Voluntad de Dios, todo lo que daña nuestro cuerpo, alma y espíritu; todo lo que nos cierra los dones de Dios y de la Iglesia. Renunciamos a todos los malos espíritus de maleficio, sortilegio, encantamiento, a todos los espíritus mayores y menores del aire, del suelo y subsuelo que nos dañan por autoengaño de inseguridad, miedo, mentira, desconfianza, manipulación, control mental, por temor de rechazo, de mi baja estima; a todos los males que he recibido de mis padre y hermanos, o de las personas que tú Jesús ya sabes que nos están atacando. Con el mandato del Espíritu Santo queden rotos los sellos de todos los males y se vayan fuera con todos sus efectos, causas, consecuencias y atributos a los pies de la Cruz de Cristo Jesús, nunca más regresen a nosotros y se vayan sin hacer daño a nadie.

b) Santa Trinidad de Dios: Padre, Hijo y Espíritu Santo, los amamosy adoramos (inclinamos la cabeza), cúbranos con la Sangre de Jesucristo y dénos la victoria que Él alcanzó en la Cruz, ya que "por Sus Llagas todos hemos sido sanados y liberados del poder del mal" (1a Pedro 2, 24) cúbranos con la Pureza Inmaculada de María, envíenos a San Miguel Arcángel, que todas las jerarquías angélicas estén en orden de batalla bajo la dirección de él. Nos unimos a la comunión de los santos y santas del cielo y así todos unidos, tomamos autoridad, en el Santo Nombre de Jesús, sobre toda potestad y dominación demoniaca que esté sobre, atrás y delante de nosotros para matarnos, para destruir nuestros trabajos y frutos, nuestra salud corporal, mental, espiritual, nuestra economía, para destruir nuestros planes de bondad, de prosperidad, de éxito, de amor en Dios; tomamos autoridad sobre toda y cualquier clase de rito demoniaco hecho desde épocas antigua por nuestros ancestros que amenazan destruirnos, ponemos sobre estos ritos la Sangre de Cristo derramada por nosotros en la Cruz, para que sean deshecha las obras del diablo en este mismo momento y para siempre, sin importar el tiempo, el lugar y la forma en las que fueron hechas; tomamos autoridad en el Santo Nombre de Jesús y por la infinita obediencia, humildad y pureza de la Santa Virgen María, madre nuestra:, para que sean denunciados, atados, amordazados y echados fuera de nosotros los seres oscuros espirituales, que se han apoderado de nuestros bienes de toda clase y nos han despojado con lo que Dios nos ha querido bendecir; nulificamos con la fuerza y el poder del Espíritu Santo la interceptación con la que satanás ha actuado, para impedir que los bienes que Nuestro Señor Jesucristo asignó para nosotros, hayan llegado. Revestidos con la Santidad de la Trinidad de Dios tomamos posesión de lo nuestro y ordenamos que sea devuelto lo que nos ha sido sustraído inmediatamente! Santa María Madre Inmaculada, ordénale y obliga a satanás que nos devuelva lo que nos usurpó; cancelamos toda red de mentiras, malos entendidos y controles que arteramente el demonio ha usado para esto, sea en nuestro corazón, mente, carácter o en el de las personas de las que se valió el mal para ejecutar tales acciones; dueños de la inmensa Bondad de Nuestro Salvador Jesucristo, invocamos los dolores santos de Jesús en la Cruz para deshacer tales acciones y revestidos de la Resurrección Gloriosa de Jesucristo tomamos autoridad sobre nuestros bienes ya purificado por la acción de los ángeles del Cielo, purificados por la Sangre Redentora de Cristo. Que así se cumpla, porque está en nuestra Fe. En el Nombre del Padre, del Hijo y del Espíritu Santo. Amén, Amén, Amén.
Otras oraciones igual de fuertes:

Decir la siguiente oración todos los días (al levantarse, al medio día, a las 6 de la tarde y al acostarse):

Señor Dios, apiádate de mí, siervo tuyo, que, a causa de muchas insidias, me he vuelto como un objeto perdido; sálvame de la mano de mis enemigos y ven a buscarme si estoy perdido(a), acógeme cuando me encuentres y no me abandones, así podré agradarte por siempre, porque sé que me has redimido con tu fuerza, por Jesucristo Nuestro Señor. Amén.

Oración de Protección
Yo…(decir nombre completo) con la sangre preciosa de Jesús, protejo y sello todo mi ser interior y exteriormente, deposito en el corazón inmaculado de María todo mi haber y poseer, para que ni el presente, ni en ningún momento futuro, lleguen a ellos daños por venganzas de lo oculto. En el nombre de Jesús queda prohibida toda acción e interacción, toda comunicación e intercomunicación espiritual. Invoco la presencia de los ángeles, arcángeles, Miguel, Gabriel y Rafael, principados, virtudes, potestades, dominaciones, querubines, serafines y tronos de Dios. Para que sean ellos quienes lleven a cabo esta batalla contra el mal. Pido la Ayuda de la comunión de los santos. Amén, amén, amén.
Oración de Perdón

Yo….Perdono en tu nombre Jesús A….. y a mis antepasados por todas las ofensas, humillaciones, envidias, maldiciones y todo lo malo que he recibido de ellos. Con Jesús los bendigo, que Él les de su amor, su misericordia, les multiplique todos sus bienes del cielo y de la tierra. Jesús dame tu don de cortar mi rencor, mis resentimiento y odio que tengo contra…..

Oración de Liberación

Yo….Renuncio a satanás, corto, ato, amordazo, nulifico y echo fuera de mi todo lo que yo hice o me están haciendo por venganza de lo oculto, brujería, hechicería y toda maldición. Todo sortilegio, conjuro, perjuro, pacto y reto satánico para obtener poderes, sellos, alianzas, consagraciones, riqueza, trabajo, salud, control sobre mi persona.

Yo….Renuncio, ato, amordazo, corto, destruyo, nulifico y echo fuera de mi todo espíritu malo, guardián, protector cósmico, vigilante, contra mí. Renuncio al espiritismo, espiritualismo, a la invocación de personas muertas, por ritos de masonería, santería, vudú, encantamiento, chamanismo, operaciones , control mental, masonería, filosofía rosacruz, dianética, metafísica, nueva era, por veneración a la santa muerte, por ir a la lectura de mi futuro, por cartas astrales, horóscopos, ouija.
Yo….Renuncio a los ataques que he recibido por consagraciones satánicas mías o que hayan mandado a hacer por ritos de fuego, veladoras, velas de colores, fotografías, fetiches, prendas de vestir, polvos, bálsamos, alimentos, bebidas, sangre de animales sacrificados, ungüentos, lociones, hierbas, objetos, imágenes, listones, hilos, cuerdas, agujas, cuchillos.
Yo….Renuncio a toda lujuria, pornografía, prostitución, aborto, violación, disolución, ruptura o desintegración familiar, infidelidad venial y mortal, deslealtad, desconfianza, soltería, incomunicación, descuido, falta de voluntad, chismes, difamaciones, humillaciones y rechazos.
Yo…Renuncio a todo lo que yo he hecho o me esté causando ignominia, asedio, odio, rencor, rechazo, desprecio, maldición, resentimiento, enojo, depresión, envidia, mala suerte. Renuncio a mis adicciones, enfermedades crónicas, deseos de suicidio, alcoholismo, drogadicción, avaricia, codicia, robo, falta de trabajo, miseria, pobreza, bloqueo, debilidad, egolatría, egoísmo, traición, destrucción, insomnio, sonambulismo, tabaquismo, nerviosismo, falta de memoria, obsesión, miedo, temor, cobardía, fracaso, inseguridad, soledad, barreras, fortaleza, orgullo, soberbia, vanidad, amargura, fascinación, seducción, dureza, inconstancia, esclavitud emocional con personas insanas, mentira, hipocresía e intolerancia, incredulidad, falsa religiosidad, falta de respeto a mí mismo y a los demás, violencias física o verbal, falta de control y dominio de mi ser, abandono, falta de amor, ausencia, vacío, lujuria, manipulación, venganza y de todo lo que yo no haya mencionado, pero que tu sepas Señor Jesús que hice o recibí desde mis antepasados hasta ahora. Todo lo que está enfermando mi ser físico, psicológico, espiritual, a mi familia, con mi trabajo y con mis amistades.
Queda destruida toda forma de adversidad, con todos sus efectos, causas, consecuencias y atributos en toda mi vida, por las llagas de Jesús me declaro sano y libre. Sello toda esta liberación por medio del Espíritu Santo para recibir los dones y frutos de su amor, providencia y salud personal y matrimonial. Amén, amén, amén.

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Fuente: Notas y comentarios marianos extractados del libro: "La Virgen María en Medjugorge, Nos enseña a Orar" por Rev. Albert J.M. Shamon.

Gloria a Dios, al Hijo y al Espíritu Santo, Gloria a nuestra Amadísima Madre "La Virgen María". Vida, Amor y Bendición a nuestra Bendita Iglesia Católica. Amén
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