Visión y Proposito



Nuestra visión y propósito, en perfecta obediencia al mandato de Jesús Nuestro Señor de "DISCERNIR LOS SIGNOS Y SEÑALES DE LOS TIEMPOS", es el difundir los Mensajes que para este tiempo final, Dios Padre esta recordando y explicitando a su Iglesia y al mundo a través de sus dos Ungidos y Testigos, es decir, los CORAZONES UNIDOS Y TRIUNFANTES DE JESÚS Y MARÍA, y así poder contribuir con su plan en el llamado y preparación de los DISCÍPULOS DEL FIN DE LOS TIEMPOS.


En cuanto a las Revelaciones y Profecías Privadas, que se publica en este Blog, en virtud de la derogación de los cánones 1399 y 2318 del Código de Derecho Canónico y de la vigencia del Decreto del Papa Urbano VIII, SOLO AL SANTO MAGISTERIO DE LA IGLESIA CATÓLICA, APOSTÓLICA Y ROMANA le corresponde determinar sus AUTENTICIDAD Y CARÁCTER SOBRENATURAL, a cuya decisión final dócilmente nos sometemos, sin olvidar, a San Pablo que nos exhorta: " No despreciéis las profecías; examinadlo todo y quedaos con lo bueno" 1ra. de Tesalonicenses 5;20 y San Juan Evangelista que nos profetiza: " Pero cuando EL, el Espíritu de la verdad, venga, os guiará a toda la verdad,...... y os hará saber lo que habrá de venir." Jn 16;13.

Sin embargo, ya que, la Iglesia no objeta en principio el difundir estas revelaciones privadas, mientras se las estudia por su contenido y frutos, esperamos que no se las busque por la sola satisfacción de la curiosidad, sino por un deseo VERDADERO DE CONVERSIÓN Y SALVACIÓN para el Alma, traducido en la realización de obras de Misericordia Concretas.

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martes, 11 de febrero de 2020

Descubre el Poder Sacramental de los Aros o Anillos Nupciales (Alianza Matrimonial) "...Bendecido y elevado de categoría, el anillo nupcial pasa de ser un simple arito, así sea de modesto hierro, a convertirse en un instrumento de vida consagrada como si se tratara también de una profesión de vida religiosa, llena de renuncias y sacrificios santificantes. Signo de oración de la iglesia por sus hijos, dispone para recibir gracias y otros efectos para la vida espiritual, y puede incluso llegar a tener la FUERZA DE EXORCISMO contra tentaciones y ataques de espíritus malignos que inducen al adulterio y la fornicación..."

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De hierro, plata u oro, o de cualquier aleación, el pequeño aro que se coloca en los dedos adquirió una significación más alta que la que tenía en la antigüedad pagana, tan pronto la Iglesia lo constituyó en símbolo de alianza indisoluble entre los dos cónyuges.
Claro que los judíos y los romanos -e incluso se cree que otros pueblos paganos, tenían la costumbre de que el varón le colocaba en el meñique un anillo a su futura esposa, pero era un anillo con un significado distinto. Se trataba de un voto de confianza entregándole una réplica del anillo o sello personal que él llevaba en el pulgar con el que lacraba sus cartas confidenciales y sus contratos. Costumbre más de las clases pudientes que de las populares.
Símbolo del amor
Sin embargo, cosa distinta es que él y ella de cualquier clase social, intercambien anillos nupciales el día de la boda y se acostumbre colocarlo en el dedo anular de la mano izquierda, bien junto al del corazón, donde se siente más el pulsar del poderoso órgano que simboliza al amor que debe ser solamente para Dios.

Las cinco promesas de Llama de Amor de Inmaculado Corazón (Pulsa en este enlace)
Puede sonar muy romántico y hasta sentimental, pero la costumbre que nació así en la Europa del siglo VI, se extendió por todo el planeta y todavía hoy bajo cualquier nominación religiosa o cultura, los matrimonios intercambian anillos en el ya universalmente llamado dedo anular de la mano izquierda.
En algunos países se les denomina "alianzas" y es usual que ellas ingresen solemnemente al templo sobre un elegante almohadón pequeño llevado en las manos de un pajecillo. Durante la aplicación del Sacramento el sacerdote las bendice y rocía con agua bendita, y acto seguido convida los novios a que mutuamente se las intercambien repitiendo palabras de compromiso, fidelidad y amor.
¿Qué sentido transmite?
Por supuesto que este pequeño ceremonial incluido dentro del sacramento no es obligatorio ni su ausencia invalidaría un matrimonio. Dignificado por la solemnidad sobrenatural, como solamente la Iglesia podía haberlo concebido para la mayor gloria de Dios y consolidación del amor conyugal, trasmite mayor sentido al mutuo convenio de una pareja.

María y los Tres Tiempos de la Sagrada Eucarística (Pulsa en este enlace)
Pero el anillo nupcial puede llegar a revestir condición de auténtico sacramental como el llamado Piscatorio o anillo del pescador, aquel que se colca al nuevo Pontífice una vez proclamado después del Cónclave. O como el que reciben los religiosos desde cardenales y obispos hasta monjas.
Su poder protector
Bendecido y elevado de categoría, el anillo nupcial pasa de ser un simple arito, así sea de modesto hierro, a convertirse en un instrumento de vida consagrada como si se tratara también de una profesión de vida religiosa, llena de renuncias y sacrificios santificantes. Signo de oración de la iglesia por sus hijos, dispone para recibir gracias y otros efectos para la vida espiritual, y puede incluso llegar a tener la fuerza de un exorcismo contra tentaciones y ataques de espíritus malignos que inducen al adulterio y la fornicación.
Llevar siempre consigo ese anillo, más que un acto de amor y fidelidad o un deber conyugal, es mejor una buena protección, ya que bien se dice que una vez constituida la pareja conyugal, Dios asigna un ángel especial para ella, y su finalidad es protegerla y protegerlos individualmente en función del matrimonio como a “una sola carne” que ya son los dos.
Una sola carne eran antes de que Dios sacara a Eva del costado de Adán, una sola carne vuelven a ser ahora hasta que la muerte los separe y en el Cielo sean como ángeles. (Mc 12,25).
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Fuente:

Antonio Borda | Gaudium Press

La Historia más Completa de Nuestra Señora de Lourdes, Francia. El 11 de febrero de 1858, la Virgen María se aparecía a la niña Bernardita Soubirous dieciocho veces en total, en la gruta de Massabielle: “tan bella que cuando se la ha visto una vez, se querría morir para volverla a ver”. Como queriendo indicar que el cielo ratificaba lo que había hecho en la tierra el Vicario de Jesucristo, el 8 de diciembre de 1854, el Papa Pío IX había definido el dogma de la Inmaculada Concepción de la Virgen María


A partir de ahí Lourdes se ha manifestado como un gran centro de sanaciones y cientos de santuarios y grutas dedicados a la Virgen de Lourdes coronan el mundo.

Lourdes, es una ciudad francesa situada en las llanuras de Bigorre, al sureste del departamento de Altos Pirineos, en la región de Mediodía-Pirineos, a una altitud de 400 metros. Está bañada por el río Gave de Pau que procede de Gavarnie

Es uno de los lugares de mayor peregrinaje en el mundo, millones de personas acuden cada año y muchísimos enfermos han sido sanados en sus aguas milagrosas.

La fiesta de Nuestra Señora de Lourdes del 2008, el 11 de febrero, celebró los 150 años de la Aparición y allí peregrinó Benedicto XVI, siendo el segundo Papa en hacerlo, el primero fue Juan Pablo II.

LA VIRGEN SE APARECE EN LOURDES


JUEVES 11 DE FEBRERO: EL ENCUENTRO

El 11 de febrero de 1858, tres niñas: Bernadette Soubirous acompañada de su hermana y de una amiga, se dirigen a la Gruta de Massabielle, al borde del Gave, para recoger leña, ramas secas y pequeños troncos.
Mientras se está descalzando para cruzar el arroyo, oye un ruido como de una ráfaga de viento, levanta la cabeza hacia la Gruta:
vi a una Señora vestida de blanco: llevaba un vestido blanco, un velo también de color blanco, un cinturón azul y una rosa amarilla en cada pie”. Hace la señal de la cruz y reza el rosario con la Señora. Terminada la oración, la Señora desaparece de repente.

DOMINGO 14 DE FEBRERO: EL AGUA BENDITA

Bernardita siente una fuerza interior que la empuja a volver a la Gruta a pesar de la prohibición de sus padres. Debido a su insistencia, su madre le da permiso para volver. Después de la primera decena del rosario, Bernardita ve aparecer a la misma Señora. Le echa agua bendita. La Señora sonríe e inclina la cabeza. Terminado el rosario, la Señora desaparece.

JUEVES 18 DE FEBRERO: LA SEÑORA HABLA

Por primera vez, la Señora habla. Bernardita le ofrece papel y una pluma y le pide que escriba su nombre. La Señora le dice:
“No es necesario” y añade “No te prometo hacerte feliz en este mundo, sino en el otro. ¿Quieres hacerme el favor de venir aquí durante quince días?”.

VIERNES 19 DE FEBRERO: APARICIÓN BREVE Y SILENCIOSA

Bernardita llega a la Gruta con una vela bendecida y encendida. De aquel gesto nacerá la costumbre de llevar velas para encenderlas ante la Gruta.

SÁBADO 20 DE FEBRERO: EN EL SILENCIO

La Señora le ha enseñado una oración personal. Al terminar la visión, una gran tristeza invade a Bernardita.

DOMINGO 21 DE FEBRERO: “AQUERO”

Por la mañana temprano la Señora se presenta a Bernardita, a la que acompañan un centenar de personas. Después es interrogada por el comisario de policía Jacomet, que quiere que diga lo que ha visto. Bernardita no habla más que de “AQUERO” (aquello).

MARTES 23 DE FEBRERO: EL SECRETO

Rodeada por unas ciento cincuenta personas, Bernardita se dirige hacia la Gruta. La Aparición le comunica un secreto, una confidencia “sólo para ella”, pues sólo a ella concierne.

MIÉRCOLES 24 DE FEBRERO: ¡PENITENCIA!

Mensaje de la Señora:
“¡Penitencia! ¡Penitencia! ¡Penitencia! ¡Ruega a Dios por los pecadores!. ¡Besa la tierra en penitencia por los pecadores!”

JUEVES 25 DE FEBRERO: LA FUENTE

Trescientas personas están allí presentes. Bernardita cuenta:
me dijo que fuera a beber a la fuente […] no encontré más que un poco de agua fangosa. Al cuarto intento, conseguí beber; me mandó también que comiera hierba que había cerca de la fuente, luego la visión desapareció y me marché”.
Ante la muchedumbre que le comenta: “¿Sabes que la gente cree que estás loca por hacer tales cosas?“, Bernardita sólo contesta, “es por los pecadores”.

SÁBADO 27 DE FEBRERO: SILENCIO

Hay allí ese día ochocientas personas. La Aparición permanece silenciosa. Bernardita bebe agua del manantial y hace los gestos habituales de penitencia.

DOMINGO 28 DE FEBRERO: PENITENCIA

Más de mil personas asisten al éxtasis. Bernardita reza, besa la tierra y se arrastra de rodillas en señal de penitencia. A continuación se la llevan a la casa del juez Ribes que la amenaza con meterla en la cárcel.

LUNES 1 DE MARZO: PRIMER MILAGRO

Se han congregado más de mil quinientas personas y entre ellas, por primera vez, un sacerdote. Durante la noche, Catalina Latapie, una amiga de Lourdes, acude a la Gruta, moja su brazo dislocado en el agua del manantial y el brazo y la mano recuperan su agilidad.

MARTES 2 DE MARZO: MENSAJE PARA LOS SACERDOTES

La muchedumbre aumenta cada vez más. La Señora le encarga:
“Vete a decir a los sacerdotes que se construya aquí una capilla y que se vengan en procesión.”
Bernardita se lo hace saber al cura Peyramale, párroco de Lourdes. Éste tan sólo quiere saber una cosa: el nombre de la Señora. Exige, además, como prueba, ver florecer en invierno el rosal silvestre de la Gruta.

MIÉRCOLES 3 DE MARZO: UNA SONRISA

A las siete de la mañana, cuando ya hay allí tres mil personas, Bernardita se encamina hacia la Gruta; pero ¡la Visión no aparece! Al salir del colegio, siente la llamada interior de la Señora; acude a la Gruta y vuelve a preguntarle su nombre.
La respuesta es una sonrisa. El párroco Peyramale vuelve a decirle: “Si de verdad la Señora quiere una capilla, que diga su nombre y haga florecer el rosal de la Gruta.”

JUEVES 4 DE MARZO: ¡EL DÍA MÁS ESPERADO!

El gentío cada vez más numeroso (alrededor de ocho mil personas) está esperando un milagro al finalizar estos quince días. La visión permanece silenciosa.
El cura Peyramale se mantiene en su postura. Durante los veinte días siguientes, Bernardita no acudirá a la Gruta; no siente dentro de sí la irresistible invitación.

JUEVES 25 DE MARZO: ¡EL NOMBRE QUE SE ESPERABA!

Por fin la visión revela su nombre; pero el rosal silvestre sobre el cual posa los pies durante las apariciones no florece. Bernardita cuenta:
“levantó los ojos hacia el cielo, juntando en signo de oración las manos que tenía abiertas y tendidas hacia el suelo, y me dijo: que “soy la Inmaculada Concepción”.
La joven vidente salió corriendo, repitiendo sin cesar, por el camino, aquellas palabras que no entiende.
Palabras que conmueven al buen párroco, ya que Bernardita ignoraba esa expresión teológica que sirve para nombrar a la Santísima Virgen. Solo cuatro años antes, en 1854, el papa Pío IX había declarado aquella expresión como verdad de fe, un dogma.

MIÉRCOLES 7 DE ABRIL: EL MILAGRO DEL CIRIO

Durante esta Aparición, Bernardita sostiene en la mano su vela encendida, y en un cierto momento la llama lame su mano sin quemarla. Este hecho es inmediatamente constatado por el médico, el doctor Douzous.

JUEVES 16 DE JULIO: ÚLTIMA APARICIÓN

Bernardita siente interiormente el misterioso llamamiento de la Virgen y se dirige a la Gruta; pero el acceso a ella estaba prohibido y la gruta, vallada. Se dirige, pues, al otro lado del Gave, enfrente de la Gruta.
“me parecía que estaba delante de la gruta, a la misma distancia que las otras veces, no veía más que a la Virgen, ¡jamás la había visto tan bella!”.

7 ELEMENTOS DEL MENSAJE DE LA VIRGEN

El Mensaje que la Santísima Virgen dio en Lourdes, puede resumirse en los siguientes puntos:

1- Es un agradecimiento del cielo por la definición del dogma de la Inmaculada Concepción, que se había declarado cuatro años antes por Pio IX (1854), al mismo tiempo que así se presenta Ella misma como Madre y modelo de pureza para el mundo que está necesitado de esta virtud.

2- Derramó innumerables gracias de sanaciones físicas y espirituales, para que nos convirtamos a Cristo en su Iglesia.

3- Es una exaltación a la virtudes de la pobreza y humildad aceptadas cristianamente, al escoger a Bernadette como instrumento de su mensaje.

4- Un mensaje importantísimo en Lourdes es el de la Cruz. La Santísima Virgen le repite que lo importante es ser feliz en la otra vida, aunque para ello sea preciso aceptar la cruz. “Yo también te prometo hacerte dichosa, no ciertamente en este mundo, sino en el otro”.

5- En todas la apariciones vino con su Rosario: La importancia de rezarlo.

6- Importancia de la oración, de la penitencia y humildad (besando el suelo como señal de ello); también, un mensaje de misericordia infinita para los pecadores y del cuidado de los enfermos.

7- Importancia de la conversión y la confianza en Dios.


LOS MILAGROS

Han sido muchos los milagros marianos que han acontecido a lo largo de los siglos, pero sin duda alguna, aquellos realizados por la Virgen que se presento hace 150 años bajo la advocación de la Inmaculada Concepción en Lourdes, ha obrado innumerables milagros; que van desde curaciones de enfermedades terminales, hasta los de orden moral como conversiones.
Los Milagros de Lourdes presentan características muy especiales:

* Suceden instantáneamente
* No producen dolor
* La destrucción de las partes del cuerpo es sanada de inmediato, sin dejar cicatriz
* Y no producen recidiva (nunca vuelve a aparecer la enfermedad)

No existen causas naturales capaces de producir las curaciones que se presencian en Lourdes, que dispensan a una mente sin prejuicios de rastrearlo de vuelta en dirección a Dios.

Investigadores científicos independientes registran fehacientemente casi 4000 milagros de curación ya durante los 50 años posteriores a la aparición. La iglesia sin embargo acepta al día de hoy solamente 68.

Existe un buró de Constancias está ubicado cerca del santuario, y ahí están registrados y constatados los certificados de curaciones; además es gratis para todos los médicos, cualquiera sea su nacionalidad o sus creencias religiosas. En promedio, entre doscientos y trescientos médicos visitan anualmente esta maravillosa clínica.
Así, se lleva muy cuidadosamente estadísticas que constan de nombres y apellidos de los pacientes que se curaron, la fecha de la cura, el nombre del padecimiento, y generalmente las opiniones del médico que estaba a cargo del caso.
Los afectados que se recuperaron no son obligados a presentarse o registrarse y la mitad de ellos no lo hacen, en el buró de Constancias Médicas en Lourdes, y es de ahí de donde se realiza la lista de curaciones y su investigación.

LAS APARICIONES DE LA VIRGEN Y LA IGLESIA

El 18 de Enero 1862, el obispo firmó la pastoral aprobando las apariciones. Su carácter sobrenatural y la vida tan auténtica de la vidente.
A la entrada de la Basílica Superior, a la derecha, se puede leer grabada en una placa de mármol la declaración solemne del Obispo de las Apariciones, Monseñor Laurence, Obispo de Tarbes:

Juzgamos que la Inmaculada Virgen María, Madre de Dios, se ha aparecido realmente a Bernardita Soubirous, el 11 de febrero de 1858 y los días siguientes, hasta dieciocho veces, en la Gruta de Massabielle, cerca de la ciudad de Lourdes; que esta aparición reviste todos los caracteres de la verdad, y que los fieles tienen fundamento para creerla como cierta. Humildemente sometemos nuestro juicio al Juicio del Soberano Pontífice, que está encargado del gobierno de la Iglesia universal”.

El 28 de julio había creado una comisión de investigación “para recoger y constatar los hechos que han ocurrido o que podrían ocurrir todavía en la gruta de Lourdes”.
1874: el Papa Pío IX concedió al santuario el título de Basílica y en 1876: coronó solemnemente la estatua de la Virgen.
León XIII: aprobó el oficio y misa de Lourdes.
Pío X llamo a Lourdes: “sede del poder y de la misericordia de María, donde tuvieron lugar maravillosas apariciones de la Virgen”. En 1907: este mismo Papa extendió la celebración de la fiesta de Nuestra Señora de Lourdes a toda la Iglesia universal.
Pío XI: afirmo: “Lourdes, donde la Virgen se apareció varias veces a la bienaventurada Bernardita, donde exhortó a todos los hombres a la penitencia”. Elevó al honor de los altares a Santa Bernardita Soubirous el 8 de Diciembre de 1933.
Pío XII: escribió la encíclica “La peregrinación a Lourdes, el mas completo de todos los documentos sobre Lourdes”.
Juan XXIII: en la clausura del centenario de las apariciones de Lourdes, recordaba lo siguiente: “La Iglesia, por la voz de sus Papas, no cesa de recomendar a los católicos que presten atención al mensaje de Lourdes”.
Finalmente, Juan Pablo II es el primer Papa que ha peregrinado a Lourdes, en el año de 1983, con motivo del 125 aniversario de las apariciones. Allí ofició la Santa Misa el día 15 de Agosto, afirmando dos veces: “Venimos en peregrinación a Lourdes, donde María dijo a Bernardita: “Yo soy la Inmaculada Concepción” y añadió: “Aquí habló con una simple muchacha de Lourdes, rezó con ella el rosario, le dio varios mensajes“, y concluyó el Papa diciendo: “la Virgen viene a salvar a los pecadores.”

EL SANTUARIO


Una basílica se construyó sobre la roca de Massabielle por M. Peyramale, el sacerdote de la parroquia. En 1873 los grandes peregrinajes “nacionales” franceses fueron inaugurados. Tres años después se consagró la basílica y la estatua fue coronada solemnemente.
En 1883 la piedra de cimentación de otra iglesia se colocó, ya que la primera no era lo suficientemente grande. Fue construida al pie de la basílica, se consagró en 1901 y se llamó la Iglesia del Rosario.

El santuario cuenta con 7.000 voluntarios de la Hospitalidad Nuestra-Señora de Lourdes y hay otros 100.000 de las Hospitalidades de las distintas peregrinaciones. Hay 30 capellanes permanentes para acoger y a acompañar los peregrinos y celebrar y administrar los sacramentos. Son de congregaciones religiosas y de varias diócesis. 5 comunidades femeninas están también al servicio del Santuario. Los empleados son 292 fijos y 120 temporales, en 63 servicios (pastoral, acogida, administración, seguridad, servicios técnicos).

Se realizan misas en todas las lenguas, según los horarios oficiales o los propios de las peregrinaciones. Hay una media de setenta misas diarias en los cuarenta lugares de culto que ofrece el Santuario. Durante la temporada se celebra la Misa Internacional los Miércoles y Domingos, a las 9.00h, en la basílica subterránea de san Pio X, que tiene cabida para 30 000 personas.
Nunca antes un santuario ha atraído tales conglomeraciones. Al final del año de 1908, cuando se celebró el año 50 de la aparición, aunque el registro de conteo se inició desde 1867, casi 4 millones de peregrinos se habían registrado. A ese número se le debe agregar los visitantes que no venían como peregrinos. Al final del 50 aniversario, 2013 prelados, incluyendo 546 arzobispos, 10 primados, 19 patriarcas, 69 cardenales, habían hecho la peregrinación a Lourdes.
No es extraño que la ciudad de Lourdes, con poco más de 15.000 habitantes, sea la segunda población hotelera de Francia con 270 hoteles, que existan 13 campings, que cada año pasen por la gruta 5 millones de personas o que se expedienten 6 millones de cartas anualmente

PUNTOS DE REFLEXIÓN SOBRE LA IMAGEN DE LA APARICIÓN EN LOURDES

1- Apareció la Virgen rodeada de luz: es el símbolo de la luz de la fe, a la cual nos abrimos por el Bautismo. La fe es la luz de la vida con que debemos brillar ante el mundo. Debemos hacer resplandecer la fe por la santidad de nuestras vidas.

2- La luz era tranquila y profunda: en la fe cristiana hallaremos el reposo para nuestra alma.

3- De belleza incomparable, no hay nada igual aquí en la tierra: trabajar intensamente por adquirir la verdadera belleza que es la del alma, a fin de que Dios pueda contemplarnos con agrado.

4- Ropaje tan blanco, tan puro, tan delicado que jamás tela alguna pudo imitar: de que pureza tan perfecta y delicada ha de estar revestida delante de Dios, nuestra alma; ya que el pecado mancha nuestro blanco ropaje.

5- Pies desnudos, brillando sobre cada uno de ellos una rosa luminosa: Los pies desnudos nos predican la pobreza evangélica, esta bella y sublime virtud a la cual Jesús ha prometido el mismo Reino de los Cielos. Las rosas luminosas: Jesús nos envía a difundir por todas partes el buen olor de Cristo, el divino perfume del Evangelio.

6- Las manos siempre juntas, con el santo rosario: en ferviente oración, orando siempre y sin interrupción. La oración nuestro alimento constante, la respiración del alma, pues todas las virtudes solo nacen en un alma que ora.

Fuentes:

martes, 28 de enero de 2020

(Audio) LA FIDELIDAD A MARÍA, NO SOLO EN LA ALEGRÍA DE LAS BODAS DE CANA, SINO TAMBIÉN EN LA CRUZ DEL CALVARIO

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Oír Audio Charla

El verdadero consagrado de María no sirve a esta augusta Reina por espíritu de LUCRO o INTERÉS ni por su PROPIO bien TEMPORAL o ETERNO, CORPORAL o ESPIRITUAL sino únicamente porque Ella merece ser servida y sólo Dios en Ella. Por eso la ama con la misma FIDELIDAD en los SINSABORES y SEQUEDADES que en las dulzuras y fervores sensibles. La ama lo mismo en el CALVARIO que en las bodas de CANÁ. Pero ¡ QUÉ POCOS HAY ASÍ ! 

(San Luis María Grignon de Montfort - TVD 110)

lunes, 27 de enero de 2020

HERMANA SOR EMMANUEL MAILLARD: "Estamos en una guerra, pero María prepara el Triunfo y algunos ya lo están viviendo"

El 19 de enero tuvo lugar en el teatro Pime de Milán un encuentro del diario católico La Nuova Bussola Quotidiana en torno a la consideración de que María nos prepara para el futuro. Presentados por su director, Riccardo Cascioli, intervinieron el mariólogo Diego Manetti, colaborador de Radio María, y la hermana Emmanuel Maillard, de la Comunidad de las Bienaventuranzas en Medjugorje. La religiosa habló de la significación de la presencia de la Virgen en dicha localidad y de lo que transmite a las personas que acuden a escucharla.
Éstos son algunos de los pasajes de su charla, extractados y publicados por la edición española del diario, Brújula Cotidiana:


Riccardo Cascioli presenta a Sor Emmanuel Maillard.

Pruebas
Hoy la familia y la Iglesia están sufriendo muchas pruebas. Muchos tienen miedo y angustia, las pruebas están ahí y Ella nos dice: “Las pruebas llegarán”. ¿Cuáles serán estas pruebas? Los videntes no lo han dicho, pero la Virgen nos lo dice todo el tiempo.

Oír: La fidelidad a María, no solo en las bodas de cana, sino también en la cruz del calvario.

“No seréis fuertes”
Otra frase que dice sobre las pruebas es “no seréis fuertes” porque también en la Iglesia muchas personas tienen como objetivo el bienestar de la tierra. Satanás os desvía, “queridos hijos” -como nos llama la Virgen-, con el modernismo, el materialismo y el egoísmo.

La tierra
Consideramos el tiempo de la tierra como el tiempo definitivo. Hacemos todo por la tierra: trabajo, carrera, etc. Trabajamos por la tierra, pero hemos olvidado el alma, que ponemos en último lugar. Hay jóvenes en Francia que no saben que tienen alma. Francia está en dificultades: orad por Francia.

Fuerza
Tenemos que volver a vivir una vida correcta. Es urgente que todos nosotros nos hagamos fuertes, fuertes en la fe y fuertes en la oración, con la fuerza de Dios, fuertes en la adhesión a Jesús, fuertes con la Virgen para prepararnos para una tercera profecía.

“Nos preparará”
¿Qué haremos cuando reine el pecado? “Pero si sois míos venceréis, porque vuestro refugio estará en el corazón de mi Hijo Jesús”, dice la Virgen en Medjugorje. Tenemos centros comerciales llenos, pero iglesias vacías. La Virgen nos prepara entonces para el misterio de la Misa, la Adoración y la Santísima Eucaristía. “Si sois míos venceréis”, quiere decir: cuanto más vivamos la Eucaristía, más unidos estaremos con Él, Nuestro Señor, y acortaremos el tiempo de estas pruebas.

Guerra
Si hay un triunfo, el triunfo del Inmaculado Corazón de María, que Nuestra Señora profetizó en Fátima, significa que primero hay una guerra. Y estamos en esta guerra. Si existe esta guerra significa que el triunfo está cerca.


El teatro Pime de Milán se llenó para escuchar a Diego Manetti y Sor Emmanuel Maillard.

Adoración eucarística
La Virgen nos ha pedido que nos enamoremos de Jesús. Nos dice: “Adorad a mi Hijo con el corazón”. La Virgen nos invita a crear una capilla de adoración perpetua en todas las parroquias. He estado en Trieste. Trieste era la ciudad con el mayor número de suicidios. El padre Justo [padre Justo Lo Feudo, Misionero de la Santísima Eucaristía, ndr] comenzó a organizar la adoración eucarística perpetua. Se necesitan unas trescientas personas. Después de un año el número de suicidios se redujo a la mitad porque cuando Jesús está presente con su cuerpo, su sangre, su alma y su divinidad, está vivo y viene con toda su vida. Así llego yo a la adoración: cansada, distraída, tengo mis pensamientos, pero si vengo con toda mi buena voluntad a pasar una hora con Jesús ¿qué pasa? Lo que sucede es que Jesús presente allí nunca se cansa, nunca se distrae. Él está allí todo para mí y me envía su divina presencia, me envía los rayos de su presencia. Rayos de luz, de amor, de alegría, de misericordia. Aunque esté dormida, estos rayos no se detienen en mí: van a otro lugar y tocan a toda la gente de la ciudad donde está la capilla de adoración, y así hace el bien. Cuando se abre una capilla, disminuyen los suicidios, los divorcios, las drogas, el satanismo y todas las cosas que el maligno hace. Es un hecho medible.

Misa
Durante un festival la Virgen dijo que pusiéramos la Misa en el centro de nuestras vidas. Sin embargo, hoy ponemos la carrera, el trabajo y el sexo en su lugar. Y cuanto más ponemos otras cosas en el centro, menos felices somos. Muchas personas no saben que durante el ofertorio, cada uno de nosotros puede llevar su ofrenda al altar a través del agua del cáliz. Es la ofrenda de mi sufrimiento, mis pruebas, mis enfermedades, mis angustias. Puedo poner todo en la sangre de Jesús. Y esto es precioso. ¿Y qué hace Jesús? Cuando toma el cáliz y dice “Ésta es mi sangre”, de repente todo se vuelve divino y, por lo tanto, Jesús transforma todo lo que he puesto dentro en algo divino, en su sangre. ¿Y qué significa que mi sufrimiento se hace divino? Significa que da fruto: esta gota de vino que se convierte en la sangre de Jesús, este sufrimiento mío está a punto de ser ofrecido al Padre que ve en el sacrificio de sus hijos Su propio sacrificio. Así es como Dios envía ríos de bendiciones al mundo y por eso la Virgen dice: “Tus sufrimientos se convertirán en gloria”. Esto sólo se puede entender con la Misa. Tus sufrimientos se convierten en gloria, ha dicho: “Cuando sufrís, el Cielo entra en vosotros”.

El triunfo ha comenzado
En Fátima nos ha dicho que el triunfo va a llegar. Pero este triunfo –como explicó Marija Pavlovic en la catedral de Viena- ya ha comenzado. También ha dicho que este triunfo ya ha comenzado en los corazones de algunas personas individualmente: esperemos que todos llevemos dentro este triunfo. La Virgen dijo: “Gracias por vosotros lleváis dentro mi triunfo y algunas personas ya están triunfando”.

Familia
Juan Pablo II creó el Instituto para el Matrimonio y la Familia y le pidió a Caffarra que lo dirigiera. Éste, vista la tarea, escribió a la hermana Lucía de Fátima, que respondió no sólo diciendo “sí, oremos por esto”, sino también  que “la última batalla de Satanás contra Dios será sobre la familia y el matrimonio“. Estamos ya en ello. Esto mismo está sucediendo.

Agonía
No sólo la Iglesia está en agonía, sino toda la humanidad. Jesús se dejó arrestar como un niño indefenso. Pero, ¿qué estaba pasando? Se moría. Todos se desesperaban. Se acabó. Sólo había una mujer de pie, esperando, rezando y sufriendo con alegría. Ella vio que, en la cruz, su Hijo estaba llevando a cabo lo que había venido a hacer para la salvación del mundo. Ella lo sabía, en su inmenso dolor se alegraba de que su Hijo estuviera venciendo todo el mal del mundo. Si hoy estamos en agonía, significa que estamos cerca del triunfo, estamos cerca del triunfo del Corazón Inmaculado de María.

“Os preparo para los nuevos tiempos”
Me gusta esa frase. Tenemos un ejemplo de este nuevo tiempo. ¿Qué pasó el 5 de agosto de 1984? Ese día en Medjugorje se celebró el 2000 aniversario de María. Todos, todos se pusieron en fila para confesarse y todos lloraban de alegría por el perdón y la tristeza de haber ofendido a Dios con su pecado. Los sacerdotes también lloraron cuando veían la gracia que estaba cayendo tangiblemente. Se podía tocar la paz. Ese día Satanás fue atado. La Virgen dijo: “Queridos hijos, nunca he llorado de pena como hoy lloro de alegría. Las lágrimas se han convertido en sangre y luego en lágrimas de oro: misterios gozosos, dolorosos y gloriosos”.

El manto de María
Nos protege del demonio, de los ataques que nos hacen la vida imposible. ¿Qué es este manto materno? Lo ha recibido el día de la Anunciación, cuando el ángel le dijo: “El Espíritu Santo descenderá sobre ti, el poder del Altísimo te cubrirá”, Nuestra Señora está cubierta por el Altísimo, éste es el manto materno desde aquel día. Pero este manto está hecho de Dios mismo, por eso Satanás nunca ha podido penetrar en este manto porque era Dios mismo. Por tanto, todos los que están dentro, están protegidos por la Virgen, pero también podríamos estar fuera de este manto. Si no hacemos lo que Él nos pide, estamos fuera de este manto. Tenemos que vivir los mensajes. Para estar bajo este manto no podemos decir “Madre, no hago esto porque no puedo hacerlo”, como si una madre nos pidiera algo imposible. Nos pide la Misa, el Rosario, el ayuno, la lectura de las Sagradas Escrituras.


Marthe Robin (1902-1981) fue una mística francesa estigmatizada. La enfermedad le obligó a permanecer en cama desde su juventud, alimentándose exclusivamente con la Eucaristía.

Marthe Robin
Había previsto que Dios preparara un nuevo Pentecostés de amor. Decía: llegará un momento en la Iglesia en el que parecerá que no hay nada más que hacer. En cambio, la Virgen prepara pequeños grupos de fervor: pequeños grupos de oración, éste es el futuro de la Iglesia. Ratzinger lo había visto. La Iglesia será pobre, escondida, perseguida, sin poder, pero la autoridad de Jesús está ahí: éste es el futuro de la Iglesia. La Virgen nos invita a crear pequeños grupos de oración, el Espíritu Santo trabaja en el mundo a través de grupos de oración y los grupos de oración están abiertos a la voluntad de Dios. Los únicos fuertes serán ellos: no las parroquias ni las diócesis. Ella cuenta con esto para el triunfo de la Iglesia.

lunes, 14 de octubre de 2019

TODO DEFENSOR DE LA FE CATÓLICA Y DE LA SANTÍSIMA VIRGEN MARÍA DEBERÍA APRENDER ÉSTA LECCIÓN. DEFENDER SIN OFENDER "Has de defenderla sólo como ella querría ser defendida. Ninguna madre digna de ese nombre quiere que sus hijos ataquen para defenderla. Ninguna madre digna de ese nombre quiere que sus hijos sean maleducados por defenderla. Ninguna madre digna de ese nombre quiere ser el motivo de una reyerta de patio de colegio" (Scott Hahn)


Por Scott Hahn

Ahora que has leído casi todo este libro sobre la Virgen María, quizá tengas ganas de hablar con tus amigos, familiares o compañeros de trabajo que son cristianos, pero se muestran escépticos cuando se trata de la doctrina mariana. Si estás impaciente por evangelizarlos, me alegro. He escrito este libro para que mis compañeros católicos no se sientan nunca avergonzados de su madre sobrenatural, como yo lo estuve en su día de mi madre natural, cuando vino a recogerme al colegio para llevarme a casa.

Me gustaría también hacer una advertencia y pedirte que no estés demasiado ansioso de evangelizar... o más bien, que no seas entusiasta por razones equivocadas. Te ruego que nunca olvides que, cuando defiendes a la Virgen María, estás defendiendo a tu madre, no al compañero que lleva el balón, ni una portería. Has de defenderla sólo como ella querría ser defendida. Ninguna madre digna de ese nombre quiere que sus hijos ataquen para defenderla. Ninguna madre digna de ese nombre quiere que sus hijos sean maleducados por defenderla. Ninguna madre digna de ese nombre quiere ser el motivo de una reyerta de patio de colegio.

Digo esto porque algunas veces me encuentro personas que hacen apologética como quien practica una modalidad de full-contact o una guerra sin cuartel. Para tales apologistas, el objetivo es salir victoriosos en la argumentación, aun cuando eso signifique humillar totalmente a sus «enemigos».
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Esa no es forma de probar las doctrinas marianas. Los hijos de María no tienen enemigos. Sólo tenemos hermanos y hermanas en Jesucristo: nuestros adelphoi, «del mismo seno». No necesitamos tanto argumentar para que vuelvan a casa (aunque a veces son necesarios los argumentos), como quererlos en casa (aunque el amor algunas veces puede ser duro).

Más aún, no tenemos nunca que enorgullecernos de haber llegado a darnos cuenta de que somos hijos de la reina madre. Nunca debemos creernos que tenemos todas las respuestas. Aunque las respuestas están todas a nuestra disposición, nadie está en la plena posesión de ellas. Dios no cesará de humillarnos, de recordarnos que somos niños, permitiendo que caigamos y que nos encontremos sin la respuesta adecuada en el momento preciso. Incluso permitirá esto cuando estemos, ostensiblemente, trabajando por su causa.

Puedo confirmar todo esto, porque, poco después de mi conversión, Dios me hizo llegar el mensaje a domicilio.

Hacía tiempo que empezaba a sentirme en casa en la Iglesia católica, y estaba encantado por el entusiasmo con que los católicos recibían el testimonio de mi conversión allá donde iba. Fundamentalistas y evangélicos asistían a veces a mis conferencias para ponerme a prueba, pero yo estaba ávido de vérmelas con ellos. Conocía los argumentos antes incluso de que abrieran la boca —antes habían sido los míos— y sabía perfectamente la respuesta bíblica correcta. Incluso empecé a tener ganas de estos desafíos, como un recordman que busca el siguiente reto. Me sentía totalmente el apologista «machote».

Emocionado con tantos éxitos, me encontré un fin de semana en las cercanías de mi antiguo seminario protestante, Gordon-Conwell. Decidí volver hacia atrás en el tiempo y pasar un rato con el profesor con el que trabajé como ayudante. Parecía deseoso de verme e incluso me invitó a quedarme en su casa mientras estaba en la ciudad. Había oído, naturalmente, de mi ingreso en la Iglesia católica y estaba, por decirlo suavemente, defraudado. Dijo que tenía ganas de discutir el tema con tiempo por delante.

Sabía que deseaba ponerme a prueba, y yo estaba ansioso de ser retado.

Llegué, y nos saludamos calurosamente; pero mi presentimiento inicial fue correcto. No había pasado mucho tiempo antes de que mi anfitrión y su mujer empezaran a acribillarme con toda clase de preguntas sobre el Papa, el purgatorio, la Eucaristía, el sacerdocio, la confesión... todo lo cual me pareció bien, porque durante todo el día y hasta entrada la noche, fui como un bateador superestrella, en un entrenamiento, que va dando una tras otra a unas bolas flojitas.

Entonces, hacia la medianoche, justo cuando estaba empezando a tener ganas de un bien merecido descanso, mi amigo me dijo: « ¿qué hay de la Asunción?».

Sabía lo que quería decir... que no hay prueba escriturística sobre la asunción. Me encontraba cansado, y molesto porque estuviera sacando el tema de la asunción a una hora tan tardía de la noche. Pero también me pilló de improviso. Repliqué: «bien, puedes mirar Apocalipsis 12 y ver que estaba allí, en cuerpo y alma en el cielo».

«Está bien, Scott», dijo. «Pero dame una prueba de que alguien en la Iglesia creyó eso antes del siglo VI».

Le respondí que, en toda su historia, la Iglesia nunca ha honrado una tumba como lugar de descanso final de los restos de María.

Él señaló, correctamente, que el argumento de silencio era uno de los argumentos más débiles que se pueden ofrecer.

Reconocí que tenía razón, pero repliqué que los tiempos de persecución raramente proporcionan pruebas doctrinales o de devoción. La supervivencia y la perseverancia son las prioridades máximas de la Iglesia.

Mis anfitriones no se impresionaron.

Y el apologista «machote» empezaba a sentir los efectos de todo un día de arduo debate... y de todo un año de orgullo intelectual.

Argumenté como pude que sí: que hasta finales del siglo VI la asunción no hace su debut en nuestra historia documentada... pero que para entonces la encontramos como algo ya establecido y desarrollado, con sus propios días de fiesta, himnos y literatura.

Cuando el emperador la declaró fiesta universal, no hubo el menor síntoma de resistencia o controversia.

Mis anfitriones sonrieron. «Todo eso está bien, Scott. Pero el hecho es que no tienes nada para explicar cinco siglos de silencio, ¿verdad?»

Hasta ese momento nuestra discusión había sido amistosa. Pero ahora sentía que se volvía de algún modo punzante, casi una confrontación.

Pero hube de responder: «no, no se me ocurre nada».

« ¿Puedes recomendarme un libro, algo que pueda leer?»

Moví la cabeza.

«No tienes respuestas para los cinco primeros siglos. No tienes un libro que pueda leer... tú, que tienes un libro para cada cosa, ¡no tienes un libro sobre la asunción!»

Estaba saboreando el momento, disfrutando esta victoria.

Dije: «no».

«Déjame recordarte, Scott, que se trata de un dogma, definido infaliblemente. ¿Y no puedes explicarme por qué hubo un silencio de cinco siglos?»

«No sé», dije.

Era el momento final de un dramático intercambio que había durado horas, y todos mis anteriores triunfos parecían reducidos a nada. En cierto modo, subí cojeando los escalones hasta la cama del dormitorio que me habían preparado; me sentía como si le hubiera fallado a mi madre.

Me senté en la cama, me puse de rodillas y recé pidiéndole perdón a Jesús. Sentía que le había fallado, por haberle fallado a su madre. Me sentía como si hubiera corrido con el balón hasta la línea de una yarda, sólo para que se te vaya de las manos poco antes de la meta. Le dije: «perdóname, Señor, por mi debilidad y mi fracaso». Recé un Avemaría. Luego caí dormido, extenuado.

Me dejaron dormir todo el tiempo que necesité. Me desperté a las nueve, y un plato de huevos revueltos me esperaba en la cocina.

Según me senté y empecé a comer, me di cuenta de que el calendario decía: lunes, 8 de diciembre. Algo en esa fecha despertó la alarma en mi memoria. ¿Era un día festivo? Entonces recordé que era la fiesta de la Inmaculada Concepción, la primera que celebraba como católico... y casi me la había perdido, estando, corno estaba, en territorio protestante.

Dije tímidamente a mis anfitriones: «Um, hoy es una fiesta de precepto, ¿hay alguna forma de que pueda ir, uh, a misa a un sitio cercano?».

Ella dijo: «ah, estás de suerte. La iglesia de San Pablo está detrás de nuestra casa». Incluso llamó para saber el horario de misas... pero acababan de decir la última misa del día. Así que siguió llamando a unas diez iglesias cercanas, sin encontrar una sola a la que pudiera ir antes de que saliera mi vuelo. Finalmente descubrió en un listado una capilla carmelita en el centro comercial de Peabody, a unas quince millas de distancia.

Una llamada más y averiguó que efectivamente la capilla tenía una misa a mediodía. Habría tiempo suficiente para que fuera allí, volviera a la casa, y que mis anfitriones me llevaran al aeropuerto.

Así que me preparé para la partida y salí para el centro comercial, al que llegué justo un poco antes de mediodía. Pregunté cómo llegar a la capilla y enseguida me encontré rodeado de una multitud de gente que iba de compras de Navidad y que se dirigía hacia un estrecho hueco de escalera hacia el sótano. Abajo del todo, me encontré con una congregación que ocupaba una habitación en la que sólo se cabía de pie, y me coloqué en la parte de atrás.

Sonó una campana y un sacerdote anciano avanzó despacio. Debía tener unos setenta años. Y pensé:

«oh, no, va a ser una misa larga».

Durante las primeras partes de la Misa, me sorprendí mirando frecuentemente el reloj, pensando ansiosamente en mi vuelo.

Cuando llegó la homilía, sin embargo, todo cambió. El anciano subió al pulpito y nos miró. Seguramente todos nosotros podíamos darnos cuenta de que había un brillo en sus ojos. Parecía estarme hablando directamente cuando dijo: « ¡estamos celebrando hoy a nuestra madre! »

Desde entonces empezó a hablar como una tormenta de fuego. Billy Granam no es nada comparado con este hombre. «Si alguien te preguntara, tronó, ¿por qué crees que María fue concebida sin pecado? ¿Qué le vas a contestar?» Hizo una pausa.

«¿Qué le vas a decir?» Hizo otra pausa.

Entonces con un guiño dijo: «dile esto: si tú pudieras haber creado a tu madre y haberla preservado del pecado original ¿lo habrías hecho?, ¿lo habrías hecho?... ¡Por supuesto que lo habrías hecho!

Pero ¿podrías? ¡No, no podrías! Pero Jesús podía, ¡así que Jesús lo hizo!»

Después, me costó mucho concentrarme en la misa, pero ciertamente no estaba pensado en mi viaje de vuelta. Necesitaba hablar con este sacerdote.

Cuando terminó la Misa, el gentío volvió a sus compras y yo me encaminé hacia la pequeña sacristía de la capilla. «Padre, ¿tiene un minuto?», pregunté.

«No», contestó sin levantar la vista.

Le dije: « ¿tiene medio minuto?»

Por fin, me miró.« ¿Qué quiere?»

Le dije: «soy un graduado de la Gordon-Conwell, el primero de mi clase, pero me he convertido al comienzo de este año».

Me sonrió al tiempo que decía: «Gordon-Conwell, allá arriba en South Hamilton... daba clases allí. Enseñé Teología».

«No, creo que no me entiende. Se trata de un seminario evangélico protestante», dije.

Arqueó una ceja. «No, joven, creo que no me entiende. Fue un seminario carmelitano y di clases allí durante décadas... ¿Cuándo se graduó?»

«En 1982, contesté. El primero de mi clase, calvinista a macha martillo. Me convertí. Ahora he vuelto de visita y es realmente humillante».

« ¡Ah!, dijo. Nosotros les damos nuestro seminario; ellos nos dan a sus graduados. Parece un intercambio razonable».

Entonces recordó cómo había empezado nuestra conversación. «Así que, ¿Cuál es su problema?»

Le conté toda la historia del día anterior, con el remate de la humillación de medianoche. «Usted estuvo tan bien en su homilía. Me preguntaba si quizá conoce algún libro que les pueda recomendar».

«Hay una buena razón por la que no puede recordar ningún título, dijo. No hay ningún título editado. Había uno y justo hace una semana se agotó»

Estaba asombrado. «Usted sí que conoce la bibliografía mariana, padre»

Él dijo, «en este caso, es mi obligación. Yo escribí el libro».

Me quedé boquiabierto. No sabía si estaba despierto o soñando.

«Sí, lo escribí. Se llama La Asunción de María. Precisamente la semana pasada me comunicaron que se estaba agotando... pero tengo dos ejemplares». Los sacó de un mueble. «¿Cuál es el nombre de este profesor?»

Se lo dije.

«Y usted..., usted está casado, ¿cómo se llama su esposa?»

«Kimberly».

Y les dedicó el libro con su nombre —padre Kilian Healy, O. Carm. — a mi esposa y a mis amigos.

Luego se marchó abruptamente y me dejó asombrado. Conduje de vuelta a casa de mis amigos, maravillado de la bondad de Dios.

Llegué con el tiempo justo para cargar el coche e ir al aeropuerto Logan. Mi antiguo profesor no pudo llevarme, porque tenía clases aquella tarde. Por eso nos despedimos de pie en la acera.

Le dije: «una última cosa. Me pediste un libro sobre la asunción de María». Busqué en mi bolsillo el libro del P. Healy, al tiempo que en treinta segundos le resumí el episodio de la capilla. Casi sin aliento le expliqué que éste era el único libro disponible, que acababa de agotarse, y que venía de toparme con el autor en el centro comercial esa misma tarde.

Se quedó sin habla. Su mujer se echó a reír mientras me llevaba al aeropuerto.

Cuando entré en el avión, me sentí como un crío. Me imaginaba a María dándome palmaditas en la cabeza y diciendo: «no te preocupes tanto por defenderme. Conténtate con amarme y
amar a mi Hijo, y cuando te quedes corto, ya nos encargaremos de lo que te falte».

Cuando todos mis estudios y retórica habían sido en vano, cuando estaba totalmente humillado según mis propios parámetros humanos, cuando no podía hacer más, entonces hice lo que debía haber hecho desde el principio. Recé un Avemaría.

Aquella oración al final del día, en el momento de mi más profunda debilidad y humillación, fue el punto de inflexión de este episodio de mi vida. Puso en marcha una cadena de acontecimientos que jamás habría podido superar con mis discursos mejor preparados.

Cuando se trata de explicar a la Virgen María, tener mucho amor es más importante que tener muchas respuestas. Cuando nos encontremos necesitados, Ella sacará mayores bienes de nuestras deficiencias, como sólo una madre puede hacer. Cuando estemos humillados y queden patentes nuestras debilidades, hemos de estar preparados para que se realice algo mejor de lo que nunca podríamos planificar y preparar.

Evangeliza con alegría, pues, y con confianza. Sé consciente desde el comienzo de que no tienes todas las respuestas... pero tu Salvador sí, y Él ama a su Madre. Él te dará todo lo que necesites, aun cuando a veces lo que necesitas es fallar.

DIOS TE SALVE REINA Y MADRE, Scott Hahn. Páginas 139-148